#Alternamorphs 2 El próximo pasaje

Sinopsis:

Es la hora de nuestra siguiente misión y eres tú el que ha de tomar la decisión de si estás dispuesto a unirte a nosotros. Probablemente ