#52 El sacrificio

Los yeerks han destapado todo el secreto. Cargan a la gente en los trenes subterráneos que van directamente al estanque yeerk donde se realizan las infestaciones masivas. El gran ejército de los controladores está creciendo rápidamente y pronto será imparable. Ax y los Animorphs pueden pensar en una solución: utilizar uno de los trenes para volar el estanque yeerk. Sin embargo, el coste se mide en cientos, quizás miles de vidas humanas inocentes

[b]Capítulo 0:[/b] Prólogo Ax tiene un secreto… Las nubes cubrían la luna. Aproveché la casi total oscuridad y rápidamente me transformé en mapache. Podía dejar el campamento sin que ningún Hork-Bajir o humano me descubriera. Un mapache hembra adulto sujetando una pieza de tecnología alienígena en su boca… Tan pronto hube recorrido lo que consideré una distancia segura, saqué el telecomunicador de espacio cero de mi boca y lo activé. Después de una corta espera, obtuve una respuesta… <Aximili-Esgarrouth-Isthill?> <Sí> Di la contraseña para limpiar el canal de comunicación. <Informa> Fue la tajante orden. <Es como usted predijo>, dije a Jaham-Estalan-Forlan, príncipe guerrero y líder de las fuerzas armadas andalitas. <La rápida derrota de la resistencia humana es efectiva. En ella hay luchas internas. Tensiones. Se incumple la disciplina> <¿Saben algo de nuestras anteriores comunicaciones?> <No saben nada>, confirmé. [b]©199_ K.A. Applegate 2014 de la traducció,n de Sonia[/b]

[b]Capítulo 1:[/b] <Cuidado. Definitivamente algo no va bien.> Rachel, transformada en águila calva, frenó, descendió y dio vueltas en círculo. James, con su forma de halcón peregrino, siguió a Rachel circulando casi a su lado. Tanta cercanía en la formación del vuelo era un error. Normalmente las diferentes especies de aves de presa no vuelan juntas, sobre todo con movimientos sincronizados. Yo estaba transformado en águila, varios pies por encima de mis compañeros, esperando. Tratando de guardar una distancia razonable entre nosotros en caso de estar siendo observados desde el terreno. Me pregunté si Rachel reprendería a James. Él era nuevo, y a veces cometía pequeños fallos. Pero Rachel estaba demasiado impaciente prosiguiendo con su investigación sobre qué estaba ocurriendo abajo en el terreno como para corregir a James. Yo tampoco le dije nada. De todos los Animorphs, yo había sido el más contrario a reclutar jóvenes humanos disminuidos para ser guerreros junto a nosotros en nuestra guerra contra los Yeerks. No obstante, la constante actuación de James y los demás habían dejado mi mente algo más tranquila. Aun así, yo no estaba de acuerdo en tratar a James y a su equipo como una verdadera parte de la resistencia. Y aún después de todo aquel tiempo en mi planeta adoptivo, la Tierra, yo era plenamente consciente de que era un extraño. El único Andalita, el único alienígena en nuestro grupo de guerrilla. Aunque en varias ocasiones había dicho lo que pensaba, en muchas otras había dudado hacerlo. Realmente no tenía autoridad sobre James o Rachel. Ellos probablemente rechazarían cualquier instrucción u orden de mí. Rachel por que no escucha a nadie excepto a Jake, y entonces, a menudo con algo de resentimiento oculto. Y James, porque él actuaba como un líder y en cierta manera como el protector de los otros setenta nuevos recluidos. James era el teniente de Jake. Jake es nuestro líder. Él nos había mandado a los tres a una misión de reconocimiento. Estábamos tomando nota de lo que estaba ocurriendo en la ciudad y enviándolo a nuestra base de operaciones. El campamento secreto hork-bajir. Dudaba que Jake hubiera anticipado algo tan dramático como lo que yo estaba viendo debajo de mí. Parecía que la ciudad estaba bajo la ocupación militar. La policía, militares hombres y mujeres uniformados y camiones y coches oficiales bloqueaban varias calles. Los conductores estaban siendo detenidos y se les pedía que salieran de sus coches. Entonces eran cogidos para conducir a toda la muchedumbre junta hacia la estación de tren a punta de pistola. <¿Qué está pasando?>, preguntó James. <¿Esa gente está siendo protegida o perseguida? ¿Evacuada por su propia seguridad o tomada prisionera?> <No sé decirte>, contestó Rachel. <Ése es el problema cuando los buenos y los tipos malos parecen iguales. Es difícil saber quién es un humano libre y quién un controlador. Esta guerra es más complicada cada día.> Estaba de acuerdo con la afirmación de Rachel. Mi nombre es Aximili-Esgarrouth-Isthill. Es mi verdadero nombre. Los demás no usan sus verdaderos nombres, aunque en ese sentido, ellos podrían hacerlo sin incrementar el riesgo de ser descubiertos. Ahora nuestras identidades son conocidas por nuestros enemigos. Habíamos sido expuestos. El peligro no podía ser más cercano, claro y grande. Además, nuestra mejor arma, la caja azul, había caído en manos de nuestro enemigo. Ellos tenían ahora la misma tecnología mórfica Andalita que nosotros. Siempre había sido difícil distinguir humanos de controladores. Al menos a primera vista. Ahora también es difícil distinguir animales normales de controladores humanos transformados. No creo que esté haciendo un buen trabajo explicando la situación. Jake es muy bueno explicando. Lo intentaré otra vez. Una raza de alienígenas parecida a los gusanos ha invadido la Tierra. Los alienígenas se llaman Yeerks. Dado que los Yeerks no tienen sus propios cuerpos útiles, sin medios de movimiento y prácticamente sin habilidades sensoriales, buscan fuera cuerpos huéspedes. Son parásitos. Los humanos y los Yeerks coexisten. Pero la relación queda lejos de ser simbiótica. El Yeerk tiene todo el control. El plan de los Yeerks es usar la Tierra como un planeta recipiente. Allí ellos pueden adquirir potencialmente millones de cuerpos huéspedes. Una fuerza masiva de controladores humanos les permitiría impulsarse hacia otras galaxias eficazmente. Los Yeerks tienen ya a otras especies esclavizadas para usarlas como portadores. Por ejemplo, los taxxonitas y los hork-bajir. Los hork-bajir tienen cuerpos excelentes para usarse en el combate. Ellos miden siete pies de alto y tienen cuchillas en sus rodillas, codos, frente y muñecas. Se parecen en algo a esas criaturas extinguidas hace tanto que los humanos llaman dinosaurios. Los taxxonitas son grandes y poco manejables, como un enorme saco de intestinos. Tienen millones de brazos y piernas parecidas a las de los ciempiés. Sus bocas están rodeadas de afiladas cuchillas. Sus ojos son rojos y gelatinosos. A causa de su hambre incontrolable, los taxxonitas son unos excelentes instigadores de terror. Una vez sienten el olor de la sangre, no pueden contenerse, incluso aunque ello signifique perder sus propias vidas. Se mueven por un hambre feroz que nunca, nunca se extingue. A veces es difícil no apiadarse de ellos. Por supuesto, los cuerpos más codiciados por los Yeerks son los cuerpos andalitas, como el mío. Los andalitas tenemos cuatro patas, lo cual nos otorga la velocidad de los caballos. Tenemos dos pares de ojos, uno de ellos en las antenas, que nos permiten mirar en todas direcciones a la vez. Tenemos la habilidad de hablar sin utilizar la boca. Muy oportuno considerando que los andalitas no tienen boca. Para propósitos de combate, nuestra cola está equipada con una mortal cuchilla afilada. Pero es nuestra habilidad de mutar, de transformarnos en otras criaturas, lo que nos convierte en la envidia de la galaxia. Sólo un Yeerk ha logrado adquirir exitosamente un cuerpo Andalita: Visser Uno. El líder de la invasión Yeerk. Le odio por esa abominación a mi especie. Por eso y por matar a mi hermano, Elfangor. [b]©199_ K.A. Applegate 2014 de la traducció,n de Sonia[/b][b]

[b]Capítulo 2:[/b] <Muy bien. No hay duda sobre lo que está pasando>, dijo Rachel enfadada. <Veo a un par de hork-bajir dirigiendo a gente hacia una estación subterránea. Y la gente no quiere ir. Esto es una operación Yeerk.> <Oh, vale. Sin duda esta redada no es para la protección ciudadana.>, dijo James. James era nuevo, todavía estaba aprendiendo. Pero era inteligente y aprendía rápido. <Controladores humanos, también>, advirtió Rachel.<Pistolas y rayos dragón.> James voló en círculos, manteniendo su altitud. <La pregunta es, ¿por qué los yeerks están conduciendo a la muchedumbre hacia una estación subterránea?> <Los trenes son una buena manera de transportar a mucha gente a la vez. Y rápida>, repuso Rachel severamente. <La piscina Yeerk>, dije <Supongo que ese es su destino.> <Donde viven los yeerks cuando no tienen un portador>, dijo James <También se alimentan allí, ¿no? Si los yeerks están trayendo humanos a la piscina en grandes grupos, ¿significa que están produciendo controladores humanos en masa?> <Una fábrica de controladores. Una cadena de montaje. Es enfermizo> Rachel y James estaban hablando sobre la piscina Yeerk. Es un concepto bastante básico. Los yeerks necesitan alimentarse cada tres días. La mayoría de los controladores, independientemente de que sean poseedores de piscinas privadas portátiles, necesitan viajar a la base para absorber los vitales rayos kandrona. Si los yeerks son privados de los rayos kandrona, un doloroso proceso de inanición se apodera de ellos. <La piscina Yeerk es sólo una excursión en tren>, dijo James irónicamente.<Muy oportuno. Los yeerks ya han resuelto el problema de ir y venir del trabajo. Mantened vuestros empleos con transporte gratis.> <Alimentar a un gran número de controladores es la única dificultad que los yeerks todavía no han resuelto exitosamente>, dije pensativamente. <La piscina Yeerk es el único lugar seguro en el que hemos podido causar serios trastornos.> Nosotros, la resistencia, los Animorphs, hemos localizado, dañado o destruido más de una piscina Yeerk o fuente de rayos kandrona. Animorphs. Marco inventó el término antes de que yo fuera rescatado y me uniera al grupo. Los miembros originales de los Animorphs son Jake, Rachel, Cassie, Tobías, Marco y yo. El único Andalita. Ninguno de nosotros somos adultos. Los otros están ahora en la edad de acudir a lo que ellos llaman el instituto. Nosotros no tenemos “instituto” en el planeta Andalita, pero tenemos la Academia. Yo era un aristh en la academia. Lo que los humanos llaman cadete. Mi hermano, Elfangor, era un gran héroe militar. Fue asesinado en la Tierra por Visser Uno, que entonces era conocido como Visser Tres, líder de la invasión Yeerk. Antes de morir, Elfangor le otorgó el poder de la metamorfosis a un grupo de jóvenes humanos. Los mismos que se hacen llamar a sí mismos Animorphs. Durante mucho tiempo, fuimos los únicos con la capacidad de transformarnos. Nosotros y Visser Uno, por supuesto, el único Yeerk con la capacidad de mutar puesto que su portador es un Andalita. En nuestra gran última batalla, los yeerks fueron capaces de robar el cubo azul mórfico que transfiere la tecnología de la metamorfosis. De ese modo, perdimos nuestra única ventaja auténtica. Pero mientras todavía teníamos el cubo, Jake se dio cuenta de que para continuar nuestra lucha contra los yeerks necesitábamos incrementar nuestras filas. Como ya dije, yo no confiaba en la decisión de reclutar niños discapacitados, la mayoría de ellos carentes de experiencia en el combate. Sin embargo, no me negué por que los yeerks nunca han considerado portadores adecuados a humanos jóvenes e indefensos. Estos humanos probablemente no fueran infestados. Eran setenta nuevos reclutados, incluyendo a James, al chico llamado Tuan, y las dos chicas llamadas Kelly y Collette. En mi planeta llamamos vecols a ese tipo de individuos. La costumbre Andalita les obliga a vivir aislados, en gran parte por su propio bien, ya que podrían sentir una gran vergüenza como parte de la sociedad. Por eso es por respeto hacia los vecols que ellos permanezcan al margen de la plena participación en el mundo. Mis experiencias en la Tierra me han hecho cuestionarme la sabiduría de las costumbres andalitas. Ninguna costumbre humana respecto a la minusvalía o la discapacidad es errónea. Como sospechábamos, unos cuantos de los nuevos recluidos habían sido curados por el proceso de transformación. Sólo tres, James, Craig y Erica. Su ADN sano fue restaurado, aunque juraron proseguir con su vida como personas discapacitadas. Por razones de seguridad. Al menos mientras continúe la guerra. James es un buen militar, todos ellos lo son. Pero inexpertos. Supongo que no deberíamos ir más lejos de nosotros mismos. <Deberíamos comunicárselo a Jake inmediatamente>, dije. <No hay tiempo>, terció Rachel. <Ax, ¡mira a toda esta gente obligada a meterse en el metro! En sólo unas cuantas horas, los yeerks podrían producir otros mil controladores.> <¿Entonces qué hacemos?>, preguntó James. Podía oír la impaciencia en su voz. La impaciencia del nuevo soldado. Uno que todavía no estaba exhausto y enfermo por culpa de la guerra. <Podríamos ver si podemos encontrar alguna manera de cerrar o reducir la marcha de la producción.>, sugirió Rachel. Era una actuación estúpida. Sólo éramos tres. Sí, habíamos sido inteligentes y productivos en el pasado. Pero eso había sido antes de que los yeerks nos obligaran a convertirnos en refugiados. <¿Ax?>, apuró Rachel. <¿Estás dentro o fuera?> <Creo que deberíamos hablar con Jake.>, repetí. <Mira a toda esa gente de allí abajo> La voz de James empezaba a reflejar enfado. <¿No te importa?> Gente inocente. Humanos. ¿Había querido decir James que no me consideraba parte de su equipo por que no era humano? Yo no era adulto, pero tampoco era un niño. Mis sentimientos no se herían fácilmente. Pero aún así, no podía si no parecerme extraño que James pareciera sentir la necesidad de enseñarme qué emociones eran las apropiadas en esta situación. Y cuestione mi lealtad. Todavía estaba intentando decidir qué decir cuando escuché un grito aterrador. Algo pasó delante de mí, perforó mis alas y me hizo dar vueltas. También escuché los gritos de sorpresa de James y Rachel. Me enderecé en el aire. ¡Sentía garras rajando mi espalda! Me arrojé hacia delante, fuera de las garras de mi atacante. Aceleré precipitadamente y revoloteé para ver qué me había atacado. Un grupo de halcones peregrinos, reconstituyéndose para atacar otra vez. Yeerks transformados. Vi a James sangrando y descendiendo en círculos con un ala rota. Rachel voló con las garras extendidas y el pico abierto, apurando a los halcones. Los halcones yeerks se dispersaron con gritos de alarma y entonces se dividieron en dos grupos de tres. Un grupo iba por mí. Otro por Rachel. Era interesante que nadie siguiera a James. Debieron de pensar que era un halcón de verdad, o tal vez que estaba muerto. <¿Todavía quieres volver atrás?>, preguntó Rachel. <No creo que esa sea una opción ahora>, repliqué. [b]©199_ K.A. Applegate 2014 de la traducció,n de Sonia[/b][b]

[b]Capítulo 3:[/b] Rachel y yo nos lanzamos en picado hacia la muchedumbre metida a empujones en la estación subterránea. Varios de los humanos libres nos vieron y gritaron. Otros se agacharon y se cubrieron la cabeza con los brazos. Debimos haber tenido una extraña y aterradora visión. El chillido de un águila. Un aguilucho pálido del norte. Y seis halcones peregrinos persiguiéndonos. TSEEW! TSEEW! ¡Rayos dragón! Pero los rayos eran grandes y golpearon el hormigón que sobresalía de la estación subterránea. Destrozaron las señales de las baldosas que anunciaban el nombre de la estación. Los rayos causaron pánico. La muchedumbre se movió en tropel hacia atrás, fuera de la entrada a la estación subterránea. Pero los guardias Hork-Bajir ignoraron a los humanos heridos. Rápidamente formaron una barricada detrás de la muchedumbre y continuaron arriando prisioneros bajo las escaleras de la estación. <¡Vamos allá!> Rachel pegó al cuerpo sus enormes alas y se lanzó en picado hacia la estación subterránea. La seguí en la relativa oscuridad. Mis plumas rozaron las cabezas de los humanos más altos. El instinto de pájaro y de Andalita retrocedieron al entrar precipitadamente en el reducido y relativamente sofocante espacio. Cerca del fondo de las escaleras, con Rachel a la cabeza, empujamos nuestras patas y barrimos nuestras alas para ayudarnos a ralentizar la bajada. Cuando alcanzamos el andén nos enderezamos, batiendo duro las alas para mantener la estabilidad, todavía volando. Rachel y yo estábamos dentro del túnel ahora. Y podíamos oír los gritos de los halcones perseguidores. <¿Ax? ¿Rachel? ¿Podéis oírme, chicos? Si podéis, me he transformado, retransformado, y os he seguido. Estoy en vuestras colas, detrás de esos estúpidos yeerks. Y son todavía peores que yo volando en este lugar.> El caso es que los halcones peregrinos vuelan increíblemente rápido. Pero la inexperiencia de los yeerks con sus formas y su propio carácter arrogante jugaba ahora en nuestro favor. Al menos yo así lo esperaba. Por debajo de nosotros, los humanos seguían deslizándose hacia la plataforma subterránea. El tren pasó a toda velocidad. El ruido estaba desconcertando tanto a mi cerebro Andalita como a mi cerebro de aguilucho. A través de las sucias ventanas de los vagones del tren vi muchas caras humanas asustadas. Evidentemente ese tren estaba controlado por los yeerks. No teníamos más opción que seguir al tren a través del todavía más oscuro túnel. Los halcones estarían sobre nosotros en breve. Volamos a través del túnel. Intentamos volar por encima del acelerado tren, no directamente sobre él. <¡Vaya paseíto!>, gritó Rachel. Estaba de acuerdo. Incluso volando por encima del tren, estábamos siendo arrastrados por la corriente. Excitante por un lado. Terrorífico por otro. Pero era inútil. Incluso con esa ventaja, los seis halcones controlados por los yeerks estaban cerca. Su deseo de cogernos era claramente superior a su inexperiencia y sus dificultades de volar bajo tierra. <¡Aterriza en el tejado del tren!>, grité. <¡Dejaremos que el tren los pierda por nosotros!> Imagínalo. El tren pasaba a toda velocidad bajo nosotros, pero siempre arrastrándonos hacia delante. Calculo que circulaba aproximadamente a cuarenta o cuarenta y cinco millas por hora, creando la interesante ilusión óptica de que no existía separación entre los vagones. Y que nosotros no éramos más móviles que ellos. En breve, el tren circulaba mucho, mucho más rápido de lo que ninguno de nosotros podíamos volar. Aterrizar era increíblemente peligroso. Pero era la única manera de escapar de los yeerks. Busqué con mis ojos algo, cualquier cosa, a lo que agarrarme y quedarme sujeto. Al cabo de unos instantes mis ojos se adaptaron a la oscuridad. Podía distinguir los componentes individuales de lo que había sido una larga y borrosa franja metálica. Ahora podía ver los bordes arqueados que había a ambos lados del tejado del vagón. <Rachel. Aquí. En los bordes de la derecha e izquierda. Una cadena.> <Lo veo.>, respondió Rachel. <¿James? ¿Todavía estás con los yeerks?> <Justo detrás de ti.> <Muy bien, Ax. ¡Vamos!> [b]©199_ K.A. Applegate 2014 de la traducció,n de Sonia[/b]

Capítulo 4:[/b] El tren bramó debajo de mí. Con un rápido movimiento coloqué las alas hacia delante para aminorar la velocidad del aire. No me detuve demasiado. La resistencia era enorme. Golpeé el duro techo del tren. Pero mis garras intentaron coger los bordes. Casi. Coloqué mis alas hacia delante y el resto de mí se tensó hacia atrás para detener mi cuerpo momentáneamente. Si me lanzaba hacia delante y caía, tendría una enorme dificultad para enderezarme sin soltar los bordes. Y sin alejarme del tren y salir disparado de cabeza hacia el muro del túnel. El esfuerzo era enorme, pero tampoco era la primera vez que aterrizaba sobre un vehículo en movimiento. Intenté permanecer vertical agachándome lo más posible al tejado. Un momento después, Rachel aterrizó sobre el tejado delante de mí. <ME ENCANTA hacer esto>, rió Rachel. <Estoy encima>, dijo James un momento después. <Y NO me encanta hacer esto.> Corrimos a través del largo y oscuro túnel. Cuidadosamente, sin detenerme y usando mis alas para mantener el equilibrio, miré delante de mí. Parecíamos haber perdido a nuestros perseguidores. Era hora de abandonar el tren antes de que nos condujera al complejo de la piscina Yeerk sin estar preparados. Definitivamente, era hora de transformarnos. Uno por uno abrimos nuestras alas para coger la corrientes y entonces… WHOOOSH! ¡Nos arrancamos del tejado del tren, nos lanzamos hacia atrás como plantas rodadoras, dando volteretas y trompos! <Whoo hoo!>, Rachel, por supuesto. Uno por uno luchamos por recuperar el control de nuestros cuerpos, cayendo sin heridas graves en el estrecho corredor del túnel. <Este halcón es nauseabundo>, dijo James. <Por favor, decidme que no voy a vomitar.> <Yo personalmente nunca he visto a un halcón arrojando.>, dije yo. <Pero en cualquier caso podrías transformarte.> <Sí.>, dijo Rachel. <Entonces transformémonos en algo grande y malo. Algo que nos permita luchar mientras buscamos la salida.> Como ya hemos mencionado anteriormente, transformarse no es grácil ni bonito. Y es altamente impredecible. SPLOOOT. SPLOOOT. Afortunadamente, mis piernas fueron la primera parte de cuerpo que emergió. Sentí un extraño hormigueo cuando mi cola empezó a brotar de la cola de plumas del aguilucho. <¡Ahí están!> Los halcones yeerks estaban detrás. Y ninguno de nosotros estaba enteramente transformado. Pero mi cola Andalita ya había emergido del todo. La cuchilla estaba en su sitio. Una antena ocular brotaba de mi cabeza aún emplumada. <¡No dejéis que escapen!> La voz irritada de un halcón Yeerk. <¡Cogeré al Andalita!>, soltó otro. Vi al halcón volar hacia mí a toda velocidad en la oscuridad. Sacudí mi cola y ¡WHAP! Le mandé volando como a una pelota de tenis. ¡THUMP! Cinco halcones yeerks por la izquierda. Un grupo de cinco halcones peregrinos podía ser un problema para un solo aguilucho norteño, pero suponía una molestia menor para un Andalita. Un segundo halcón gritó y salió disparado hacia mí. Sacudí la cola y el halcón no fue un problema nunca más. Completé la transformación rápidamente. Rachel iba por delante de mí. Había invertido su transformación y se encontraba en la forma de un águila otra vez. Pero un águila calva en el suelo no es tal letal como en el aire. Y sería muy difícil para ella alzar el vuelo en el sofocante túnel. James, el menos avezado de nosotros, no había empezado a transformarse otra vez. Se agachó contra la mugrienta pared del túnel, reacio a que los yeerks lo identificaran como un nuevo resistente humano. Uno que supuestamente era paralítico e iba en silla de ruedas. Era asunto mío. Sólo cuatro halcones yeerks persistían, pero estaban enfadados. Entonces lo vi. Un bajo conducto eléctrico colgante. Vivo. <Rachel, James.>, dije en telepatía privada. <Voy a cortar las luces. Preparaos.> <Hazlo, Ax-man.> Apunté y sacudí la cola. Afortunadamente, la hoja de mi cola no era metálica y mis pezuñas me podían sostener. No sentí si no un ligero aleteo recorriendo mi cuerpo cuando la cuchilla de mi cola cortó a lo largo del conducto eléctrico que proporcionaba luz al túnel. Las tenues luces del túnel se apagaron. Esperé unos segundos para que mis ojos se adaptaran a la penumbra. Cuando lo hicieron, aún no podía ver más que oscuridad y figuras oscuras. <Whoa>, susurró James. <Soy casi un león completo ahora. Los ojos de los leones ven más que los de los halcones con esta luz.> Aquella acción inesperada desconcertó a los halcones yeerks. Les escuché murmurar ligeramente, pero no proferir gritos de ataque. Y Rachel había empezado a transformarse otra vez. [b]©199_ K.A. Applegate 2014 de la traducció,n de Sonia[/b][b][b]

Capítulo 5:[/b] Le llevó sólo unos momentos. Y entonces era una lechuza enorme. Los cuatro halcones restantes se habían reconstituido y venían hacia mí. Incluso en la oscuridad suponían un blanco relativamente fácil. Preparé mi cola para sacudirla. Y cuando estaban a tan solo dos pies de distancia… ¡WHOOOOOSH! No escuché a Rachel pasar volando por mi lado. La sentí. Las plumas de las lechuzas son las más blandas que te puedas imaginar. El resultado es que las lechuzas pueden volar sin producir sonido alguno. Los halcones ni siquiera la habían oído llegar. Rachel agarró hábilmente al primer halcón con sus garras y lo dejó caer en las vías de abajo. Los tres halcones restantes se alejaron revoloteando. Rachel los siguió. <No es fácil, ¿verdad, yeerks?>, se burló. <No es que os hayáis transformado en animales y todo haya sido genial. Es más duro de lo que parece, ¿eh?> Los yeerks se aglomeraron en una curva del túnel. Uno de ellos chocó contra una pared. Emitió un grito de alarma y cayó al suelo. Los halcones yeerks estaban desorientados. Confundidos y aterrorizados. Vi cómo los halcones caídos volvían a su estado natural para seguidamente transformarse en hork-bajirs. Antes de que completaran la transformación, se escuchó un grito terrible y un león saltó en la oscuridad. James. Escuché las últimas palabras de los yeerks. <¡No! ¡No, por favor! ¡No quiero morir…por favor!> No me gustaba. Soy un guerrero. Pero me parecía un poco indecoroso agonizar en un túnel mugriento y oscuro en mitad de una transformación. Escuché un sonido que era todavía peor: gritos de victoria y satisfacción de Rachel cuando abatía a otro de los halcones. Los otros Animorphs y yo estamos realmente preocupados por Rachel. En el Planeta Andalita, mi hogar, cuando un guerrero ama demasiado la guerra , se le rechaza. El guerrero sólo debería amar la causa, no el hecho de matar. Si Rachel fuera un Andalita… Pero no lo es. Y yo tampoco soy un humano. Sólo quedaba un Yeerk halcón. Quizá había escapado de Rachel. Pero teníamos problemas mayores ahora. Fuera de la oscuridad, tres hork-bajirs estaban trotando hacia nosotros, como guiados por un serio propósito. Las luces habían sido cortadas. Habían sido vistos miembros de la resistencia entrando en la estación subterránea. Habían venido a investigar. Pero en la negrura casi total, los hork-bajir no podían vernos ni a mí ni a James directamente en su camino. No podían escuchar a Rachel llegando desde adelante. Estábamos preparados. Rachel zumbó a los guardias. Uno de los hork-bajirs se tambaleó hacia atrás y cayó en las vías del tren. Por el camino, las cuchillas de su codo cortaron accidentalmente el estómago del segundo hork-bajir. Ambos emitieron un horrible gemido cuando fueron electrocutados por el tercer ferrocarril candente. James se ocupó del tercer hork-bajir. Y entonces con una antena ocular vi al halcón Yeerk que quedaba lanzado hacia mí. Era un movimiento bravo y audaz, pero era el enemigo. Sacudí mi cola y le golpeé con la cara plana de la cuchilla. El golpe le hizo caer pero no le mató. Me giré rápidamente y le golpeé. <¡Déjame ir!>, imploró. <Por favor, déjame ir. Estoy cerca. Sólo faltan unos minutos.> <¿Unos minutos para qué?>, pregunté. <Sólo son dos horas, ¿verdad? Soy un halcón desde hace una hora y cincuenta y cinco minutos. ¡En cinco minutos seré libre!> Sí. Esta criatura quería ser un nothlit. Quería quedarse atrapada en esa forma. <No serás libre. Seguirás teniendo un Yeerk dentro.>, apunté. <Seré libre>, insistió el halcón. <Volaré. Veré. No necesitaré kandrona nunca más. No más órdenes. Nada más de esta guerra terrible. Sólo volaré.> Lo comprendí. Esta criatura era como Tobías, mi verdadero shorm. Lo que los humanos llaman “mi mejor amigo”. Tobías era antes un chico humano. Un chico humano verdaderamente infeliz. Permaneció en la forma de ratonero de cola roja durante más de dos horas. Sospecho que lo hizo a propósito. Era una manera de escapar de las complejidades de la vida humana. Aunque las cambió por un nuevo grupo de complejidades. Era lógico que los yeerks casi pudieran ser de aquellos que se sienten abrumados por las exigencias de la guerra. Sabía de la resistencia Yeerk. Con el ánimo de Cassie, habíamos permitido que uno de sus guerreros libres se transformada en una ballena jorobada y escapara de su vida como parásito. A cambio de su regalo, Aftran prometió no revelar jamás nuestras identidades a los yeerks. No dije nada, sólo le dejé ir. Le lancé al aire gentilmente. <¡Gracias!>, gritó agradecido. Vi cómo el halcón volaba a lo largo del túnel y desaparecía en la oscuridad. No advertí a Rachel lanzándose tras él. [b]©199_ K.A. Applegate 2014 de la traducció,n de Sonia[/b][b]

Capítulo 6:[/b] <¡Aaaaahhh!> De repente, se produjo una erupción de gritos y chillidos desde el fondo del túnel. Una voz humana. Los gritos de un halcón peregrino. Rachel. ¿Había cogido al halcón Yeerk? No lo sabía. No quería saberlo. Pero nuestra idea había resultado desacertada, nuestra misión “espontánea” no había tenido éxito. ¿Realmente alguno de nosotros pensaba que podíamos ser capaces de detener el tren repleto de prisioneros y de ese modo paralizar la infestación de nuevos portadores? Nuestro siguiente paso estaba claro. Necesitábamos salir. Rápidamente. Rachel emergió de la oscuridad y vino revoloteando hacia mí. James apareció no muy lejos por detrás de ella, con sus grandes patas pisando lenta y cautelosamente a lo largo del estrecho pasillo y mirando con su desgreñada cabeza de león. Observando. Sangre chorreando de sus patas y boca. <El hork-bajir se ha largado túnel abajo>, dijo James. <Cojeando. No le detuve pero me encargué de retrasarle.> Rachel aterrizó en el suelo con un delicado aleteo de sus alas de blandas plumas. <Buen trabajo, James. Tú también, Ax.> <Creo que no llevamos a cabo nuestro objetivo.>, dije. <¿Bromeas?>, replicó Rachel. <¡Hemos cogido a los yeerks por el camino! ¡Aquí estamos a la derecha del túnel! ¡Hemos podido causarles un serio daño!> Intenté moderar mi voz para ocultar mi impaciencia. Y decidí contarle a Jake que Rachel no estaba capacitada para misiones sin él. Su impaciencia a la hora de luchar ya resultaba exacerbada. <Rachel, aquí sólo estamos tres de nosotros.>, dije razonablemente. <Y pienso que habríamos hecho mejor aprendiendo más sobre esta operación antes de lanzarnos de nuevo con una fuerza mayor y mejor preparada.> Los grandes ojos de lechuza de Rachel parpadearon. No sabría decir si su respuesta fue hostil o meditabunda. <Muy bien.>, dijo ella tras un largo silencio.<Tienes razón. Voy a transformarme en hork-bajir. Seguiré al grupo que se fue túnel abajo y veré qué puedo encontrar. Sólo veré lo que pueda ver. No lucharé. Dadme media hora.> No dije nada. <¿Estás de acuerdo, Ax?>, preguntó. Definitivamente escuché enemistad en su voz. <No estoy a cargo>, repuse cortante. <Si quieres seguir investigando, es tu decisión.> Se produjo una larga pausa. Finalmente habló James. <Ax tiene razón. Necesitamos tener cuidado. Transfórmate en hork-bajir. Ve a averiguar. Pero te estaremos esperando aquí. Por si acaso.> <Si no vuelvo, no me busquéis.>, dijo Rachel innecesariamente. No deberíamos. La resistencia no podía permitirse el lujo de perder a un miembro ahora. Todavía menos a tres. En primer lugar, ni siquiera deberíamos estar en la estación subterránea. Ni siquiera habíamos sido capaces de detener un tren lleno de prisioneros. E indudablemente había más túneles y más trenes. No habíamos hecho si no poner al enemigo en una gran alerta. Y poner en peligro nuestras propias vidas. En ese momento no eché de menos a Jake, si no a un comandante Andalita. Un guerrero experimentado. Un guerrero que supiera mejor cuándo atacar y cuándo mirar. Alguien que supiera tácticas. Alguien que me entendiera a mí. Miré silenciosamente cómo Rachel se transformaba. Cómo trotaba torpemente a lo largo del pasillo del estrecho túnel hacia la oscuridad que se extendía hasta más allá. Y por su propia seguridad esperé que volviera. [b]©199_ K.A. Applegate 2014 de la traducción de Sonia[/b][b]

[b]Capítulo 7:[/b] Tres horas después habíamos vuelto al campo. Todos nosotros. Era por la tarde y el sol se estaba poniendo por detrás del dosel de los árboles que resguardaban nuestro campamento de ser visto desde arriba. El campamento consiste en una enorme guarida arbolada y lodosa construida por una colonia de hork-bajirs libres. Hork-bajir rebeldes que habían escapado de la tiranía de los yeerks para vivir en la clandestinidad. Su líder es Toby. Cuando los yeerks descubrieron la verdadera identidad de la resistencia nosotros, los Animorphs, evacuamos nuestros hogares inmediatamente. Ahora el mugriento y primitivo campamento está repleto, aglomerado y resulta polémico. Allí viven los hork-bajir libres. Pero también los humanos. Allí están Marco, su padre y su madre, Eva, que una vez fue el portador de Visser Uno. Ahora el Yeerk está muerto y Eva es libre. Reunida con su marido y su hijo. Viviendo con los padres de Marco hay una joven chica llamada Elena que es ciega cuando no se encuentra transformada. Rachel le otorgó la tecnología mórfica y le permitió adquirirla. Nuestra misión de reclutar a varios chicos ciegos del colegio falló. Elena escapó de los yeerks con la forma de Rachel. Ahora vive como refugiada y no puede, por razones de seguridad, volver al colegio o con sus padres. Está triste por las pérdidas, pero poco a poco va adaptándose a su nueva vida. En el campamento también están Cassie con sus padres, Michelle y Walter, ambos veterinarios. Tobías y su madre, Loren, también. Loren no conserva ningún recuerdo del padre de Tobías, Elfangor. Mi hermano. También está la madre de Rachel, Naomi, y sus dos hermanas pequeñas, Sara y Jordan. La madre de Rachel es muy peleona. Supongo que por que ella es algo llamado “abogado”. El abogado parece ser un extraño tipo de humano. Inteligente pero de alguna manera no demasiado útil. Al menos para mi sensibilidad Andalita. Todos ellos parecen usar su intelecto para su argumento. Sin contemplaciones filosóficas o artísticas. Digo esto por que aunque a menudo la gente encuentra en sí misma la necesidad de un abogado, éstos no son demasiado populares. En los últimos días he entendido por qué. Por último, está Jake. La familia de Jake no está en el campamento. El hermano de Jake, Tom, fue capturado por los yeerks desde los primeros días de la invasión. Recientemente, los padres de Jake fueron capturados con la ayuda de Tom, y los convirtieron en controladores humanos. Jake se encuentra muy retraído a raíz de esto. Durante un tiempo dijo que ya no quería liderarnos. Nuestra moral sufrió. Ahora, después de nuestro último enfrentamiento con Tom, cuando perdimos el cubo mórfico a manos de los yeerks, Jake ha vuelto a hacerse cargo del liderazgo. Todavía está deprimido y a menudo enfadado, pero como dice Rachel, su cara manifiesta interés. -Los yeerks han usado lo que tienen. Han extendido los túneles subterráneos existentes con el trabajo de los taxxonitas- Le estaba contando Rachel- Sabemos lo buenos excavadores que son los taxxonitas. Ahora todos los trenes circulan por el camino hasta la piscina principal. Creo que al menos cuentan con seis líneas que llegan hasta allí. Y vi a varios taxxonitas trabajando en lo que parecía ser una nueva línea. -Cuando piensas en lo rápido que los yeerks pueden transportar cientos, quizá miles de personas dentro y fuera de la piscina central…- James no necesitaba acabar la frase. Todos conocíamos las implicaciones de la nueva ardid de los yeerks. Con este nuevo tipo de sistema, en lugar de ciudades la extensión Yeerk pronto abarcaría el mundo entero, y los yeerks dominarían la Tierra sin poder hacer nada al respecto. -Ellos probablemente los traen en transportes de yeerks sin huésped.-dijo Marco amargamente-¿Por qué iban los yeerks a quedarse en su planeta cuando pueden dominar este, tener un suministro ilimitado de huéspedes y un acceso bastante flexible a la piscina en la que se alimentan? <Entonces, ¿estamos muertos?>, dijo Tobías. Toby, que estaba sentada entre nosotros, sacudió la cabeza. -No necesariamente. Si los yeerks están concentrados aquí, en este planeta, alrededor de esta piscina, entonces… Marco sonrió burlonamente. -Sí, pueden transportar yeerks en grandes números. Pero nosotros podemos cogerlos en grandes números. -¿Cómo?-preguntó Rachel ansiosamente. -Un tren subterráneo lleno de explosivos.- dijo Marco -Pequeñas armas nucleares que pudiéramos coger en nuestras manos. Salir pitando, que detonen en la piscina Yeerk, gran ¡BOOM! ¡Adiós, yeerks! Cassie suspiró profundamente antes de hablar. -No puedes estar hablando en serio. -¿Por qué no?-dijo Rachel. Cassie miró a Jake. Jake apartó la mirada. -¡Piensa! Estos trenes están llenos de gente transportada hacia la piscina Yeerk para ser infestada. Estaríamos matando millones de yeerks, sí. Pero también estaríamos matando cientos de miles de personas que lo único que quieren es volver a casa y no volver a acordarse de nada de esto nunca más. <Hemos pasado por esto antes.>, añadió Tobías. <Cassie tiene razón. Se supone que estamos salvando la humanidad. No asesinando a la gente que tiene la mala suerte de estar en el camino.> Tobías miró a Marco con mordacidad. <Piénsalo. Tu madre podría estar allí todavía.> Marco entrecerró los ojos. Pero sólo por un momento. Luego los abrió y miró a Jake. Todos nosotros miramos a Jake. Su hermano. Su madre. Su padre. Cada uno de ellos. Todos ellos. Tom podría estar estacionado en la piscina Yeerk. Los padres de Jake, en niveles inferiores, controladores mal dispuestos, podrían estar abajo atrapados en jaulas mientras sus yeerks se alimentan de kandrona. La cara de Jake se volvió pálida. -Yo no voy a tomar esta decisión. Tenemos que votar. Rachel se puso en pie y miró enfadada al círculo de caras. -¿Estáis de coña, verdad? ¿Realmente pensáis que salvar a la humanidad requiere una votación? -Simplemente el fin no justifica los medios.-dijo Cassie suavemente. Rachel la miró enfadada. -Vosotros no estabais allí.-dijo-No habéis visto lo que nosotros vimos. Era algo parecido a la vieja noticia de La Guerra de los Mundos Dos, o algo así. Gente rodeada y forzada a meterse en los trenes a punta de pistola. Hombres, mujeres, viejos, niños. Es como si a los yeerks ya no les importara encontrar al más sano y fuerte para infestar. Están cogiendo a todo el mundo. Cantidad sobre calidad. Cassie agitó las manos en un gesto de frustración. -Exactamente. Y esa es la gente que matarías mientras intentas detener a los yeerks. Niños pequeños. Jubilados. Abuelos. -Ya sabes, no hemos estado usando armas nucleares.-dijo Marco en voz baja-No han cambiado mucho las cosas.-admitió. Se produjo un largo, largo silencio. Podía escuchar a cada uno de ellos forcejear con su propia conciencia. Toby miró impasiblemente hacia el espacio. Su planeta había sido atravesado por una guerra devastadora con los yeerks. Mucha de su gente no había sobrevivido. La mayoría de ellos habían sido convertidos en controladores hork-bajir. Un número muy pequeño de supervivientes o hijos de supervivientes estaban ahora en el campamento. La verdad, no sabía qué votaría ella. No podía atravesar su inescrutable expresión. Pero ella sabía que, como yo, se encontraba fuera de lugar en la Tierra. Sus ideas y experiencias eran para ella misma. Y que a menudo ella no entendía los procesos mentales humanos, como los pensamientos y las emociones. Me sorprendí cuando habló. -Es la guerra.-dijo en voz baja-La cuestión no es que la gente muera. La única cuestión es, ¿quién? Se produjo otra larga pausa. <Muy bien.>, dijo Tobías finalmente. <Creo que sé en qué se resume esto.> Trató de sonar impasible, pero su voz temblaba. La voz de Rachel, por otro lado, era firme y no vacilaba. -No sé vosotros, chicos, pero yo creo que es hora de hacer explotar una bomba gigante. -Y tú no podrías estar más feliz.-dijo Cassie insidiosamente a Rachel-¿Verdad que no? [b]©199_ K.A. Applegate 2014 de la traducción de Sonia[/b]

[b]Capítulo 8:[/b] Dos horas más tarde todavía estábamos planificando la estrategia. Marco tenía razón en exponer que estas bombas nucleares, unos explosivos bastante primitivos para los estándares Andalitas, eran bastante difíciles de conseguir para el ciudadano medio. Un dato positivo. No había pasado mucho tiempo cuando apenas acabábamos de advertir una tercera guerra mundial instigada por los yeerks. Fue una fiera batalla a bordo de la compañía aérea de la marina de los Estados Unidos. Muchos, muchos americanos hombres y mujeres fueron asesinados. Y es por eso por lo que probablemente los pocos supervivientes estaban traumatizados por el brutal ataque de humanos infestados y batallones de controladores hork-bajir y taxxonitas. Cerca del final de la horrible batalla no escuché a Jake. Llegué tan lejos que le golpeé para dejarle inconsciente y llevar a cabo un plan desesperado sin interrupciones. Mis acciones fueron en cierto modo desleales. Pero también eran necesarias. Contra órdenes expresas, secuestré a Visser Dos y comandé el F-14D Tomcat. Los yeerks se habían mantenido fuera del avión con una bomba nuclear. Una vez en el aire con mi prisionero amenacé con hacer caer el arma nuclear directamente sobre la piscina Yeerk. El resultado de una acción así no sólo habría sido la entera destrucción del complejo de la piscina en sí mismo, si no también un daño severo a la comunidad de mis amigos y la inevitable pérdida de miles de vidas humanas. Era un riesgo calculado, una apuesta terrible. Amenazar con miles para salvar a millones, quizá a billones. Gracias a Dios mi plan funcionó. Visser Dos aceptó suspender el golpe nuclear planeado contra China si yo prometía no arrojar la bomba sobre la piscina Yeerk. ¿Hubiera seguido adelante con mi amenaza si Visser Dos no hubiera cumplido el trato? ¿Hubiera podido? Hasta el día de hoy no tengo respuesta ni a esa ni a otras preguntas. Ahora, aquí donde estábamos, no mucho después del incidente público en el USS George Washington, sólo unos días después de la advertencia televisiva del gobernador, otra vez discutiendo la total destrucción de la principal operación alimenticia Yeerk. Estábamos sentados alrededor de una ligera fogata, estudiando el mapa de la ciudad extendido sobre una vieja mesa de picnic. Estábamos todos menos James, que había regresado al hospital en el que vivía. Era esencial para los nuevos reclutados permanecer ocultos durante el mayor tiempo posible. Tampoco estaba Toby. Había pedido ayudar en una disputa entre uno de los viejos hork-bajir y la madre de Rachel. Marco señaló una base militar en el mapa. -Este lugar podría almacenar armas nucleares.-dijo Marco-Pero como dije antes, aunque consiguiéramos burlar la seguridad y hacernos con un arma nuclear, no sabríamos cómo usarla. Tardaríamos mucho en descifrar los códigos de seguridad. Un camino complicado. Para cuando supiésemos que estamos haciendo, los militares podrían saber también lo que estamos haciendo. -¿Y si pidiéramos ayuda a los Chee?-preguntó Jake. Tobías parpadeó fieramente. <Los Chee no nos ayudarán. No con algo así. Abiertamente agresivo.> Los Chee son una raza de androides que vive aquí en la Tierra. Son increíblemente brillantes. Y sus capacidades tecnológicas son incluso más avanzadas que las de los andalitas. Además, son pacifistas acérrimos. Nos ayudarían a defendernos a nosotros mismos. Pero jamás nos ayudarían en un ataque. -Tobías tiene razón. Los Chee no nos ayudarán.-reflexionó Jake-Cualquier cosa relacionada con esa idea va en contra de lo que ellos son y lo que representan. -Volviendo al problema.-continuó Marco-Realmente nosotros no necesitamos una bomba nuclear. Necesitamos una amplia gama de explosivos. Jake levantó una ceja. -¿Cómo qué? Marco se encogió de hombros. -Como dinamita. Vale. Mira.-Marco señaló un círculo rojo en el mapa-Es una instalación perteneciente a la Guardia Nacional. Tienen muchas carreteras, selvicultura y enfrentamientos de fuego en parques nacionales. Otras actividades públicas. Eso significa que probablemente tienen muchos tipos de arsenales, almacenes de dinamita, quizá otros explosivos. -Estoy segura de que materiales potencialmente peligrosos como bombas y dinamita están bajo una llave y cerradura bastante fuertes.-apuntó Cassie-Todavía tenemos que encontrar la manera de burlar todo tipo de medidas de seguridad. Marco se encogió de hombros. -Hey. Nunca dije que fuera a ser fácil. Todo lo que estoy diciendo es que si consiguiéramos suficiente dinamita, podríamos meter un paquete en el tren y asaltar la piscina. Causar daños mayores a los yeerks. Jake asintió. -Sí. La pregunta es cómo. -Conseguimos algunos amigos en la Guardia Nacional, ¿verdad?-preguntó Cassie. Marco frunció el ceño. -¿Los hicimos? No estamos seguros de que el teniente coronel Larsen esté todavía con el gobernador. Quiero decir, ¿dónde está él cuando todo el movimiento Yeerk desciende? ¿Dónde está el gobernador? Por esa cuestión, ¿dónde está nuestro camarada Collins? El tipo coge una pistola de rayos dragón para el hombro y todavía rechaza abandonar el deber. No querría imaginármelo en nuestro equipo ahora. -Ya.-Jake asintió-Buenos chicos. Pero yo no estoy seguro de que en estos momentos podamos contar con nuestros viejos aliados nunca más. Algo me dice que probablemente han sido capturados. Así parece. El gobernador regañó seriamente a Visser Uno. <¿Entonces con quién podemos contar? Vale, a lo mejor corremos hacia la libre comandante de la Guardia Nacional, pero a lo mejor no. ¿Quién nos da seguridad?> -Nosotros. Y me refiero a todos nosotros.-dijo Rachel entusiasmada-Nosotros seis. James y los chicos nuevos. Padres. Toby y todos los soldados hork-bajir que pueda conseguir. Será la mayor operación que habremos emprendido en mucho tiempo. -Es la resistencia entera.-dijo Jake. -Arriesgar al equipo entero en una misión.-dijo Cassie. Se produjo una larga pausa. <Ya sabéis, quizá deberíamos replanteárnoslo.>, dijo Tobías. -Sí, quizá deberíamos.-asintió Cassie-Esta misión es un camino demasiado duro con mal karma. Jake se volvió airado hacia Cassie. -Mira, Cassie, sería estupendo si tuviéramos muchas opciones. Pero ahora que los yeerks tienen la tecnología mórfica, hemos perdido nuestra mayor ventaja. Lo que significa que cada vez tenemos que asumir riesgos más desagradables. Su voz era iracunda. Sarcástica. Acusadora. Nunca había oído a Jake hablarle así a nadie. Y desde que su amistad con Cassie es bastante especial, su tono era todavía más sorprendente. Cassie pareció afligida. Me pregunté si le respondería con una pasión similar. Pero no lo hizo. Al contrario, parecía apunto de echarse a llorar. Los demás de miraron unos a otros, desconcertados. Era como si Jake estuviera culpando a Cassie de la adquisición de los yeerks de la tecnología mórfica. Pasé mi peso de una pierna a otra y miré a los humanos a mí alrededor. Las relaciones estaban cambiando. Las lealtades se trastocaban. Enemistades inexpresadas y planes ocultos. Las decisiones estaban llegando a ligarse más a las emociones que a las tácticas. La resistencia estaba perdiendo su habilidad efectiva. Me habían dicho que esto podría pasar. [b]©199_ K.A. Applegate 2014 de la traducción de Sonia[/b]

[b]Capítulo 9:[/b] A medianoche cogí el telecomunicador de espacio cero. Era necesario para evitar ser detectado por cualquier habitante del campamento. También era necesario para evitar ser detectado por cualquier espía Yeerk. Desde que los yeerks obtuvieron la tecnología mórfica, cualquier animal descubierto en el campamento o sus alrededores era sospechoso. Todos los pájaros que cantaban eran enemigos potenciales. Una rata que correteaba era un posible traidor para nuestra causa. Por lo tanto, todos nosotros hemos adquirido muchas formas adicionales nativas del montañoso medio ambiente arbolado del campamento. Usamos rutinariamente estas formas comunes e inocuas para encontrar por la noche o cuando tenemos que dejar los perímetros del campamento. Por la noche, un Animorph solo es más vulnerable de ser atacado. Pero no podemos atacar y matar a todas las criaturas vivientes que atraviesen el campamento, no podemos atacar y matar a todas las marmotas tambaleantes y serpientes que se deslizan pensando que son yeerks transformados. Las nubes cubrían la luna. Aproveché la casi total oscuridad y rápidamente me transformé en mapache. Podía dejar el campamento sin que ningún Hork-Bajir o humano me descubriera. Un mapache hembra adulto sujetando una pieza de tecnología alienígena en su boca… Tan pronto hube recorrido lo que consideré una distancia segura, saqué el telecomunicador de espacio cero de mi boca y lo activé. Después de una corta espera, obtuve una respuesta… <Aximili-Esgarrouth-Isthill?> <Sí> Dije la contraseña para limpiar el canal de comunicación. <Informa> Fue la tajante orden. <Es como usted predijo>, dije a Jaham-Estalan-Forlan, príncipe guerrero y líder de las fuerzas armadas andalitas. <La rápida derrota de la resistencia humana es efectiva. En ella hay luchas internas. Tensiones. Se incumple la disciplina> <¿Saben algo de nuestras anteriores comunicaciones?> <No saben nada>, confirmé. <Bien> <La concentración Yeerk está aumentando. Están transportando forzosamente a miles de humanos a la piscina central a través del sistema subterráneo. Como represalia, la resistencia está planeando la destrucción de la piscina central.> Jaham-Estalan-Forlan produjo un sonido de impaciencia. <¿De verdad creen que pueden derrotar a los yeerks destruyendo una sola piscina central?> Sentí la necesidad de defender a mis amigos. <Es todo lo que pueden hacer…por ahora.> Entonces me di cuenta de que mi defensa únicamente podría aumentar el desprecio de Jaham-Estalan-Forlan por la raza humana. Él podría pensar que si la resistencia no podía lograr una defensa mejor que la excusa que le acababa de dar, quizá no valiera la pena intentarlo. <Los grandes comandantes se han reunido y han tomado una decisión. <Si los yeerks están efectivamente concentrados en la Tierra, debemos permitirles continuar con su plan. Una vez el volumen de la raza Yeerk haya sido transportado, el planeta deberá quedar en cuarentena.> Cuarentena. Un eufemismo para consignar a la raza humana a vivir bajo la esclavitud de los yeerks. Pensé en Jake. Los demás. Tobías. Después de todo aquel tiempo juntos, sentía afecto por ellos. <¿Aximili? ¿Me has oído?> Sí, sentía afecto. Pero yo aún era un Andalita. Y un soldado. Y todavía estaba en la guerra. <Te he oído.>, respondí. <No hagas nada para dificultar la concentración Yeerk en la Tierra. Detén el ataque de la resistencia a la piscina. Debemos hacer creer a los yeerks que han ganado. ¿Entiendes?> Lo hice. ¿Lo haría Jake? ¿Lo harían los demás? Jamás. <Una vez el planeta esté en cuarentena>, continuó el Príncipe Guerrero Jaham, <Estaremos en posición de negociar. Podremos negociar una paz simbiótica entre humanos y yeerks.> Me pregunté si aquello sería una descripción exacta de la intención de los grandes comandantes. Los grandes comandantes debían de despreciar a los humanos, pero ellos sabían acerca de mis noticias sobre lo ingeniosos que eran. Muy determinantes. Muy tenaces. Millones de yeerks con portadores humanos constituían una amenaza intolerable. La cuarentena jamás funcionaría. Ni siquiera si todas las naves de la flota Andalita fueran asignadas a patrullar los perímetros de la atmósfera terrestre. Los ejes de los portadores humanos podrían expulsarlas. Y eso podría significar conquistarlo todo en su camino. <¿Algún cambio en la adquisición de tecnología?>, preguntó Jaham-Estalan-Forlan. Sé que debería haberle contado que los yeerks estaban ahora en posesión de la tecnología mórfica. Pero no lo hice. <No>, respondí. Quizá le contara la verdad más tarde. Necesitaba tiempo para considerarlo. Qué clase de revelación podría afectar los planes de los grandes comandantes andalitas para el planeta. Era una decisión indisciplinada, mi decisión de ocultar la verdad. No estaba en posición de cuestionar las decisiones de mis superiores. Quizá había permanecido en la Tierra demasiado tiempo. De repente escuché caza insectos en la lejanía, trazando las señales que habían recogido del telecomunicador de espacio cero. Rápidamente corté la comunicación y recuperé mi forma para volver a transformarme en un búho carnudo, una forma excelente para el transporte nocturno. El telecomunicador de espacio cero era demasiado pequeño como para transportarlo en los talones. Al tiempo que los caza insectos estaban planeando sobre mi posición previa, estaba planeando en mi camino de regreso al campamento, oculto. Cuarentena. Cuarentena. Cuarentena. Era sólo una manera de decir lo que no podía decirse a través de ningún canal de comunicación, independientemente de lo seguro que fuera. Por que era algo que ni siquiera podía decirse en las cámaras de los grandes comandantes. El objetivo a conseguir sería la cuarentena. Las órdenes habían sido cuarentena. Pero lo que cualquiera entendería era que la cuarentena era algo imposible de sostener. Para respetar la cuarentena, las flotas andalitas serían forzadas a ser contratadas. Y una vez fueran contratadas, deberían aniquilar el planeta y todo rastro de vida. Yeerks y humanos. La cuarentena era el primer paso hacia el genocidio. Los grandes comandantes habían tomado una decisión. La conquista Yeerk de la galaxia sería detenida aquí en la Tierra. Avisté el campamento. Sólo deseé que pudiera seguir. Quizá llegar a ser un nothlit. Libre de la carga de los secretos y la traición. Recordé al Yeerk halcón. Cinco minutos de distancia hacia la libertad. Pero el precio de esa libertad era grande. Quizá demasiado grande. [b]©199_ K.A. Applegate 2014 de la traducción de Sonia[/b]

[b]Capítulo 10:[/b] A la mañana siguiente, Jake nos reunió a todos para finalizar nuestros planes. Los Animorphs estaban allí, Tobías en su forma humana. James estaba allí en nombre de los nuevos reclutados. Y los padres de Marco estaban presentes. -Hemos estado con el ordenador toda la noche.-dijo Marco-Los tres. Mamá, papá y yo. Penetramos dentro de casi todas las filas de la base de la Guardia Nacional. ¿Al final de la línea? Encontramos un gran almacén lleno de depósitos de mil bombas. -¡Sí!- sonrió Rachel -Mayor capacidad de disparo. La madre de Marco parecía exhausta. -Podríamos matar muchos gusanos con un solo depósito de mil bombas. -Podríamos matarlos a todos con diez o veinte depósitos de mil bombas.-corrigió el padre de Marco-En un espacio cerrado, la explosión de un solo depósito de mil bombas podría tener una magnitud increíble. La devastación estaría cerca de una explosión nuclear. Rachel asintió con satisfacción. -Vamos a patearle seriamente el culo a los yeerks. -La gran pregunta es cómo.-dijo Jake-Hemos hablado de esto antes. Tendríamos que comprometerlo todo. A todos. Animorphs, todos nosotros. Hork-bajirs. Padres. -Yo estoy fuera.-dijo Cassie acaloradamente-He pensado que tal vez…pero no puedo. Y te puedo decir que mis padres también están fuera. Rachel se volvió hacia ella. -Vale, Cassie.-dijo Rachel en un dulce tono sarcástico-Entonces, ¿qué crees que deberíamos hacer en lugar de eso? ¿Sólo quedarnos sentados y esperar a que los yeerks nos encuentren? O quizá deberíamos ponérselo realmente fácil y montarnos en un tren para un pequeño chapuzón en la piscina. -¿Por qué tienes que ser tan horrible?-explotó Cassie-Lo eres, ya lo sabes. Y cada día eres peor. Ni tu propia madre puede aguantarte. Cassie se volvió para marcharse, pero Jake la agarró de la manga. -¡Cassie! Ven aquí. -¿¡Ir adónde!? -Escupió Cassie -Tú no coges la vida de la gente a sabiendas. No si eres una persona decente. No si tú no eres un asesino. El propósito es irrelevante. Pensaba que lo sabías, Jake, pero parece que… -¡Parece que tú decides tomar las decisiones por mí!- Gritó Jake -En algún punto a lo largo de la línea has decidido que sabes qué es lo mejor. Para mí. Para todos. Bien, ¿sabes qué?- Cassie puso sus manos delante de ella como si de dispusiera a empujar a Jake. -No. ¡Para! Sólo para. Por favor.- El resto del grupo reunido permanecía en silencio. Creo que es acertado decir que ninguno de nosotros sabía la razón por la que Cassie y Jake debatían tan furiosamente. Las lágrimas empezaron a rodar por las mejillas de Cassie. -Lo siento.- Dijo ella -No debería haberlo hecho. Ni siquiera sé realmente por qué lo hice. En ese momento parecía la opción correcta. La única. Ahora, simplemente lo siento. Lo siento.- -¿De qué está hablando?- Susurró Marco. -¡De mí!- Gritó Cassie -Yo entregué a los yeerks el cubo mórfico. Permití que Tom escapara con él. Impedí que Jake le persiguiera. Para matarle. ¡Yo!- Sentí que mis piernas traseras se debilitaban ligeramente. ¿Cassie? ¿Una traidora? No parecía posible. -Oh, Cassie.- Murmuró Eva. -¿Que hiciste qué?- Dijo Marco con voz ronca. -Tom lo tiene. Tom tiene el cubo. La única manera que Jake tenía de obtenerlo era matándole. No podía permitir que Jake lo hiciera. No podía. Estaba tratando de protegerle.- -¿Tú estabas tratando de proteger a Jake pero básicamente has vendido a toda la raza humana?- Dijo Rachel. Su voz era tensa. La voz de la ferocidad controlada. Violencia apenas contenida. -Estoy seguro de que ella no pensó en esos términos.- Dijo Tobías calmadamente. -No pensé en nada de eso.-dijo Cassie con voz exhausta y cargada de pena profunda- Fue algo más que un impulso. Fue un instinto. Algo dentro de mí me dijo que permitiera a Tom coger el cubo. Sabía…sabía que estaba haciendo un sacrificio. Que estaba sacrificando demasiado…a lo mejor ahora parece estúpido. Pero en ése momento pensaba que estaba haciendo lo correcto. Realmente lo pensaba.- Rachel levantó su mano. Amagando un puñetazo. Tobías la agarró por la muñeca. Y sorprendentemente, Jake atrajo a Cassie hacia sí y la abrazó. Cassie apoyó la cabeza en su hombro. Jake apoyó su mejilla contra su pelo. -Está bien, Cassie.- Dijo Jake con voz andrajosa -Lo siento. Está bien.- Aparté la mirada avergonzado. Después de unos momentos, Cassie se retiró de los brazos de Jake y se dirigió al resto de nosotros. -Lo siento mucho. He cometido un error. Un terrible error. No lo haré de nuevo. No intentaré decidir qué es lo mejor para nadie. Es arrogante y peligroso. No quería decir que lo es pero lo fue.- Jake se pasó las manos por el pelo. -Mirad, es algo muy duro. Pero tenemos que conseguir trabajar en equipo. No tenemos sitio para planes individuales. Vamos o no vamos. Pero en cualquier caso…- Su voz era monótona. Pero yo no estaba escuchando. No podía dejar de mirar a Cassie. No estaba seguro de lo que estaba sintiendo. Pero estoy seguro de que estaba muy cerca del odio. [b]©199_ K.A. Applegate 2014 de la traducción de Sonia[/b]

[b]Capítulo 11:[/b] Toby habló con su voz gutural. -Mi gente está cansada de permanecer escondida. Somos una especie pacífica. Pero lucharemos. Es mejor que vivir siempre con miedo. -Estoy con Toby.-dijo Marco-¿Mamá? ¿Papá? La madre de Marco asintió con severidad. -He tenido al peor de los grandes comandantes yeerks viviendo en mi cabeza. Sé que no hay contemplaciones. Mi consejo es luchar. Ir. La casa limpia. Causar tanto daño como podamos. Si causamos el suficiente daño, podemos hacer posible perseguir a los yeerks fuera de la Tierra. -¿Qué quieres decir?- Preguntó Jake. -El antiguo Visser Uno no defendió acérrimamente la guerra por que sabía que la Tierra era demasiado volátil. Los habitantes demasiado resistentes. Los yeerks están acostumbrados a tratar con sus huéspedes. Los humanos son una raza luchadora. Ellos luchan contra sus invasores. Luchan unos con otros. No se rinden fácilmente. El actual Visser Uno nunca lo llegó a entender. -¿Y?-, presionó Jake. -Y sabiendo algo sobre el gran consejo Yeerk, estoy pensando que probablemente Visser Uno haya sido advertido de que un gran ataque en un sitio de concentración, otro gran desastre con el que ocurrió en el avión u otro anuncio público por parte del gobernador apelando a la resistencia, podría significar el fin de su dominio aquí. Podría significar que los yeerks decidieran trasladar su base de operaciones a algún otro planeta. Eso es lo que parece. Con la capacidad de transformarse, los yeerks realmente no necesitan a los humanos. Pueden hacerlo con otras especies en otros planetas, especies menos agresivas que los humanos. Se produjo un largo silencio. -No estoy seguro de que sean buenas noticias para el resto del mundo.-comentó Jake. -Pero son buenas noticias para nosotros. La Tierra es el feudo personal de Visser Uno.-dijo el padre de Marco-Si los yeerks son forzados a abandonar la Tierra, Visser Uno volverá a ser un subvisser en algún otro lado. -Quizá no derrotemos a los yeerks, pero al menos podremos echarlos de la Tierra. -¿E imponerlos a otras especies?-dijo Cassie. Los ojos de Toby se estrecharon. -Quizá no. Con la ayuda de la flota Andalita, quizá podamos evitar que los yeerks se asienten en ningún otro sitio. -¿Qué quieres decir?-preguntó Rachel. -Les perseguimos a través del espacio cero y la flota Andalita les tiende una emboscada allí. Les aniquilaría efectivamente. Los ojos de Jake se estrecharon como si considerara la posibilidad. -No sabemos si podemos contar con la flota Andalita mientras los yeerks sean problema de la Tierra. Pero a lo mejor Toby tiene razón. Si nosotros perseguimos a los yeerks fuera de la Tierra y les convertimos en problema de los andalitas, éstos podrían verse obligados a actuar. ¿Ax? Mis corazones se exaltaron. Me sentí entre enfermo y enfadado. Y algo cercano a la culpa. <Es difícil de saber qué podrían ordenar los grandes comandantes andalitas.>, dije fríamente. -Está bien.-dijo Jake. Pero me dirigió una mirada extraña-En cualquier caso, el primer paso es golpear la piscina Yeerk. No dije nada. ¿Debería habérselo contado todo al gran comandante? Sí. Debería haberlo hecho. Sin duda. Deberían saber que la entera situación de la Tierra estaba cambiando. Por culpa de una humana. Por culpa de Cassie. Por supuesto, siempre existía la posibilidad de que el enemigo pudiera haber adquirido la tecnología mórfica de alguna manera, a través de la conquista o la astucia. La guerra se trata de derrotas así como de victorias. Pero rendirte sin luchar por tu pieza tecnológica más importante…sin estrategia…sin defensa…era algo incomprensible para mí. Era algo incomprensible para mí que a Cassie se le permitiera participar en aquella discusión. En mi propio planeta, ella hubiera sido juzgada por traición y ejecutada inmediatamente. Y aún así, los otros seguían consultándole. Mi odio hacia Cassie estaba empezando a extenderse hacia todos ellos. Eran tontos. Jamás prevalecerían. Eran demasiado débiles. Demasiado sentimentales. Demasiado infantiles. Demasiado estúpidos e ignorantes. La estupidez y la ignorancia dentro de las filas de uno mismo son oponentes más peligrosos de lo que jamás podría serlo un enemigo exterior. Aprendí esa lección en la academia militar. Ahora acababa de recibir una lección objetiva que probaba ese principio. Mientras los humanos seguían planeando y argumentando, mi cerebro corría a toda velocidad. No sabía qué hacer. Quizá debería contactar con el príncipe guerrero Jaham-Estalan-Forlan y contarle que había sido interrumpido por los caza insectos antes de completar las noticias. Podía contarle que los yeerks habían adquirido la tecnología mórfica. Y podía contarle que si los grandes comandantes andalitas iban a dejar el planeta en cuarentena, debían hacerlo rápidamente. -Podemos retroceder en el ataque.-dijo Marco-Puede que Cassie haya sido la más idiota durante medio segundo, pero ahora tiene razón. Si hay gente inocente atrapada abajo en el túnel, ¿cómo podemos justificar hacerlo saltar por los aires? -¿Y si les diéramos tiempo para escapar?-sugirió Tobías-Es decir, si de alguna manera, justo antes de la explosión, le contamos a todo el mundo de un sitio en el que la piscina está libre de la explosión. Los humanos y los controladores probablemente correrán por sus vidas. Los yeerks en sus cabezas se verán privados de comida fuera de la piscina, pero los humanos vivirán. ¿Los veis? Salvamos a los humanos, matamos a los yeerks y erradicamos el mayor centro de infestación. Marco asintió. -Por mí bien. Quiero decir, al menos le da a la gente una oportunidad. A todos nosotros, en cualquier caso. Uno por uno, todos los miembros del grupo asintieron. Todos mostraron su aprobación hacia el plan. Todos excepto Cassie. Ella miraba al suelo. Sus mejillas estaban manchadas de lágrimas. Nadie parecía saber qué decirle. Cassie sacudió la cabeza. -Haré lo que digáis, chicos. -Eso no es suficiente, Cassie.-dijo Jake -Tú siempre has determinado ideas sobre lo que debemos y no debemos hacer. No te escondas ahora. Cassie levantó la cara. -Muy bien. Entonces es un error. Pero en cualquier caso debemos hacerlo. Tendré que aprender a vivir con ello en mi conciencia. Todos nosotros tendremos que hacerlo. No tengo un plan mejor. Creo que es lo más cercano que podemos conseguir a derrotar a los yeerks sin convertirnos en yeerks. El rostro de Jake se relajó. Vi cómo su expresión cansada insinuaba una sonrisa. Casi un esbozo. Se dirigió al grupo. -Mirad. Cassie hizo lo que hizo. Tenía sus razones. No las entiendo pero no puedo decir si eran acertadas o erróneas. Pero su decisión de permitir que Tom escapara con el cubo mórfico ha cambiado la ecuación. Aún así, sigo confiando en los instintos de Cassie. Todavía más que en los míos propios. Especialmente durante estos días. Sólo readopto esa frase como guía. Derrota a los yeerks. No te conviertas en ellos.- No miró a Rachel directamente, pero sé que le estaba diciendo que refrenara sus impulsos violentos. Recordé otra vez al halcón desesperado. El que suplicaba por la libertad. ¿La encontró en el cielo en la muerte? Durante mucho tiempo había considerado a Rachel como una representante del final de un extremo de la naturaleza humana. Aquello en los que los humanos podrían convertirse si la guerra se prolongaba demasiado. Esa percepción había guiado muchas de mis decisiones. Una raza humana entera de Rachels: furiosa, sin piedad, agresiva, y provista de yeerks y de la tecnología Andalita. Un espectro aterrador. Pero quizá…quizá había estado equivocado. Quizá la verdadera amenaza radicaba en el otro extremo, representado por Cassie. Humanos débiles. Infantiles. Bienintencionados. E irónicamente, infinitamente más peligrosos. [b]©199_ K.A. Applegate 2014 de la traducció,n de Sonia[/b]

[b]Capítulo 12:[/b] Esa noche le pregunté a Cassie si podía hablar con ella en privado. Estaba apagada. Todavía impresionada tras nuestro encuentro. -Sentémonos en cualquier sitio tranquilo y oscuro.-dijo ella. Caminamos juntos hacia perímetros lejanos al campamento. Un hork-bajir libre sentado en lo alto de la rama de un árbol nos miraba silenciosamente. Pero nos prestaba atención. Cassie cruzó los brazos sobre el pecho y suspiró. <Háblame del cubo mórfico.>, dije. <¿Por qué evitaste que Jake persiguiera a Tom?> -Mira, Ax, ya me siento como una criminal, ¿vale? Pero ya he pedido disculpas. ¿Por qué tengo que pasar otra vez por esto contigo? Estaba enfadado. Tan enfadado que la hoja de mi cuchilla temblaba. <Por que mi hermano, Elfangor, os dio el cubo a vosotros. A ti y a tus amigos. Él comprometió todo lo que sostenía por entregároslo. Traicionó las leyes de su propia gente. Depositó su confianza en cinco humanos. Estoy intentando entender por qué tú podrías traicionarle a cambio. Por qué podrías traicionar a tus amigos. Por qué podrías traicionar a tu gente.> Eran palabras duras. Pero tenías razón en decir esas palabras duras. Por que habían sido mi hermano, mi gente, y la tecnología de mi planeta los que habían sido insultados. Según Cassie, ella había sacrificado todo aquello sólo por un instinto. Un impulso. Tenía que pensar que existía una razón mejor. Si no, no podía si no creer que los grandes comandantes tenían toda la razón en querer aniquilar este planeta. Y se lo diría aquella noche. Los humanos eran una especie retrógrada: destructiva, violenta y a merced de sus emociones. Incapaces de hacer sacrificios personales o de apartar sus propios planes en nombre de una gran causa. La cabeza de Cassie asintió. Colocó sus manos sobre su cara. Su voz se rompió. -Traicioné a Elfangor. Nunca pensé sobre cómo te podrías sentir. <No.>, asentí fríamente. <Todavía estoy intentando entender en qué estabas pensando.> Cassie se frotó las sienes, como si prefiriera luchar contra sus recuerdos a reprimirlos. -Supongo…supongo…- Me miró, casi con miedo. -No se trataba sólo de Tom. Ni siquiera de Jake.- <¿Entonces de qué se trataba? ¿En qué estabas pensando cuando lo hiciste?> -Ax.- susurró, como si fuera a expresar un terrible secreto -Sé que hay muchos yeerks que desertarían si pudieran. Aftran no es la única, lo sabemos. Existe un grupo de yeerks que no aguanta la noción de la infestación. Que no quieren ser parásitos. ¡Que no quieren ser siervos seguidores de los vissers! Recuerda la primera batalla con los nuevos reclutas, cuando Visser Uno estaba en esa horrible forma y asfixió a Jake para matarlo. ¿Recuerdas cuando aquel hork-bajir cortó uno de los tentáculos de visser y liberó a Jake? ¡Algunos de los yeerks sólo querían ser libres? Ahora, con la habilidad de transformarse, tal vez puedan serlo. No podemos luchar para siempre. No sólo nosotros. Y empieza a parecer como si nosotros no pudiéramos vencer mediante la conquista. Lo único que podemos hacer es aprender a coexistir. No sé qué tenía en la cabeza en ese momento, cuando dejé ir a Tom. Pero ahora, en retrospectiva, quizá permitir a los yeerks poseer la tecnología mórfica sea la manera de obtener la paz. Sentí como si mis patas traseras fueran a colapsarse. Para una persona tomar una decisión tan trascendental y actuar sin hablar primero con alguien…era impensable. Y aún así mi conciencia gruñía incómodamente. ¿Había actuado yo de manera similar? ¿No había actuado yo sin el permiso de mi príncipe? ¿No había asumido el derecho a tomar un enorme riesgo con vidas humanas cuando comandé el avión con un arma nuclear con Visser Dos secuestrado y amenazado con hacer explotar la bomba directamente sobre la piscina Yeerk? Una explosión como aquella podría haber destruido mucho más que la ciudad natal de mis amigos y mucho más que a sus ciudadanos. El recuerdo era demasiado preocupante. Lo ahuyenté y busqué frenéticamente la manera de continuar separándome a mí mismo de Cassie. A lo mejor Jake sabía lo que Cassie iba a hacer. La sospecha creció en mis corazones. <¿Está Jake de acuerdo con esa evaluación?>, pregunté fríamente. Cassie sacudió la cabeza. -No. No. No le he contado a nadie nada de esto. No puedo. ¿Te imaginas lo que podrían decir los otros? ¿No oyes a Rachel? Por Dios. Ella vive para la guerra. ¿Y la madre de Marco? Ella odia a los yeerks tanto que la sola idea de compartir el planeta con ellos la pone físicamente enferma. <Ella conoce al enemigo.>, apunté. <Lo conoce de una manera que nosotros jamás podremos conocer. Si es que continuamos teniendo suerte.> -Por supuesto que ella siente de esa manera.-dijo Cassie con impaciencia-La madre de Marco fue portador del antiguo Visser Uno. Debe de haber sido horrible. Pero el antiguo Visser Uno es un Yeerk. El actual Visser Uno es un Yeerk. <Es el líder de los yeerks de este planeta.>, repliqué. -Aún así eso no significa que represente a todos y a cada uno de los yeerks.-insistió Cassie-Los humanos también hemos tenido a algunos líderes muy malos. Miles, quizá millones de personas han sido seguidoras de esos líderes, a veces por voluntad propia, a veces no. A veces sólo por que ellos tenían demasiado miedo como para decir no. ¿Qué tal si otra especie decidiera aniquilar a toda la raza humana basándose en la existencia de unos cuantos poderosos? ¿Qué tal si esa especie decide que todos los humanos son crueles, basándose en la existencia de un puñado de sociópatas? A pesar de mí mismo, me atranqué sobre mis pensamientos. Cassie me había dado una visión cruda. ¿Estaba esperando una respuesta? ¿O era sólo una pregunta retórica? En cualquier caso, estaba demasiado lejos de proporcionar consuelo. Nos miramos el uno al otro durante un rato. <En el túnel cogí a un halcón>, le conté. <Un halcón Yeerk. Suplicó que le dejara ir. Quería permanecer en esa forma. Para vivir y escapar.> Cassie asintió lentamente. -¿Lo ves? Tengo razón. Sacudí la cabeza. <No. Estás equivocada. Visser Uno aprenderá a controlar a quienquiera que adquiera la tecnología mórfica. Sólo se la proporcionará a los yeerks más leales.> -Pero al halcón al que capturaste… <El halcón al que capturé podía haber estado mintiendo.>, repliqué simplemente. <O podía buscar escaparse sinceramente. Sí, un Yeerk o dos pueden estar seducidos por la posibilidad de escapar. Pero no los suficientes.> -¿Crees que podrás perdonarme?-preguntó Cassie con calma. <No lo sé, Cassie.> -¿Qué vas a hacer? <No lo sé.>, respondí de nuevo. -Creo que este ataque a la piscina Yeerk será nuestra última postura. Y si los yeerks encuentran alguna idea de nuestro plan, cualquier advertencia de todo esto, nos arriesgamos a que ninguno de nosotros salga con vida de allí.- dijo Cassie. Sacudí la cabeza. <Soy un Andalita. Jamás huiré.> -Piensas que soy una traidora, ¿verdad?- Preguntó Cassie. Asentí. <Sí.> -Pero, ¿cometí un error? <No lo sé.> -¿Qué crees que Elfangor habría respondido a esa pregunta? <Tampoco lo sé. Desearía saberlo.> Me volví y caminé a través de la oscuridad hacia un área espesa con ramas de árbol y arbustos. Necesitaba estar solo. No importaba lo que ocurriera, sabía que jamás volvería a sentir lo mismo por Cassie. Ni por ningún otro humano. [b]©199_ K.A. Applegate 2014 de la traducción de Sonia[/b]

[b]Capítulo 13:[/b] Miré hacia arriba, tratando de vislumbrar las estrellas a través del espeso dosel de árboles. Mi lugar de nacimiento estaba en algún lugar allá afuera. Había llegado a creer que jamás lo volvería a ver. Cerré mis ojos principales, intentando recordarlo con precisión. Intentando recordar las caras de mi familia y amigos. Pero sus caras de apagaban y se convertían en otras caras. Jake. Rachel. Tobías. Cassie. Marco. Me habían asombrado con su resistencia, su ingenio, su valentía. Me habían alegrado con su humor, sus pasiones y su capacidad de jugar. Con su comida. Pero verdaderamente me habían enfermado con su falta de moderación y su niñería. Pero entonces me recuerdo a mí mismo que son niños. Como yo. Si estuviera en casa, todavía sería un cadete en la academia militar Andalita. Y pasaría mucho de mi tiempo en la paleta de mis padres. Pero había sido arrastrado en medio de esta guerra en la Tierra. Había visto más batallas, muerte y destrucción que muchos avezados soldados de nuestra flota Andalita. Sentí que mi garganta se estrechaba y tensaba. Mis corazones atribulados con un dolor que no puedo describir. Me pregunté si estaría moribundo. No sentía tristeza. Sentía piedad. Por mí mismo. Por todos nosotros. No éramos más que niños. Y jamás volveríamos a serlo. “¿Qué crees que habría dicho Elfangor?”, era como si Cassie hubiera mirado en mi mente y hubiera leído la pregunta ahí. ¡Elfangor! ¿Por qué tuviste que morir y dejarme aquí? No sé qué hacer. Cualquier camino me conducía a la traición. Elfangor era un gran héroe. Un príncipe guerrero. Un miembro de la milicia Andalita. Valiente. Despiadado cuando era necesario. Los yeerks tenían que ser detenidos. Los grandes comandantes andalitas lo sabían. Sus planes no habían sido expresados. Pero estaban claros. Aniquilar el planeta. Sería el final. Todo habría terminado. Pero…pero Elfangor había quebrantado la ley más importante de nuestro planeta. Había roto la Ley de la Bondad de Seerow. Había otorgado la tecnología mórfica a otra especie. A los humanos. ¿Para qué? ¿Para darles una oportunidad? No. El Elfangor que yo conocía no era sentimental. Él no habría comprometido la seguridad de su planeta natal y de toda la galaxia para salvar a una sola especie. Elfangor sabía lo que todos los andalitas sabían. Que la amenaza Yeerk había empezado con un viejo y estúpido impulso sentimental. La incapacidad de entender que los objetivos y aspiraciones del enemigo no eran los suyos. Seerow había permitido la puesta en libertad de una plaga de yeerks sobre la galaxia. El resto es historia. Una triste, violenta y destructiva historia de conquistas y guerra. Planetas saqueados y arruinados. Una especie esclavizada detrás de otra. Incontables muertes. Todo provocado por un acto de amabilidad. Sí. Las Cassies del mundo eran infinitamente más peligrosas que las Rachels. Mi hermano lo sabía. Entonces, ¿qué le había poseído para proporcionar a estos jóvenes humanos el poder de cambiar el futuro de la galaxia? ¿Qué me habría dicho ahora? Escuché un aleteo. Entonces, el silencioso sonido de la tranquilidad estudiada. Tobías. Se había posado sobre una rama. No dijo nada durante un rato. Finalmente habló: <¿Y bien?> <¿Y bien, qué?>, repliqué. <¿Qué has decidido?> Estaba sobresaltado. Pero traté de disimular. <¿Sobre qué?> Tobías alborotó las plumas plácidamente. <Te seguí la otra noche. No sé de qué estabas hablando. O qué estabas diciendo. Pero supongo que te has comunicado con el planeta Andalita, ¿verdad?> No podía mentirle a mi verdadero shorm. <Sí.> <Pretenden freírnos, ¿verdad?> [b]©199_ K.A. Applegate 2014 de la traducción de Sonia[/b]

[b]Capítulo 14:[/b] Mis antenas oculares ondearon a pesar de mi determinación de permanecer tranquilo. <¿Qué te hace pensar eso?> <Tiene sentido para ellos hacerlo ahora que los yeerks están concentrados en la Tierra. Supongo que la pregunta es, ¿estás dispuesto a ayudarlos?> <No lo sé. No sé cuál es la opción correcta.> <Hay mucho de eso por aquí.>, dijo Tobías. <¿Odias a Cassie?>, pregunté de repente. <No odio a nadie.>, respondió Tobías con calma.<Es extraño, pero la verdad es que ahora ni siquiera odio a los yeerks. Es como si ellos estuvieran intentando sobrevivir. Y nosotros estamos intentando sobrevivir. No entiendo por qué tiene que ser una cosa u otra.> <¿Considerarías una tregua simbiótica?> <No. Pero probablemente no necesitáramos hacerlo. ¿No lo ves? ¿Qué necesitan los yeerks? Cuerpos. Si ellos pueden mutar sus cuerpos desde su estado de gusano entonces…no necesitan capturar los cuerpos de la gente como portadores. Tendrían que superar el límite de las dos horas. Y no tendrían que alimentarse de kandrona más. Pero…> Bien. Tobías y Cassie tenían pensamientos afines. <Pero los yeerks querrían adquirir humanos. Otras criaturas pensantes, también. No sólo gatos y perros.> <¿Sí?> <Pero siempre tenemos que decir que está mal. Especialmente sin aceptar primero el permiso de la persona. No me puedo imaginar a un Yeerk pidiendo permiso a una persona para adquirir su ADN. Y no me puedo imaginar a algunos humanos entregando su ADN a los yeerks voluntariamente.> Tobías ajustó las alas y pareció apretar las garras en la rama. <A lo mejor tienes razón. No lo sé. Mira, Ax, es todo un mundo nuevo. Tenemos que llevar todo esto sobre la marcha. No hay leyes caídas del cielo que nos digan qué tenemos que hacer y qué no.> <¿Qué quieres decir exactamente?> <Es difícil de explicar bien ahora.>, dijo Tobías. <Sólo quiero decir que realmente no tenemos tiempo para probar normas para tratar con estos asuntos. Como la moralidad de adquirir el ADN de alguien. Tenemos que ver qué funciona y qué no. No nos podemos permitir el lujo de encerrarnos en una idea y defenderla hasta la muerte, sin saber si en realidad funciona o no en el mundo real.> Tobías guardó silencio un momento, entonces aleteó y salió volando. Mis corazones se aceleraron. Nuevas posibilidades se desplegaban. Nuevas soluciones. A lo mejor Elfangor había visto algo. Una posibilidad que parecía imposible por que nosotros los andalitas habíamos sido adoctrinados bajo nuestro propio pensamiento militar. Nosotros contra el enemigo. Sin acuerdos. Habíamos decidido hacía mucho tiempo que la tecnología mórfica era privada. Demasiado peligrosa para compartirla. Pero quizá Cassie tenía razón después de todo. A lo mejor el verdadero camino hacia la paz era dar elecciones a otras especies. Por otra parte, a lo mejor dependía de las especies. Humanos. Yeerks. Si las dos partes estaban libres de la lucha por sobrevivir, ¿usarían la tecnología mórfica para bien o para mal? Los grandes comandantes me habían ordenado detener el ataque a la piscina Yeerk. Sería fácil de hacer. Sólo un chivatazo a los yeerks, y la misión sería abortada antes de empezar. Pero si asistía a la misión, podría retrasar la decisión de los grandes comandantes de empezar las medidas de cuarentena. ¿Qué habría hecho Elfangor? No tenía la necesidad de asombrarme. Él ya lo había hecho. Les había proporcionado el cubo mórfico a los humanos. Y entonces murió. Yo también había depositado mi fe en los humanos. Mi fe, si no mi confianza. Y si muriera… Bueno, entonces espero morir tan noblemente como mi hermano. Sé que debería estar controlado por los grandes comandantes. Pero ahora que había tomado una decisión, no lo estaría. Estaba dispuesto a desobedecer una orden directa. Y estaba dispuesto a morir. Pero no estaba dispuesto a engañar a los andalitas. Decirles que iba a hacer una cosa y entonces hacer otra. Sabía que era una distinción magnífica, pero estaba aprendiendo a racionalizar. A defender lo que era indefendible. Era un procedimiento de acción muy humano. [b]©199_ K.A. Applegate 2014 de la traducción de Sonia[/b]

[b]Capítulo 15:[/b] La noche siguiente, guié a seis humanos adultos a lo largo del bosque. Loren, la madre de Tobías, había recibido la habilidad de transformarse, pero a condición de no usarla a menos que se le pidiera expresamente para ayudar en una situación de batalla. Era una decisión muy prudente. Tobías volaba sobre nuestras cabezas dándome instrucciones por telepatía. Los adultos hacían el menos ruido posible considerando que estaban cargando con una maltrecha colección metálica de equipo de camping. Jake, Rachel, Marco y Cassie estaban en varias formas de aves de presa, volando sobre nosotros a diferentes niveles. Los Animorphs auxiliares también estaban con nosotros. James y sus dos tenientes, Craig y Erica, estaban a cargo de liderar a un grupo de diecisiete. No sé quién estaba en tierra y quién en el aire. Si la misión fracasaba, sus instrucciones serían desaparecer y salvarse a sí mismos. De esta manera, al menos algunos miembros de la resistencia sobrevivirían para luchar otro día. Toby y algunos hork-bajir libres viajaban silenciosa y grácilmente a través de los árboles. Éramos un pequeño y variopinto ejército robando a través de la noche en nuestro camino hacia el lugar de trabajo de la Guardia Nacional. Según Tobías, cuatro grandes camiones cubiertos estaban aparcados a lo largo de la carretera, donde un grupo de lo que él consideraba aproximadamente diez guardias nacionales, estaba reparando un conducto acuático roto. Trabajaban por la noche, por supuesto, para no interrumpir el tráfico diario. Nosotros queríamos los camiones. -¿Cómo de lejos estamos?-preguntó enfadada la madre de Rachel. -¡Shhhh!-advirtió Eva. -No puedo creer que estemos haciendo esto.- Otra vez Naomi. Había estado quejándose incesantemente desde que habíamos dejado la base del campamento. -Todos habíamos estado de acuerdo en formar parte de esta misión.-apuntó Loren razonablemente-Limitémonos a continuar y esperar lo mejor. La madre de Rachel se paró en seco. De mala gana, ordené a los demás que también se detuvieran. -¿Esperar lo mejor?- Repitió la madre de Rachel -¿Eso es todo lo que puedes decir? ¿Soy la única preocupada por nuestros hijos? No pude reprimir una contestación. <No necesitas tener miedo por Rachel.>, le dije. <Rachel es la única que asusta a los otros.> -¿Y se supone que eso me tiene que hacer sentir mejor?- replicó su madre- ¿Saber que mi hija mayor, mi primera hija, mi pequeña, se ha convertido en una especie de monstruo? ¿Un fenómeno sediento de sangre?- <No le permitas entrar en argumentos, Ax.>, me dijo Tobías en privado. <Jamás ganarás. Estáis a un cuarto de milla del lugar de trabajo. Mantened el encabezamiento al este hacia la carretera.> <Me temo que debo pedirte respetuosamente que permanezcas en silencio.>, pedí a Naomi. Su boca se alargó en una mueca de sorpresa pero no habló más. <Por favor, seguidme.> Me volví y continué, dirigiendo al pequeño grupo de humanos adultos hacia el este a través del bosque. Finalmente encontramos la carretera. Algunas yardas más allá, vimos el lugar de trabajo de la tripulación de la Guardia Nacional. Balizas y barricadas recorrían la carretera durante una milla en esa dirección. Y lo mejor de todo, allí habían cuatro camiones cubiertos. <Muy bien, papá.>, dijo Marco. <Es la hora del show.> El padre de Marco dio un paso adelante hacia la carretera. Los otros le seguían a algunos pies por detrás, con las cantimploras produciendo sonidos metálicos contra las linternas y utensilios de cocina de estaño. De repente, el comandante de la Guardia Nacional levantó la mirada y vio al grupo de adultos desaliñados. -¡Hola! ¡Hola!- Increpó Peter -Gracias a Dios. Pensábamos que jamás encontraríamos a nadie.- El comandante se aproximó cautelosamente al padre de Marco. Otros dos guardias detuvieron su trabajo y se pusieron en pie con afán protector en el momento. -¿Señor? ¿Algún problema?- El padre de Marco hizo un gesto hacia los otros adultos. -Llevamos dos días perdidos en el bosque. Anoche un oso entró en nuestro campamento en mitad de la noche. Cogimos lo que pudimos y salimos corriendo. Y nos perdimos. – Efectivamente, el padre de Marco parecía llevar varios días perdidos en el bosque. Estaba demacrado. Sus ropas estaban mugrientas y rotas. Su cara estaba sucia y sin afeitar. La madre de Marco parecía incluso peor que su marido. Llevaba una vieja gorra sobre su frente. Su cara y manos estaban manchadas con el carbón de una astilla quemada. Un controlador humano tendría dificultades en reconocer al portador del antiguo Visser Uno, pero siempre era posible que algunos guardias nacionales fueran yeerks. La madre de Rachel parecía enfadada y cansada. Como una mujer que no estaba acostumbrada a sobrevivir sin una ducha y otras comodidades de lo que Rachel llamaba “el estilo de vida yuppie”. Los padres de Cassie iban vestidos casi adecuadamente. Los dos llevaban mochilas. La madre de Tobías permanecía atrás, con la mirada baja, intentando parecer frágil y tímida. Loren parecía bastante delicada en talla y estatura. Pero había sobrevivido exitosamente en muchas terribles experiencias lejanas como para ser considerada tímida. En mi opinión, mi hermano Elfangor se casó con una mujer muy valiente. Yo permanecía atrás en el bosque, observando, comunicándome con los otros Animoprhs. <La aproximación se ha efectuado.>, dije. <No creo que precisamente estos militares sean yeerks. Están sorprendidos por la repentina aparición de un grupo de campistas perdidos. Pero no parecen temerosos o desconfiados.> El comandante a cargo indicó a algunos de sus hombres que dejaran de trabajar y se dirigieran hacia delante. -¿Alguien está enfermo?- Preguntó al padre de Marco -¿Algún signo de deshidratación? ¿Cuándo fue la última vez que comiste?- El padre de Marco se puso la mano en el pecho. -Tengo algunos dolores aquí. Inmediatamente, Peter fue escoltado por tres guardias nacionales hacia el camión enfrente del convoy. Le hicieron sentarse en el suelo. Uno comprobó su pulso. Otro le ofreció agua. Momentos después, el tercer guardia había encontrado lugares en los tres camiones para los cinco adultos restantes. El comandante del grupo encendió la radio e informó a la base de que él y tres de sus tripulantes habían encontrado a seis campistas perdidos, uno de los cuales tenía dolores en el pecho. Y mientras esto tenía lugar, hork-bajires, bajo la supervisión de Jolphimee-Celpik, descendían cuidadosamente de los árboles. Cuando el convoy se marchó de la base, los hork-bajir inutilizarían silenciosamente a los siete guardias nacionales en su lugar de trabajo en la cañería principal del agua. Por si acaso uno de ellos fuera un Yeerk decidido a informar a sus superiores sobre un grupo sospechoso de campistas perdidos. Jolphimee-Celpik vería que los guardias estaban ilesos y serían liberados sanos y salvos cuando termináramos nuestra misión. Rachel, Jake, Cassie y Marco aterrizaron sin ser vistos y rápidamente recuperaron su forma natural para volver a transformarse. <Todo está saliendo según el plan.>, dije a Tobías y los otros. -Tan pronto como volvamos a la base, te llevaremos a un doctor.-dijo el comandante al padre de Marco -¡Movámonos!- Momentos después, tres camiones resonaban de vuelta hacia la base. El comandante y sus tres guardias no tenían ni idea de que además de los seis humanos adultos estaban siendo transportadas otras cuatro criaturas. Y seguidos a través de las copas de los árboles de la carretera por alienígenas de siete pies de alto. Me transformé en aguilucho y seguí el convoy. <Cuanto más lejos mejor.>, dijo Tobías. <James, ¿están los chicos contigo aún?> <Los diecisiete. He hecho el recuento.> <Bien.>, dije. <Estoy transformado en aguilucho a media milla detrás de ti, Tobías. Rachel, Cassie y Jake están transformados en pulgas encima de Marco.> <¿Dónde está Marco, en cualquier caso?> Podía verle, pero muy tenuemente. Era el gorila enganchado en la parte de atrás del último camión. [b]©199_ K.A. Applegate 2014 de la traducción de Sonia[/b]

[b]Capítulo 16:[/b] Tal y como habíamos esperado, el comandante fue llamado a la cabeza para explicar la situación de emergencia para que el pequeño convoy no fuera obligado a detenerse en la entrada de la base. Los guardias giraron los camiones hacia la derecha, aunque sin examinar. Ahora teníamos que esperar que los hork-bajirs fueran capaces de caer al interior de la base desde los árboles de alrededor. Teníamos que esperar que James y su equipo estuvieran cerca. El primer camión, el que transportaba al padre de Marco, viró hacia la derecha hacia la estación médica. Los otros dos camiones fueron arrastrados hacia el interior de un pequeño patio lleno de otros vehículos civiles y militares. El conductor del segundo camión salió y se dirigió hacia la parte de atrás. No podía verle la cara, pero pude escuchar su grito ahogado de sorpresa cuando una enorme criatura cubierta de cuchillas le agarró y le arrastró fuera del camión. La misma escena se repitió detrás del otro camión. Afortunadamente los hork-bajir habían llegado. El comandante y otro soldado estaban con el padre de Marco. Los otros dos soldados del lugar de trabajo estaban a salvo fuera del camino. Entonces Naomi y Walter se pasearon tranquilamente alrededor del sitio del conductor de uno de los dos camiones y se escondieron detrás de una rueda. <Muy bien.>, escuché decir a Marco. <Es una base grande. Si fueras un depósito de mil bombas, ¿dónde estarías?> <Hay veinte depósitos a lo largo del sur meridional de la base.>, dijo Tobías. <Tal y como en el mapa que Marco descargó. Y he visto otros cuatro camiones en el centro de vehículos motorizados a lo largo del perímetro este.> <Nosotros investigaremos el centro de vehículos motorizados.>, dijo James. <Inutilizaremos a cualquier guardia. Y estaremos preparados para hacernos con más transportes si los necesitáis.> <Tened cuidado y tratad de no herir a nadie.>, dijo Jake. <Muchos de esos guardias probablemente sean inocentes.> <Cuenta con ello.>, dijo James. <Muy bien.>, dijo Marco. <Personalmente yo estoy preparado para derribar unas cuentas puertas.> Los dos camiones giraron hacia los depósitos. Sorprendentemente no había mucha actividad en la base. Un hombre y dos mujeres salieron de lo que debía de ser el desordenado vestíbulo mirando hacia nosotros pero curiosamente sin hacer ademán de investigar. Pero entonces, era tarde. Muchos de los guardias, aquellos que no habían formado parte de la tripulación de la carretera, estaban probablemente en sus barracones. <Estamos transformándonos.>, dijo Rachel. <Tengo que decírtelo, Marco. Apestas. Incluso siendo pulga apestas.> <Ya sabes, Rachel.>, replicó. <Tú…> <Venid los dos.>, escuché decir a Jake. <Volved a transformaos tan rápido como podáis. Tú también, Ax. Yo voy a transformarme en tigre.> Los dos camiones se arrastraron alrededor del último depósito. Desde mi punto de vista aventajado, no parecía que los guardias del Depósito L tuvieran nada de particular. <Dos guardias enfrente del Depósito A.>, dijo Tobías. <Parece que hay dos guardias en cada uno de los veinte depósitos.> <Hemos iniciado la búsqueda en el A, después iremos al L.>, avisó Jake. <Pero quiero a todos los guardias incapacitados al mismo tiempo, antes de que empecemos. ¿Alguien me ha oído?> <He enviado a Tuan y a algunos otros a ayudar.>, replicó James. <Bien. Ax, tú, Rachel y Marco tomad el Depósito A. Tuan, tú sígueles. Tan pronto como hayáis dejado sin conocimiento a los guardias, que todo el equipo haga lo mismo, dejar sin conocimiento a sus guardias.> Jake procedió a asignar equipos desde el Depósito C hasta el L. <Vamos, Ax-man.>, dijo Rachel. Aterricé entre las sombras y empecé a transformarme. <Efectuaré la aproximación. Será una buena manera de averiguar si se trata de humanos libres o de controladores.> Cuando fui un Andalita completo, caminé desde el estrecho callejón entre el Depósito A y una pequeña edificación. Los dos guardias posados enfrente del depósito no parecían estar esperando problemas. Uno estaba mascando chicle ruidosamente y limpiando sus uñas con un palillo. El otro estaba ojeando un periódico. Me acerqué. <Disculpad. ¿Este depósito está cerrado?> [b]©199_ K.A. Applegate 2014 de la traducción de Sonia[/b]

[b]Capítulo 17:[/b] Los dos guardias levantaron la vista. Uno de ellos emitió un grito ahogado. El chicle cayó de su boca. El otro dio un paso para atrás. -¿Qué demonios…?- Pero según me estudiaba, su rostro se iluminó con deleite. Sostuvo la mano con la palma hacia abajo, como si fuera un perro o un caballo. -Nunca había visto algo así.- Su voz era baja y persuasiva -Ey, aquí, tío. ¡Ey!- <El heno es para los caballos.>, repliqué. <No soy un caballo, aunque en algunas cosas me parezca a ellos.> Escuché a Marco proferir una carcajada. Yo no encontraba la situación especialmente graciosa. El segundo guardia dejó caer su arma y cayó sobre el primero. El primer guardia luchó por mantener el equilibrio y alcanzó su radio. Ahora sabía que estos guardias no eran yeerks. El Yeerk tendría que haberme identificado como “basura Andalita” y haber intentado matarme. El soldado con la radio presionó un botón. Pero no pudo llegar más lejos, una mano peluda le arrebató la radio. El guardia se encontró cara a cara con un enorme gorila. Se quedó helado. El segundo guardia fue en busca de su arma. Pero un enorme búho se lanzó en picado, agarró el arma con sus garras y se marchó. <No queremos hacerte daño. Pero, ¿puedes abrir este depósito, por favor?>, pregunté. Los dos guardias se miraron el uno al otro. El segundo de ellos hizo ademán de echar a correr. Marco agarró al primer guardia y le retuvo hábilmente. Un lince descendió gracilmente desde el tejado del depósito. Aterrizó en la espalda del segundo guardia. El guardia permaneció tumbado contra su estómago. Tuan descendió cuidadosamente de la espalda del guardia. <Gracias, tío.>, dijo Marco. <De nada.> Tuan desapareció. Con la hoja de mi cola rompí las cadenas que cerraban las puertas del Depósito A. Marco y yo entramos al depósito. Marco profirió un gruñido de disgusto. El depósito estaba lleno de cajas amontonadas hasta el techo. En cada lado de las cajas estaba escrita la palabra SPAM en grandes letras negras. <¿Qué significa SPAM?>, pregunté. Marco se encogió de hombros. <Es lo que a mucha gente le gustaría saber. Vamos. Este sitio sólo está lleno de provisiones. Vayamos a los siguientes depósitos.> Dejamos el Depósito A y cuidadosamente nos aproximamos al Depósito B, nuestra siguiente asignación. No tuvimos que hablar con los guardias. Toby y otros hork-bajirs habían capturado moderadamente a los guardias de muchos otros depósitos. Estaba oscuro dentro de los depósitos. Pero no queríamos encender las luces por temor a levantar sospechas de los guardias despiertos de la base. Los adultos usaban linternas cuidadosamente, evitando alumbrar cerca de las pequeñas ventanas. Rachel usaba la visión nocturna del búho para asistir a las búsquedas. Cassie contaba con el superior sentido del olfato del lobo para seguir nuestros pasos. Toda nuestra comitiva estaba ahora desplegada sobre los veinte depósitos, buscando rápidamente las municiones que Marco y su padre nos habían asegurado se encontraban en la base. De repente me empecé a poner nervioso. Habíamos demasiados. Demasiadas especies diferentes. Demasiados niveles de experiencia diferentes. Los Animorphs originales estábamos acostumbrados a que un equipo pequeño y unido controlara las misiones. Al menos las misiones fuera de control, en las que ellos tenían una desconcertante tendencia a hacerlo. Aún así estaba preocupado. Tantas cosas podían salir mal… <¡Aquí! ¡Están aquí! ¡En el Depósito J!>, soltó James. En unos momentos todos los miembros de nuestro enorme equipo estaban reunidos en torno al Depósito J. Las municiones estaban guardadas en aproximadamente veinticinco cajas de seis pies de largo. Una caja tenía impresas advertencias y amonestaciones como “coger con cuidado” y “no abrir sin autorización”. <¿Cuántas cajas podemos transportar en dos o tres camiones y que aún haya sitio para nosotros?>, preguntó Cassie. Jake respondió. <No lo sé. ¿Tal vez diez en total? Todos los nuevos Animorphs tendrán que viajar como pájaros o como pulgas encima de pájaros. El grupo central necesita estar con los camiones. Y los hork-bajir tendrán que apretarse de alguna manera. Será duro. Pero lo tenemos que hacer así. Vamos. Embarquemos.> Jake pidió a Tobías que trajera los dos camiones ubicados alrededor del Depósito J. Cuando los camiones llegaron, Toby señaló a dos hork-bajir. Asumieron posiciones a cada extremo de la primera caja y sostuvieron los bordes con sus enormes y afiladas garras. Entonces alzaron la caja un poco por encima del suelo. Y un grito de alarma atravesó la noche. [b]©199_ K.A. Applegate 2014 de la traducción de Sonia[/b]

[b]Capítulo 18:[/b] <¡Vamos, vamos, vamos!>, apuró Jake. <Estoy transformándome en caso de que tenga que sacarnos de un problema. Ax, transfórmate en humano. Marco, Rachel y Cassie, permaneced en vuestras formas por ahora. Pero tranquilitos. No os pongáis serios a menos que sea absolutamente necesario. James, tú y los tuyos quedaos en vuestras formas y fuera de vista.> Empecé a transformarme. Los hork bajirs de Toby aceleraron el ritmo de su carga. CLUMPclumpclumpclump. El firme ruido sordo de las botas de los militares desde algún lugar en la base. Veinte, treinta, quizá más guardias nacionales concurridos para un enfrentamiento. Disparos. Más alarmas. -Los guardias se dirigen a las puertas, príncipe Jake.-dije-Intentarán detenernos y capturarnos allí. -¡Rápido! ¡Rápido!-apuró la madre de Rachel desde el asiento del conductor de uno de los camiones. <¡Sí, lo tenemos, mamá!>, replicó Rachel desde atrás. -¿Adónde vas?- Gritó Jake. Marco, todavía en forma de gorila, se detuvo y se volvió hacia Jake. <¡A por mi padre!> -¡Detente ahora o haré que Toby te detenga!- Marco rió incrédulamente. <¿Que harás qué?> Jake le miró con expresión férrea. -Vuelve. ¡Ahora!- Ordenó. <Voy a ir a buscar a mi padre.>, repitió Marco. Jake sacudió la cabeza. -Nadie va a dejar la lucha ahora. ¡Esto es el verdadero cambio! Quizá el último. Empezamos juntos. Vamos a terminar juntos. No voy a arriesgarme a dejar a alguien de mi equipo detrás. ¿De acuerdo?- Marco permaneció de pie, pensativo. Dudoso. Observé, conteniendo la respiración. Jake era el mejor amigo de Marco. Pero era el padre de Marco el que se había quedado tirado en la base, posiblemente a merced de los yeerks. ¿Asumiría Marco la autoridad de Jake? ¿Continuaríamos juntos la misión? -¡Por el amor de Dios, Marco!- Soltó la madre de Rachel -Cojamos la carga y larguémonos de aquí. Tu padre estará bien. ¡Vamos!- Por primera vez, un adulto impaciente y mandón era exactamente lo que necesitábamos. Marco volvió tambaleante hacia los camiones. En la puerta de la base un batallón de soldados y vehículos continuaba congregándose. Tendríamos que dejarles atrás. Y tendríamos que dejarles atrás con los camiones cargados de explosivos. La última de las cajas había sido cargada. Estábamos preparados. -¡Rachel, Cassie, Marco, transformaos!- Ordenó Jake -Montaos en los camiones. Tobías, quédate en el aire, ¿vale? <Cuenta con ello, Jake.> -Bien.- Dijo Jake -Recordad. No lucharemos si podemos evitarlo. Tenemos que correr perdiendo el culo.- Los hork-bajirs subieron a los camiones y se colocaron sobre las cajas. Rachel subió adelante junto a su madre. Me apreté junto a Rachel y di un portazo. En el área de carga Loren y Eva se sentaron precavidamente. Marco, Cassie y Jake se abarrotaron en el segundo camión con Michelle. El padre de Cassie conducía. -¡VAMOS!-disparó Jake. El pequeño convoy marchó lento pero a paso firme hacia la puerta principal. No queríamos golpearnos contra la valla. Ello podría causar una explosión. Y confiábamos poder atravesar la puerta abierta directamente sin matar a guardias inocentes. Pero los soldados estaban esperándonos. Por supuesto. Tres hileras de soldados. Armados. Rifles preparados. Nuestro camión iba a la cabeza. Cuando la madre de Rachel vio la barricada de soldados disminuyó la velocidad automáticamente. -¿Y ahora qué?- Dijo -¿¡Y ahora qué!?- -Embísteles.- Dijo Rachel fríamente. -¡No!- -¡Embísteles!- Rachel presionó el pie de su madre sobre el acelerador. El camión aceleró.- -¡Para, Rachel, para!- Gritó Naomi -¡Les mataremos!- Un soldado, evidentemente el capitán, dio un paso adelante frente a la compañía y levantó la mano. Era un simple gesto. Sin arma. Sin trucos. Sólo pedía que nos detuviéramos. Rachel presionó el pie de su madre todavía con más fuerza. Naomi bramó. Me tocaba a mí asumir el mando. -¡Rachel!- Grité -¡Te ordeno que te detengas! Debes obedecer mi orden.- -¡Cállate, Ax!- Rachel tomó la dirección de las ruedas con su mano izquierda. Naomi empujó a Rachel contra mí, agarrando la mano de su hija en el volante, en un desesperado intento por recuperar el control del camión. Pero Rachel era demasiado fuerte. Demasiado determinada. Íbamos a colisionar directamente contra el agente de la guardia nacional. Íbamos a matarlo. Entonces usé la fuerza de mis brazos humanos y agarré las manos de Rachel para apartarlas del volante. Realmente aquello la cogió por sorpresa. Su mano se deslizó del volante. Su pie del pedal del acelerador. El camión llegó a detenerse con un espantoso chirrido. Ni a diez pies del capitán. [b]©199_ K.A. Applegate 2014 de la traducción de Sonia[/b]

[b]Capítulo 19:[/b] Rachel se volvió hacia mí furiosa. -¿Qué crees que estás haciendo?- -Jake te ha dado una orden.- Mentí. -¿Qué orden?- Inquirió. -La orden de detenerte.- Contestó Naomi mirándome -Yo también la he escuchado. – Durante una fracción de segundo Rachel pareció afligida. Entonces la furia regresó a su cara y golpeó el salpicadero con las palmas de las manos. Me volví y miré detrás de mí. El otro camión también se había visto obligado a detenerse. Jake bajó del segundo camión y caminó sobrepasándonos, hacia el capitán. El capitán, viendo tan solo a un chico, se relajó visiblemente. Esto me dijo que el capitán no era un yeerk. Estaba viendo a un joven humano. No una amenaza. Si fuera un yeerk tendría una descripción detallada de Jake y estaría fuera de vista. Jake indicó a los humanos que se apearan de los camiones. Ellos lo hicieron y yo también. -¡Hijo! ¿Qué está pasando?-inquirió el capitán. -Señor, ¿usted cree en vida sensible en otros planetas?-preguntó Jake-¿Alienígenas? -¿Es esto algún tipo de broma?-preguntó el capitán-Tienes un montón de problemas, jovencito. -Señor, responda a la pregunta, por favor. Tengo dos camiones cargados con bombas. Es importante que usted responda a mi pregunta. El capitán señaló a sus hombres. Comenzaron a dispersarse y rodearon nuestro convoy. Sus armas estaban preparadas. -Hijo, no creo en platillos volantes. No creo en pequeños hombrecitos verdes. Y no sé de qué va todo esto. Pero sé que niños y bombas no son una buena combinación. Si esto es una excursión escolar, es estúpido, pero…- -Ax.- dijo Jake -Ven, por favor.- Me apeé del camión y caminé hacia mi lugar a su lado. -Señor, ¿usted ha visto al gobernador por la televisión recientemente?-preguntó Jake al capitán -¿Ha escuchado su discurso sobre la invasión yeerk?- -Por supuesto. Pero mi superior me dio instrucciones de que se trataba de una patraña. Una patraña muy sofisticada. El gobernador ha sido enviado lejos a un centro de rehabilitación. Algo sobre drogas o enajenación mental. El lugarteniente coronel Larsen está en un tribunal marcial por su asociación con el gobernador. Algunas tropas de nuestra área base han sido desplegadas por la ciudad para prevenir el pánico.- -Capitán, le pido que ordene a tus hombres que no disparen. Está apunto de ver algo inquietante pero no peligroso.- El capitán meditó antes de responder. -Muy bien, hijo.- Contestó finalmente -No sé muy bien por qué te doy mi palabra, pero te la doy.- El capitán se volvió hacia sus hombres y les dio instrucciones de bajar las armas. -¿Ax?- Dijo Jake. Empecé a transformarme. Como dije antes, transformarse no es bonito ni agradable. Para el no iniciado es indudablemente escalofriante. ¡SHLUUP! Noté cómo mi cara humana se estiraba. Mis labios se volvieron hacia dentro y empezaron a sellarse. Mi nariz humana se encogió y empezó a surgir la característica nariz rajada de los andalitas. ¡CREEEEEEK! Hombros humanos, pecho y brazos se encogieron y remodelaron dentro de los estrechos y más delicados hombros andalitas, pecho y brazos. Mis fuertes cuartos traseros andalitas surgieron con un movimiento suave. Mi admirable cola y su hoja les siguieron. Con un audible tintineo, mi piel se cubrió de un atractivo pelo azul y canela. Aunque mis ojos todavía no eran ni humanos ni andalitas, podía ver la expresión de la cara del capitán. Parecía consternado. Le escuché llamar a un doctor. -¡No! Nada de doctores. Está bien.- dijo Jake. -Se está muriendo.- Gritó el capitán roncamente. -No, capitán, no lo hace.- Insistió Jake -Sólo se está transformando.- [b]©199_ K.A. Applegate 2014 de la traducción de Sonia[/b]

[b]Capítulo 20:[/b] Terminé de transformarme y me vi a mí mismo rodeado de caras que exponían una amplia gama de emociones humanas. Fascinación. Horror. Exaltación. Terror. Incluso diversión. -¡Están aquí!- Gritó un soldado -¡Realmente están aquí!- -¿Los marcianos?- Preguntó otro chico. -Esa cosa está saliendo mucho en internet últimamente. ¿Se supone que es verdad?- Susurró una mujer. En ese momento, Jake hizo una señal y los hork-bajir empezaron a descender de los camiones. Los soldados retrocedieron. Escuché chasquidos y repiqueteos como si ellos soltaran los cerrojos de sus armas y los volvieran a cerrar. -¡Recuerde, señor!- Gritó Jake -No está en peligro.- -¡Bajad las armas!-soltó el capitán. Pero su voz vaciló. Se volvió hacia Jake -Pensaba que esto era una broma.- dijo -Quiero decir, en un millón de años…- Jake hizo un gesto hacia mí. -Capitán, debo presentarte a Aximili-Esgarrouth-Isthill. Es un Andalita. Y ha formado parte de la resistencia desde el principio. Su hermano, el príncipe guerrero Elfangor-Sirinial-Shamtul, murió luchando por proteger la Tierra de los yeerks.- El capitán asintió. Cuando le tendí mi mano vaciló. Entonces los dos dimos un paso adelante y nos la estrechamos. Brevemente. Su mano era más fuerte que la mía. Resistí el impulso de encogerme. -¿Toby?- La llamó Jake. Con toda la gracia que un hork-bajir era capaz de mostrar, Toby surgió de las sombras. Involuntariamente, el capitán retrocedió. -Toby es la líder del grupo de los hork-bajir libres, también considerados miembros de la resistencia. Luchamos juntos contra los yeerks. Cuando tenemos suerte, liberamos a más miembros de la gente de Toby. Y quizá algún día su planeta natal.- -Es un placer conocerle.- Dijo Toby. El capitán asintió. Murmuró algo sobre que los alienígenas hablaban inglés mejor que muchas de sus tropas. -Una cosa más.- Jake procedió a contarle al capitán la historia de los Animorphs, empezando por Elfangor -Pero ahora los yeerks han conseguido la tecnología mórfica.- Finalizó -Hemos perdido nuestra mayor ventaja. Es una situación muy triste. La expresión de la cara del capitán mostró muchas expresiones diferentes en muy poco tiempo. Incredulidad seguida de credulidad. Horror seguido de fascinación. Finalmente, habló. -¿Cuál es el actual problema?- Preguntó. Jake permitió que un pequeño esbozo de sonrisa surcara su cara. El capitán al menos parecía dispuesto a seguir escuchando. -Hay un complejo Yeerk bajo nuestra ciudad.- Explicó -Se extiende varias millas, por los alrededores de nuestro vecindario. Es adonde los yeerks tienen que acudir cada tres días para alimentarse. Hay entradas en muchos restaurantes de comida rápida del centro comercial. Es la mayor concentración de enemigos del planeta. Recientemente los yeerks han obtenido el control de trenes subterráneos y seis o siete líneas ferroviarias. Suponemos que a través de una construcción simple condujeron las vías férreas directamente al complejo de la piscina Yeerk. Les hemos visto arreando a la gente a punta de pistola hacia el interior de los trenes de varias estaciones subterráneas. Desde allí la gente es transportada para ser infestada.-Jake se detuvo y miró intensamente al capitán-Necesitamos vuestros explosivos para volar el complejo de la piscina Yeerk. -Pero no tengo órdenes.- Protestó el capitán -No puedo permitirte abandonar la base con los explosivos.- Entonces fue cuando la madre de Rachel dio un paso adelante. -¡Capitán Olston!- -Naomi. ¿Qué estás haciendo aquí?- La madre de Rachel y el capitán se estrecharon las manos. -¿Cómo está, señor?- El capitán sonrió débilmente. -Dadas las circunstancias, mmm, bien. Aún soy un soldado. Gracias a ti. La madre de Rachel se volvió hacia el resto de nosotros. -Representé al hijo mayor del capitán Olston cuando fue acusado erróneamente del robo de un vehículo.- El capitán sonrió afectuosamente. -Nunca sabrás lo agradecida que está mi familia. Si Robert hubiera sido condenado, probablemente hubiera tenido que dimitir para presionar sobre su caso. Salvaste el futuro de mi hijo y mi carrera. Aclaró su garganta y frunció el ceño. -Pero, ¿cuál es tu papel en todo esto? ¿Por qué no viniste antes?- -Sé que parece una locura, capitán Olston, pero la invasión Yeerk es real. No importa las mentiras que hayas escuchado sobre la gobernadora. Ella estaba diciendo la verdad, y ahora, evidentemente, está pagando por ello.- -Estoy contento de escuchar que el nombre de la gobernadora se ha limpiado.- Dijo el capitán -Es la mejor persona que ha ocupado ese puesto en este estado.- -Nosotros somos la resistencia, capitán.- Continuó Naomi -Y este…niño- añadió gesticulando hacia Jake -Mi sobrino, está a cargo. Es la persona con la que tienes que hablar. Creo que yo tan sólo le estoy cubriendo las espaldas un poco. – El capitán frunció el ceño y se volvió hacia Jake. -Hijo, no te ofendas, pero tú eres más joven que el más joven de mis chicos. Es estupendo, pero no estaría en mi sano juicio si le enviara a las afueras de la ciudad con un par de camiones repletos de explosivos. No esperarás que lo permita, ¿verdad?- Jake habló con firmeza pero con respeto. -Lucharemos por nuestra cuenta si es necesario, señor. Y si luchamos, ganaremos. Pero no queremos tener que hacerlo. Lo que realmente queremos en su ayuda.- De repente se escuchó una reyerta y un disparo. El tiro se acercó salvajemente y falló la cabeza de Jake por muy poco. Tres soldados forcejeaban con un cuarto soldado en el terreno. -Señor- Informó un soldado -Grigsby ha apuntado al chico. Quiere matarlo.- Jake se volvió hacia el capitán. -Grigsby es un controlador humano. Significa que tiene un Yeerk en su cabeza. Debe de haber más de ellos en sus filas.- El capitán Olston sacudió su cabeza. -Lo he pasado muy mal llevando todo esto. Como dije, el otro día recibí instrucciones de que la historia de la invasión Yeerk era una enorme y elaborada patraña multimedia. Yo dije que estaba seguro de que se necesitaba de la presencia de nuestras tropas en la ciudad para prevenir el pánico. El comandante dijo que en ningún caso debía interferir.- -Entonces tu comandante es un Yeerk.- Dijo Jake. El capitán palideció. -Eso significa que…- -Significa que tienes que actuar bajo tu propia autoridad.- Aclaró la madre de Rachel. Observé la cara del capitán Olston y pensé que comprendía sus sentimientos. Es la buena voluntad de acatar órdenes de tus superiores y entonces el hecho de obedecerles priva al ejército de favorecer a la multitud. -Señor- Apuró Jake -No tenemos mucho tiempo. Los yeerks están por todas partes. Hemos sido descubiertos. Deben de haber yeerks entre tus propios hombres que ya han sido enviados a la ciudad para que no cunda el pánico. Debemos dirigirnos hacia allí. La madre de Rachel, recalcando la crítica de Jake, puso su mano sobre el hombro de Jake. -Escúchale, capitán Olston. Probablemente sea el único que pueda salvarnos la vida. Tal vez incluso la vida de todo el planeta.- El capitán miró a Jake y luego a mí, durante lo que pareció ser mucho tiempo. Entonces aclaró la garganta. -¿Qué es lo que necesitas, hijo?- [b]©199_ K.A. Applegate 2014 de la traducción de Sonia[/b]

[b]Capítulo 21:[/b] El padre de Marco fue citado desde la unidad médica para consultarle. El capitán Olston ofreció hombres, material y camiones. En primer lugar el padre de Marco se disculpó al capitán Olston por haber tenido que recurrir a un subterfugio. Entonces explicó lo que él consideraba la óptima carga por camión. -Pero, ¿no incrementará la volatilidad?-preguntó el capitán Olston. -Sí. Pero no creo que tengamos elección. Vamos a tener que pegarle un tiro a esto. Por eso queremos almacenar la mayor cantidad posible de explosivos en el tren. Eso significa que tenemos que transportar un montón de explosivos.- -Pero, ¿por qué no coger diez o veinte camiones? Los conseguiremos.- -Demasiados camiones llamarían la atención.-explicó Jake-Especialmente si tu unidad ha recibido órdenes de permanecer fuera de la ciudad. Pero te cogeremos algunos camiones más, si nos los dejas. Un total de cinco. Además de ti y algunos de tus hombres.- Volvimos al Depósito J. Los hork-bajir y los hombres del capitán habían descargado los explosivos y los estaban recargando para colocarlos más establemente. -¿Qué hay de los temporizadores y fusibles?- Preguntó el capitán. -Yo colocaré los temporizadores y los fusibles.- Dijo el padre de Marco -Soy ingeniero. Los explosivos no eran mi especialidad antes de la guerra, pero aprendes lo que hace falta.- -Por favor, deja que mi sargento te ayude.- Dijo el capitán Olston -Los explosivos son su especialidad.- Le dijo algo a un asistente que salió corriendo y regresó con una pequeña mujer rubia. La sargento Tara Weston. Cuando ella y el padre de Marco se reunieron, yo me aparté y pensé. Aunque la tecnología de los explosivos era primitiva para los estándares andalitas, yo estaba bastante seguro de que harían su trabajo. Si conseguíamos introducir los explosivos en una de las estaciones subterráneas y dar con un tren vacío. Era un “si” considerable. Miré hacia donde estaba la madre de Rachel apoyada contra uno de los lados del camión, bebiendo agua de una botella. Encontré interesante que el capitán Olston estuviera agradecido a la madre de Rachel. Rachel había parecido muy segura de que su madre desempeñaba un papel muy insignificante en todo aquello. Todos nosotros. Pero realmente, que el capitán Olston tuviera en alta estima a Naomi la abogada nos había resultado muy útil. A causa de la madre de Rachel, el capitán Olston había conservado su puesto. Y a causa de que el capitán era un líder inteligente y honesto, habíamos recibido la ayuda que necesitábamos. Empecé a pensar que Rachel había sido injustamente despectiva con su madre. Y pensé que Rachel debía de haber llegado a la misma conclusión. Vi que ella se aproximaba a su madre. No tan arrogantemente como solía hacerlo. Aunque yo no apruebo lo que los humanos llaman fisgonear, no pude evitar escuchar algo de su conversación. -Mamá- Dijo Rachel suavemente -yo…lo siento. Yo…- -Rachel, está bien…- No pude escuchar el resto. De repente, los hombros de Rachel empezaron a temblar. Estaba llorando. Era algo extraño e inquietante a observar. Pero aún así, me complacía verla llorar. Rachel era una humana de la que nunca había sentido piedad. Pero ahora sentía un extraño sentido de parentesco. Quizá Rachel, como yo, se había dado cuenta de que el abismo entre el presente y su infancia era un abismo de perdición. La carga había finalizado. Estaban disparando órdenes de que nos preparáramos para abandonar la base. Los guardias nacionales y los hork-bajirs se revolvían para ocupar sus lugares en los cinco camiones. Planeamos transformarnos en pájaros y seguirlos a través del aire. James y su grupo habían dicho que nos seguirían de cerca. A los padres les dimos las gracias y les pedimos que volvieran inmediatamente al campamento. Allí ellos esperarían noticias del éxito de nuestra misión. O del fracaso. No discutieron. La madre de Rachel besó a su hija en la mejilla y retrocedió ocultándose entre las sombras. Marco sacudió la mano de su padre y abrazó a su madre. Orgulloso, pero protector. Tobías se transformó en humano para decirle adiós a su madre. Él sostuvo su mano, en un gesto tranquilizador de que todo iría bien. Cassie y sus padres pusieron sus brazos alrededor uno de otro y tocaron sus frentes durante un momento antes de partir. Pensé en lo que estaba pasando. Todos estaban diciendo lo que sea que uno dice a sus amigos y familia cuando se dan cuenta de que podrían estar partiendo para siempre. Yo no había tenido la oportunidad de hacer lo mismo con mis padres o con mi hermano, Elfangor. Jake tampoco había tenido la oportunidad de hacer lo mismo con su familia. Jake, mi príncipe, permanecía solo y apartado. Aquella podría ser nuestra última noche vivos. Sabía que sentía intensamente la ausencia de su propia familia. Puede que no fuera su familia. Ni él la mía. Pero podía ser su amigo. Me acerqué a él. -Eres mi príncipe- Le dije -Y pase lo que pase, que sepas que me siento orgulloso de haberte servido.- Jake sonrió nostálgicamente y puso una mano sobre mi hombro. -Ax, por última vez…- -¿Sí?- -No me llames príncipe.- [b]©199_ K.A. Applegate 2014 de la traducción de Sonia[/b]

[b]Capítulo 22:[/b] Llegamos a la ciudad. <Muy bien.>, informó Tobías. <Aquí está la estación subterránea de Shawmut Street que no se está usando para cargar gente. Aún. Pero está bajo guardia.> <Probablemente nuestra mejor apuesta.>, aprobó Jake. <¿Puedes llevarnos hasta allí?> Bajo la dirección de Tobías, nuestro convoy compuesto de cinco camiones rodó a través de las calles de la ciudad. Nosotros los Animorphs lo seguíamos, suspendidos en el aire. Era muy temprano, antes de la hora punta. Era el lugar que habitualmente utilizaba la gente para transportarse desde su lugar de residencia hasta su lugar de trabajo. Pero las aceras estaban repletas de gente que se dirigía como ganado a las entradas de la estación subterránea. Algunos llevaban pijamas, camisones y batas. Estaba claro que el rodeo de los yeerks no se limitaba a transeúntes y motoristas. Los yeerks estaban al ataque. Yendo casa por casa. Arrastrando a la gente fuera de sus camas y obligándola a dirigirse a las estaciones subterráneas a punta de pistola y meterse en los trenes. Nuestro convoy entró en la estación de Shawmut Street y se detuvo. El capitán Olston se apeó del primer camión y ordenó a sus tropas que le siguieran. Un pequeño pero entregado y cuidadosamente seleccionado grupo de hombres y mujeres. El capitán y sus tropas, con las pistolas a punto, caminaron dinámicamente hacia el pequeño destacamento de soldados de la Guardia Nacional vigilando la entrada. El destacamento eran diez fuertes e indescriptibles filas cerradas con las manos sobre sus armas. -Un paso adelante, soldados.-ordenó el capitán Olston en voz alta-Estamos descargando algo de equipo. -Señor- Apuntó uno del destacamento -No tenemos órdenes de recibir equipo. -¿Dónde está tu comandante?- Tronó el capitán Olston. Inmediatamente, se escuchó el repique de pasos de pie en escaleras de metal. Los soldados se separaron. El jefe emergió de la estación y sonrió benévolamente. -¡Capitán Olston! Estoy sorprendido de verte. Creía que habías recibido órdenes de permanecer en tu base.- -Las tenía.- Repuso el capitán glacialmente -Pero esas órdenes acaban de revocar.- -¿Bajo la autoridad de quién?- Preguntó el jefe, su sonrisa tornándose cada vez más tirante. -De la suya.- El capitán Olston señaló con el mentón hacia algo detrás del jefe. El jefe se dio la vuelta y dejó escapar un grito de sorpresa. Marco, en forma de gorila, le agarró y le levantó. Todo sucedió demasiado deprisa como para que los controladores soldados pudieran reaccionar. Un oso pardo, un tigre, un lobo y un Andalita aparecieron como de la nada y rápidamente golpearon a los diez hombres dejándolos inconscientes. Toby y algunos hork-bajir se deslizaron de los camiones, rodearon al Yeerk jefe y a sus soldados y les empujaron hacia las escaleras subterráneas. En la estación, encerraron a los once en la cabina de peaje. Tobías dio luz verde y nos aseguró que no veía a ninguna otra fuerza Yeerk corriendo hacia la escena de la emboscada. Nos reunimos con los hork-bajir en la plataforma subterránea. James y su original equipo completaron nuestra fuerza. Justo cuando un tren entraba retumbando en la estación. <Aquí está nuestro tren.>, dijo Jake con gravedad. <Preparaos.> Vi cómo los primeros vagones pasaban tras nosotros. Todos los vagones estaban cargados de gente aterrorizada. Algunos presionaban sus caras contra las ventanas. Otros las aporreaban y pedían ayuda. Otros miraban aturdidos y desesperanzados. Esperamos de pie en la plataforma, esperando a ser vistos. Y tal y como esperábamos, los yeerks mandaron al tren detenerse en una abrupta y chirriante parada. Las puertas se abrieron. La gente surgió y subió por las escaleras a toda velocidad. Aquellos de los primeros vagones, ya en el túnel oscuro, arrancaron a correr hacia la plataforma abierta. Todos estaban tan horrorizados, todos tan desesperados por escapar, que no prestaron atención al extraño grupo que permanecía en pie en línea con la plataforma. Un oso pardo. Rachel. Un gorila. Marco. Un lobo. Cassie. Un león. James. Un cocodrilo. Collette. Un lince. Tuan. Un toro. Kelly. Y un Andalita. Cuando los humanos libres abandonaron el tren por completo, un grupo de diez controladores humanos en varios uniformes miliares penetraron en la plataforma. Uno de los controladores humanos se acercó. -Bien.- Se rió -Parece que el circo ha llegado a la ciudad.- Se volvió hacia sus compañeros -¿Qué tal si los reunimos en el centro del círculo?- [b]©199_ K.A. Applegate 2014 de la traducción de Sonia[/b]

[b]Capítulo 23:[/b] Inmediatamente, los controladores humanos empezaron a transformarse. <¡Jake!>, la voz de Rachel sonaba estridente. <¡Cojámoslos antes de que asuman formas de combate!> <¡No! Les daremos una batalle limpia. Queremos luchar contra los yeerks, no convertirnos en ellos.> El primer controlador humanos se convirtió en rinoceronte. Otro se convirtió en un oso polar. Otro en guepardo. Los siete restantes se convirtieron en lobo. ¡De repente, el rinoceronte bajó su cabeza, resopló, y cargó! <¡Vamos!>, ordenó Jake. Rachel se abalanzó sobre el rinoceronte con la sorprendente garra del oso pardo. ¡Colisionaron! La increíble masa de Rachel absorbió la mayoría de la sangre, pero el cuerno del rinoceronte le dio de lleno en la pierna abriéndole un corte profundo. Era la señal que todo el mundo estaba esperando. La batalla estaba servida. Todos los animales saltaron sobre la refriega. El gato montés de Tuan se abalanzó sobre el guepardo. Se deshizo de él fácilmente…pero Collette estaba esperando. ¡SNAAAAP! Con chasquido de las mortales mandíbulas del cocodrilo, agarró la pierna trasera del guepardo y arrastró al gato al suelo. El cocodrilo sacudió brutalmente al felino de lado a lado. La cabeza del guepardo se estampó contra un lado del tren. Collette soltó lo que quedaba del cuerpo. <¡Marco, detrás de ti!>, advertí. <Encuéntralo.> Con un diestro movimiento, Marco se escapó del camino del rinoceronte. Y le propinó un buen puñetazo cuando pasó por su lado. Volví una de mi antenas oculares. ¡FWAP! Un lobo caído. Pero… -Grrrrr, grrrr, grooooooowwwrrr.- Otros dos lobos irritados se abalanzaron sobre mí entre gruñidos y rugidos. Intentaron arrastrarme contra la pared. FWAP! La hoja de mi cola le rasgó a uno la oreja. El lobo herido aulló pero no retrocedió. Enseñó los dientes y gruñó más ferozmente. El pelo de su espalda se erizó. Entonces los dos saltaron sobre mí. FWAP! FWAP! Cayeron pesadamente sobre la plataforma y se tendieron sangrando. Salté sobre sus cuerpos bocabajo. Pero antes pude sacudir a algún que otro oponente. WHUMPF! Algo enorme me echó encima. Algo enorme y asfixiante. El oso polar. Intenté sacudir mi cola, pero en vano. El pesado cuerpo del oso polar me impedía mover cualquier parte de mi cuerpo. No podía respirar. No podía ver. Perdí el conocimiento. Entonces escuché sonidos de disparo, y el peso del oso se tornó todavía más insoportable. Entonces, de repente varios guardias estaban retirando el cuerpo del oso de encima de mí. Los hombres del capitán Olston se habían unido a nosotros en la plataforma y habían abierto fuego contra nuestros atacantes. Forcejeé con mis patas. Vi un oso polar muerto, un rinoceronte muerto y un guepardo muerto. Y muchos lobos muertos. ¡Muchos lobos muertos! Mis corazones se detuvieron. Miré en todas direcciones a la vez. ¿Dónde estaba Cassie? Estaba completamente aturdido. Nuestro equipo y los hombres del capitán Olston se apresuraron a descargar los camiones esperando fuera de la estación para entonces cargar los trenes ahora vacíos con bombas. Galopé de un cuerpo de lobo a otro. Los hombres del capitán Olston no serían capaces de distinguir un cuerpo de lobo de otro. En el fuego de la batalla nadie podría, excepto yo, a menos que me estuvieran atacando directamente. ¡Cassie! Pensaba que odiaba a Cassie. Pero no la odiaba. Sentía por ella lo mismo que sentía por los demás. Y ahora estaba muerta. Me arrepentí de mis duras palabras. Me arrepentí mucho. -¡Ax! Ven aquí. Tenemos trabajo que hacer. Me volví, incapaz de creer a mis oídos. Era la voz de Cassie. Estaba de pie junto a Jake al pie de las escaleras de la estación. Los dos habían recuperado su cuerpo. -Vamos, Ax.- Dijo Jake -Te necesito. Tenemos que tomar algunas decisiones. Corrí para reunirme con ellos. Miré a Cassie y ella me miró a mí. No tenía que decirle que en realidad no la odiaba. Pensé que ya lo sabía. [b]©199_ K.A. Applegate 2014 de la traducción de Sonia[/b]

[b]Capítulo 24:[/b] El tren estaba cargado con explosivos preparados para estallar cinco minutos después de que el detonador fuera pulsado. Esos cinco minutos servirían a humanos libres, controladores humanos y hork-bajir para correr por sus vidas. Debo admitir que no creo que ninguno de nosotros se preocupara demasiado por la seguridad de los taxxonitas. Más de cinco minutos proporcionarían a los yeerks tiempo suficiente para figurarse cómo desactivar las bombas. -Muy bien.-dijo Jake-Estamos todos. Necesitaremos tres personas para conducir el tren. Yo iré. Eso significa que necesito tres voluntarios para venir conmigo. -Ya que todo esto es básicamente por mi culpa, yo iré.-dijo Cassie. -De ningún modo.-replicó Rachel-Iré yo. Marco dio un paso adelante. -Jake, perdona, tío, pero tú no deberías ser uno de esos tres. -¿Por qué no?-Jake se encogió de hombros-Soy el único que no tiene familia. -A lo mejor. Por ahora.- Dijo Marco con firmeza -Pero mi punto es que el resto de nosotros tiene familias, por ahora. Familias a las que queremos mucho. Tú eres en el que más confiamos. Tú eres el que nos ha mantenido unidos, el que nos ha mantenido vivos, y el que nos ha mantenido sanos. Tú eres en el que más confiamos para sacarnos de aquí a todos nosotros y devolvernos al campamento.- Cassie y Rachel asintieron. <Tú eres el único irremplazable en esta operación.>, dijo Tobías. Jake respiró hondo. -Vale. Vale. No digo que tengáis razón. Pero no tenemos tiempo para discutir. Vosotros ganáis. Pero, ¿quién irá? Recordad: quien quiera que sea, es probable que no vuelva.- Di un paso hacia delante. <Yo iré.> Jake me miró durante bastante rato. -¿Por qué?- <Por razones de las que no puedo hablar.>, repliqué. Yo ahora era un traidor oficial para mi propio planeta y gente. Y si los otros Animorphs sabían que yo había tenido conocimiento de los planes de cuarentena de los grandes comandantes, ellos también me considerarían un traidor para la Tierra. Quizá lo mejor fuera que no regresara de la misión. Y quería una oportunidad para morir tan bien como Elfangor. Propinar un golpe contra los yeerks. Hacer lo posible por traer el fin de la guerra. Jake no me hizo más preguntas. Y me pregunté si no sabría más de lo que yo me había dado cuenta. De alguna manera lo esperaba. Quizá algún día tuviéramos la oportunidad de hablar. Algún día. -Yo voy.- Dijo Marco. -Yo también.- Añadió Cassie. -De ninguna manera.- replicó Rachel -¿Qué pasa conmigo?- -Cassie va. -dijo Jake -Si hay decisiones difíciles que tomar por el camino, quiero a Cassie allí para tomarlas. Es lo más parecido que puedo conseguir a ir yo mismo. Y Marco va por que…no sé. Supongo que por que amenizará el camino. Rachel, necesito que tú te quedes conmigo. Cassie le sonrió a Jake y él esbozó una sonrisa a su vez. Incluso Rachel parecía apaciguada. A pesar del hecho de que todos nosotros estábamos orientados hacia una muerte casi segura, de alguna manera empezaba a ser como en los viejos tiempos. Antes de que la guerra se pusiera tan terriblemente fea. De alguna manera, las rupturas estaban empezando a enmendarse. Los Animorphs eran un equipo otra vez. Por debajo de la línea, escuchamos el grito de los motores y los pitidos. -¡Vamos!- Apuró Jake -Vamos. Viene otro tren detrás de este. Si ven que este se detiene, sospecharán.- Ninguno se abrazó ni dijo adiós. No había tiempo. Marco, Cassie y yo corrimos hacia el tren y nos dirigimos hacia la cabina del maquinista. Marco presionó la palanca que activaba el tren. El tren chirrió y empezó a moverse hacia delante. -Vamos.- Me dijo Cassie -Hagamos otra revisión. Estar seguros de cualquier cosa en este lugar.- Los detonadores estaban establecidos en lo alto del vagón, justo encima de la cabina del maquinista. Cassie y yo verificamos que todo lo que el padre de Marco y la sargento Weston habían establecido estaba en orden, afortunadamente. El tren arrancó con velocidad. Aceleramos hacia el interior del túnel. Aproximándonos al mismo tiempo hacia la piscina Yeerk. El sonido de las ruedas contra los raíles se volvió más estruendoso. Pasamos una curva. ¡WHUMPF! Cassie y yo fuimos arrojados hacia el otro extremo del vagón. -Nos estamos aproximando a la estación.-gritó Marco-Agachaos. Los yeerks van a ver un tren vacío a toda leche, dispararán. Las luces de la estación eran visibles delante de nosotros. Cassie y yo nos escondimos. Permití que mis antenas oculares permanecieran erguidas y pude ver brevemente por el fondo de la tajada de la ventana. Hork-bajir y controladores humanos custodiaban a un gran grupo de gente en la plataforma. Miraron hacia delante, como si esperaran que el tren se detuviera. Pero el tren atravesó la estación. Y los yeerks empezaron a disparar. [b]©199_ K.A. Applegate 2014 de la traducción de Sonia[/b]

[b]Capítulo 25:[/b] ¡TSEEEW! ¡TSEEEW! Los rayos dragón destrozaron las ventanas de varios vagones. A lo largo del tren las luces parpadearon una y otra vez. Y yo olí humo. ¡Un vocerío! Era Marco. Pero no entendía qué estaba diciendo. El acre olor a quemado se volvió más insoportable. Escuché el problema antes de verlo. Un chispeante, sofocante e irritable cable se había desprendido del techo. Volaba alocadamente por el interior del vagón como un látigo eléctrico. Chispas azules y blancas salían disparadas en todas direcciones. ¡El cable se balanceó hacia nosotros! Cassie se escondió debajo de un asiento. El cable falló por pulgadas. -¡Si esa cosa golpea los fusibles, hará volar el tren antes de que lleguemos a la estación!-gritó. El látigo fustigó delante de mi cabeza. Me aparté. -¿No podéis hacer nada, chicos?- Gritó Marco. -Estoy en ello.- Cassie salió rodando de debajo del asiento, se levantó con gran dificultad y agarró la barra de encima de la cabeza de los pasajeros que se extendía por el vagón. <¡Cassie! ¡No!> ¡El cable viviente tocó la barra metálica! ¡Chispas azules y blancas fueron directas a por Cassie! Cassie se apoyó en la barra un nanosegundo antes de que las chispas azules y blancas pasaran por delante de ella. El tren se arrojó contra una esquina. Cassie fue arrojada bruscamente contra el otro extremo del tren. Yo también. Mis pezuñas patinaron por debajo de mí y caí pesadamente sobre mi costado. -¿No podemos reducir la velocidad?-soltó Cassie. -¡No!-gritó Marco -No tengo ninguna estrategia preparada para trabajar el freno.- Justo entonces escuché abrirse las puertas traseras del vagón. Y vi un escuadrón de tres hork bajir de la Banda Azul. Debían de haber estado escondidos a lo largo del tren. No había otra explicación. ¿Cómo podríamos librarnos de ellos? Me revolví sobre mis pezuñas, en un intento desesperado por mantener el equilibrio. Cassie no estaba transformada. Tampoco Marco. Me tocaba a mí. Tenía que evitar que los hork-bajir nos mataran antes de que el tren llegara a su destino. Me preparé para la batalla. Curvé la cola sobre mi cabeza. El cable viviente chasqueó y chisporroteó alrededor de mí. Los hork bajir se movieron establemente hacia delante, con los ojos clavados en mí, moviendo las cuchillas de sus codos y rodillas. Entonces… ¡WHOOOOOOSH! Algo llegó zumbando a través de la puerta del vagón que los hork-bajir habían dejado abierta. ¡Un ratonero de cola roja! -¡Tseeer!! ¡Zumbó a la Banda Azul en la cabeza, rasgando sus cabezas con sus talones cortantes! El tren rodeó una esquina a una velocidad espeluznante. Y en su espantada sorpresa, los hork-bajir se agarraron a la barra de metal de los pasajeros para fijarse a sí mismos. Justo cuando el cable viviente les azotaba. ¡ZZZZAAAAATTT! Las luces del vagón parpadearon. La barra de metal se volvió azul y blanca. Las chispas salieron disparadas con furia por el aire. Vi a los tres hork-bajir de la Banda Azul volverse momentáneamente translúcidos con voltios de electricidad surgiendo a través de ellos. Entonces, todo terminó. La corriente eléctrica sobrecargada había muerto. Y los hork-bajir yacían en el suelo. Cassie salió rodando de debajo del asiento. Estaba casi oscuro. La única luz procedía de las tenues lámparas situadas en el pasillo del túnel. <¡Tobías!>, grité. <¿Dónde estás?> Tobías no contestó. Pero había visto al ratonero de cola roja salir disparado por una ventana rota y desaparecer. <No lo entiendo.>, le dije a Cassie. Pero Cassie había corrido hacia la ventana. -¡Gracias, James!- Soltó. Pero su voz apenas podía ser oída por encima del repiqueteo del tren de carreras. [b]©199_ K.A. Applegate 2014 de la traducción de Sonia[/b]

[b]Capítulo 26:[/b] Corrimos a lo largo del oscuro túnel. El tren estaba ahora viajando por la recientemente tranquila vía. A intervalos corríamos al lado de grupos de taxxonitas y hork-bajir, cavando en sus lugares de trabajo bajo la luz de una bengala. Algunos miraban con curiosidad en la oscuridad al tren vacío que pasaba a toda velocidad, pero continuaban con su trabajo. Marco salió de la cabina del maquinista. -Casi hemos llegado, niños. Faltan dos minutos para el impacto. Sugiero que empecemos a adoptar formas que nos permitan sobrevivir. Cucarachas o pulgas. Cualquiera de los dos tolera todo tipo de abusos.- -¿Qué hay del detonador?- Preguntó Cassie. -Voy a activarlo ahora.- Dijo Marco. -¡No!- Gritó Cassie -No puedes activarlo ahora. La gente de la piscina sólo tendrá tres minutos para escapar. No es suficiente.- -¡Cassie…!- Resopló Marco -Tenemos que correr ese riesgo… <Cassie tiene razón.>, dije bruscamente. <Estuvimos de acuerdo en proporcionar cinco minutos completos para quien quisiera escapar. Otorgar menos sería deshonroso e inhumano.> Cassie me miró y sonrió. -Muy bien. Son dos contra uno. Vosotros ganáis.- Marco se detuvo -Pero, ¿quién activará el detonador?- -Lanzamiento de moneda.- Dijo Cassie rápidamente. <¿Qué?> -Es la manera en que tomamos decisiones importantes.- Explicó Marco con sequedad -Primero eliges cara o cruz. Luego lanzas la moneda. Si sale lo que elegiste cuando la moneda cae al suelo, ganas.- El procedimiento era lo suficientemente simple. Pero no podía si no pensar que si era esta la metodología que los humanos empleaban para tomar sus decisiones más trascendentales…bueno, eso explicaba muchas cosas. <Ya veo. En cualquier caso, la moneda sólo tiene dos lados. Y nosotros somos tres.> -Oh. Cierto.-dijo Cassie. -No te ofendas, Cassie.- Dijo Marco -Pero creo que deberíamos hacerlo yo o Ax.- -¿Por qué? ¿No confías en que vaya a darle a la gente cinco minutos para escapar?- -No confío en que de alguna manera no vayas a sacrificarte a ti misma en el proceso. No necesariamente heroico. Eso me asfixia.- Cassie parecía avergonzada, pero no le dijo nada más a Marco. Entré en el proceso de toma de decisiones llamado lanzamiento de moneda. Elegí “cara” y “gané”. -¿Sabes cómo activar el detonador?- Preguntó Marco iniciando su transformación en pulga. <Por supuesto.> Marco se estaba transformando rápidamente. <Buena suerte, Ax-man. Te veo luego.> Vi cómo su cabeza se encogía hasta el tamaño de un alfiler. Sus brazos se retrajeron y desaparecieron. Su cuerpo se acortó hasta que casi se hizo plano. Y entonces, ¡zip! No era más grande que un grano de arroz. Un material oscuro y escamoso empezó a cubrir la cara de Cassie. Sus brazos se fundieron contra sus costados y las alas surgieron de sus hombros. Sus piernas se marchitaron hasta que parecieron alambres y cayó hacia adelante. En menos de treinta segundos se había convertido en una cucaracha. La vi escurrirse por debajo de un asiento. El tren iba a toda velocidad. Nos adentrábamos en el túnel. Todo a nuestro alrededor era negro. Saqué la cabeza por una de las ventanas rotas y vi el final de la línea. Una tenue luz. La estación en el complejo de la piscina Yeerk. Había pasado un minuto. El tren se arrojó próximo a su destino. El final de la estación. Donde el tren supuestamente se detendría y descargaría a sus pasajeros. Pero este tren no se iba a detener. Este tren no estaba ralentizando su velocidad. Hork-bajir y controladores humanos persistían en la estación. Muchos veían alarmados cómo el acelerado tren se aproximaba. Los hork-bajir y los controladores humanos de repente se diseminaron. Sabían que algo no iba bien. Treinta segundos. Veintinueve segundos. El detonador. Pulsé los tres primeros dígitos del código compuesto de cuatro dígitos. Entonces empecé mi transformación. Afortunadamente, la transformación empezaba en mi parte trasera. Con un poco de suerte, la última parte en desaparecer sería uno de mis dedos. Soy el sirviente de mi pueblo… Cincuenta segundos. Obedezco a mi príncipe… Cuarenta segundos. Sentí cómo mi cola se acortaba. La sentía extraña, seca, arrugada. Mis pezuñas parecían papel crujiente. Mi pecho se partió, formando un tórax y un vientre. Nueve segundos. Ocho segundos. Soy el sirviente del honor… Ahora podía escuchar disparos y gritos por encima del traqueteo del tren. Evidentemente la colisión era inminente. Un oscuro y crujiente exoesqueleto se arrastró por la parte trasera de mis manos. Mis dedos se acortaron. Tres segundos. Dos segundos. Pulsé el último dígito justo cuando mi último dedo desaparecía. El tren golpeó el final de la pista y sentí cómo se transportaba por el aire. Se arqueó a lo largo del aire. Y se plegó sobre la piscina Yeerk. [b]©199_ K.A. Applegate 2014 de la traducción de Sonia[/b]

[b]Capítulo 27:[/b] El impacto era increíble. Incluso la cucaracha lo sintió. Era como si la propia Tierra hubiera estallado. Fui lanzado a través del aire y golpeé una superficie que podría haber sido cualquier cosa: una pared, una puerta, el techo. Afortunadamente, mi ligero cuerpo de cucaracha me libró de ser herido. Por un momento me sentí desorientado. Tan pronto como la moción se estabilizó, me di cuenta de que estaba flotando. El tren aterrizó en la piscina Yeerk y el vagón empezó a llenarse de líquido. Empecé a recuperar mi cuerpo. Esperé que Cassie y Marco también hubieran sobrevivido. Afortunadamente, el vagón no estaba completamente anegado de líquido en el momento en que recuperé mi cuerpo de Andalita. Mi cabeza y hombros todavía sobresalían del líquido fangoso. Todas las ventanas del vagón estaban destrozadas. Escapar del tren naufragado no sería un problema. Cuando emergí me encontré en medio de una oscura y espantosa tragedia. Humanos, hork-bajir y taxxonitas nadaban hacia el lugar del accidente. Se me ocurrió que los yeerks todavía no se habían dado cuenta de que lo que habían presenciado no había sido un accidente, si no un ataque. Había gusanos muertos por todas partes. Flotando en la superficie de la piscina. Pasando por los lados del doblado y destrozado tren. Diseminados por todos los muelles. Humanos y hork-bajirs enjaulados gritaban, forcejeaban y suplicaban por ser liberados. Miré a mí alrededor y vi una cabeza surgir de entre el fango grisáceo. ¡Cassie! Echó la cabeza hacia un lado y la golpeó con el dorso de su mano. Su expresión era de completo disgusto. Entonces la vi sacarse un gusano de su oído. Lo arrojó a un lado del tren. Provocó un sonido fuerte y húmedo al impactar. -¡Hey! Si ya has habéis terminado de bañaros, ¿por qué no anunciáis qué hacer? ¡Marco! Permanecía de pie sobre las ruinas. Ya estaba transformado. Cassie trepó a su lado. -¡Escuchadme! ¡Escuchadme!-gritó. Nadie le prestó atención. -¡Ax! ¡No pueden oírme! ¡Muchos de ellos no pueden oírme! <¡Sigue intentándolo, Cassie!> Lo hizo. Al final la gente se fijó en la joven chica subida en lo alto del tren en ruinas en medio de la piscina. Finalmente, cientos de criaturas desconcertadas y atemorizadas la escucharon. -¡Hay diez depósitos con mil bombas cada uno en este tren!-soltó Cassie-Tenemos cuatro minutos para largarnos desde ahora. Cualquiera que se quede aquí después de cuatro minutos morirá. Si el pánico ya había cundido desde antes, el anuncio de Cassie produjo un completo pandemonio. Ahora los yeerks estaban convencidos de que la colisión no había sido un accidente. Los hork-bajir se abalanzaron sobre las salidas. Pasaban por encima de controladores humanos e incluso de taxxonitas en su esfuerzo por huir. Los controladores con la tecnología mórfica empezaron a transformarse en pájaros, guepardos y ratas. Cualquier cosa rápida. Cualquier cosa con la que poder luchar por ser libre. Marco y yo corrimos por las jaulas donde permanecían humanos y hork-bajir previamente infestados. ¡FWAP! ¡FWAP! ¡FWAP! Utilicé mi cola con barras, cerraduras, cadenas y arneses para cabezas. Marco ayudó a los esclavos liberados a aguantar. Cassie aguantaba valientemente en medio de la masa arrolladora de criaturas. -¡Fuera! ¡Fuera!- Gritaba -¡Todos vosotros!- Algunos controladores humanos no se dirigieron inmediatamente hacia las salidas o los túneles. En lugar de ello, se unieron a nuestros esfuerzos por liberar prisioneros. Quizá eran huéspedes indispuestos cuyos yeerks se encontraban en aquel momento alimentándose en la piscina. Quizá eran controladores humanos que trabajaban con sus yeerks como miembros del movimiento libertario. Rápidamente esos ayudantes reunieron herramientas y extrajeron piezas de metal de las ruinas. Y empezaron a romper las cerraduras de las jaulas. Trabajaron para liberar a los prisioneros abriendo las jaulas una por una. Me volví hacia la piscina. Y vi a Marco como gorila luchando con una de las jaulas. Una controladora humana corrió con la llave. Volvió rápidamente y le ayudó a liberar a la gente atrapada. Justo cuando algo monstruoso se elevaba desde la superficie de la piscina. [b]©199_ K.A. Applegate 2014 de la traducción de Sonia[/b]

[b]Capítulo 28:[/b] La gente retrocedió y empezó a correr. No me sorprendí por su reacción. La cabeza de la criatura de la piscina recordaba a un pulpo. Veinte ojos ensangrentados dotaban al rostro protuberante. Veinte tentáculos crecían desde el fondo de la cabeza, tan grandes como anguilas. Visser Uno. No con su forma más horrible, pero sí lo suficientemente mala. <¡Basura Andalita! ¡Asquerosa resistencia humana! ¡Separaré las cabezas de vuestros cuerpos antes de dejaros escapar!> Marco permaneció de pie sobre el suelo. <¿Quieres luchar? Podemos luchar. Pero tendrá que ser una lucha rápida. De un minuto y medio. Dos como mucho. Y sin ganadores.> Los ojos ensangrentados del Visser parpadearon. Poco a poco Visser se empezó a mover a través de la gruesa y viscosa capa de gusanos muertos hasta el borde de la piscina. Marco aún permanecía de pie inmóvil. Visser impulsó un tentáculo como si pretendiera golpear a Marco. Entonces giró varios de sus ojos para mirar otra vez al ruinoso tren en llamas. <Es verdad>, dijo Marco con calma. <Diez mil bombas detrás de ti. No mentimos.> Por un momento pensé que Visser Uno convulsionaría espontáneamente. La furia manaba de su cuerpo transformado. Rabia y frustración. Intentó hablar pero su voz surgió ahogada. Entonces aquella especie de pulpo se hundió bajo la superficie fangosa de la piscina. No había duda de que el Visser estaba adoptando alguna forma que le ayudara a escaparse. Visser Uno siempre mira por su propio interés. Por ahora las jaulas estaban vacías de hork-bajir y humanos. El complejo de la piscina estaba mayormente desierto. La piscina en sí seguía manteniendo a aquellos yeerks que no habían muerto cuando el tren colisionó. -¡Nuestra hora de salir corriendo!-gritó Marco. Rápidamente nos transformamos en pájaros. Dos aves de rapiña y un aguilucho norteño. Y nos marchamos después de que la multitud escapara. Aceleramos agitando las alas alocadamente mientras por uno de los túneles atravesados por una multitud de taxxonitas, hork-bajir, controladores humanos y humanos libres que se abrían paso frenéticamente en su camino hacia la superficie. Hacia la libertad. Pájaros de todo tipo chillaban y se estrechaban contra las paredes en su pánico por escapar. La gente estaba golpeada en el suelo, pisoteada por humanos demasiado aterrorizados para pensar. Todo a nuestro alrededor era caos, locura y miedo. Era la cosa más triste que había visto en esta horrible guerra. Desesperación traída por el conocimiento de la muerte inminente. Acabábamos de despejar la primera gran curva y estábamos lejos del complejo de la piscina cuando la primera bomba explotó. BA-BOOOOM! Se produjo un breve retraso y entonces fue como si un huracán de combustible procedente de un alto horno estuviera corriendo a través del túnel. Grandes áreas del tejado cayeron. El suelo se corcoveó y se derrumbó. Mis oídos fueron bombardeados por gritos, llantos y alaridos. Había perdido el rastro de Cassie y Marco. Yo no sabía qué hacer excepto seguir volando. El aire estaba sólido a causa del polvo y los escombros. El calor era insoportable. Pero seguía volando. ¡BA-BOOOOM! ¡BA-BOOOOM! ¡BA-BOOOOM! Las explosiones retumbaban a través del cavernoso túnel una detrás de otra. Al final, milagrosamente, cuando el techo de la caverna iba a derrumbarse sobre nuestras cabezas, vi la luz. Sólo un atisbo. Pero fue suficiente. Volé hacia la luz naciente, lejos del espantoso subterráneo, hacia el cielo abierto. [b]©199_ K.A. Applegate 2014 de la traducción de Sonia[/b]

[b]Capítulo 29:[/b] Después de aquello, nos posamos sobre uno de los rascacielos abandonados del área. La destrucción era impresionante. Bajo nosotros, había un desaguadero en el que buena parte del centro de la ciudad había caído. Todo acababa de derrumbarse. La mitad del centro, muchas construcciones oficiales, estaciones de tren, almacenes…todo había caído. La mayoría del centro de la ciudad simplemente se había derrumbado, tragado por una explosión del tamaño de una pequeña ráfaga nuclear. Las construcciones que aún permanecían en pie estaban fracturadas. El área entera estaba rodeada de camiones de bomberos, ambulancias, vehículos militares y más cosas que no veíamos. <Bueno>, dijo Marco pesadamente. <Hemos causado un grave daño. Tal y como esperábamos. Apostaría a que hemos matado a un millón de yeerks.> <Sí.>, asintió Cassie sin satisfacción ni alegría en su voz. Yo tampoco sentía ni satisfacción ni alegría. Allí había muchos cuerpos enterrados. Cuerpos de humanos. Cuerpos de hork-bajir. Cuerpos de taxxonitas. Quizá tres de los muertos o de los heridos de muerte fueran los padres y hermano de Jake. Sé que todos nosotros estábamos preguntándonos si ellos se encontraban en la piscina en el momento de la explosión. También sabía que ninguno de nosotros hablaría de ello. Ni a Jake ni a ningún otro. ¿Qué podíamos decir? Tampoco podía olvidar que muchos controladores humanos se habían quedado con el fin de salvar a otros humanos que no eran controladores. Supongo que siempre había sabido que Cassie tenía razón. Siempre lo había sabido, pero era demasiado reacio a admitir que Aftran no era el único miembro del movimiento pacifista Yeerk. Había muchos yeerks que, pudiendo elegir, decidían no conquistar. Decidían no matar. Si tenían la suerte suficiente de tomar algún tipo de decisión. Sí. Cassie tenía razón. Escuché un fuerte aleteo, y Jake, en su forma de halcón peregrino, se posó junto a nosotros. <Todo el mundo ha vuelto al campamento sano y salvo.>, dijo Jake. <El Capitán Olston y sus tropas escaparon a tiempo del área.> Tras una pausa, añadió: <Buen trabajo.> <No sé>, dijo Rachel lentamente. <No sabemos cuántos controladores humanos crearon los yeerks allí abajo la semana pasada. Quizá mil. No sabemos cuántos han escapado.> <Sí>, asintió Jake. <Pero sin la piscina, los yeerks no pueden alimentarse. Pasarán tres días horrorosos, pero al final, nosotros tendremos muchísimos más yeerks muertos. Muchos humanos que no tenían ni idea de a qué se estaban enfrentando. Por no hablar de todos los hork-bajir que serán libres.> <Sí, pero mira>, apuntó Marco. <¿Sabéis qué es lo más triste de esta situación?> <No sabría por dónde empezar.>, contestó Cassie. <Lo más triste es que esta es nuestra mayor victoria. Y no me había sentido más deprimido en toda mi vida.> <Eh, justo cuando pensabas que no podías estar más deprimido.>, dijo Tobías. <Mira quién viene por ahí.> Una gran sombra gris se cernía sobre la ciudad. Levantamos la mirada y vimos la nave espada de Visser Uno en ciernes, con un par de enjambres de caza-insectos rodeándola. <Supongo que era mucho pedir que no sobreviviera.>, dijo Marco con pesimismo. <No hablemos de qué tipo de forma le permitiría escapar.>, comentó Tobías. <Pero le hicimos daño. Y tendrá mucho que explicar al Gran Concilio Yeerk.> <Vamos.>, ordenó Jake. <Ya no pintamos nada aquí. Volvamos al campamento.> Uno tras otro levantamos el vuelo y emprendimos el camino a casa. Visser Uno no era el único que tendría mucho que explicar. Yo también tendría que justificar mis acciones ante los furiosos altos comandantes andalitas. Si es que decidía volver a comunicarme con los andalitas alguna vez. Ellos jamás querrían entender y yo jamás sería capaz de explicar. Pero para bien o para mal, me había decantado por los humanos. Humanos. Violentos pero amantes de la paz. Apasionados pero cerebrales. Humanos pero crueles. Generosos y egoístas. Una especie totalmente contradictoria y profundamente defectuosa. Y aún así…aún así sabía que ellos representaban la mejor esperanza de la galaxia. Quizá la única esperanza. <Ax.>, Jake se dirigió a mí mediante telepatía privada. <¿Sí?> <Gracias.>, dijo. <De nada>, contesté. Entonces mentalmente añadí: <Príncipe Jake.> [b]©199_ K.A. Applegate 2014 de la traducción de Sonia[/b]

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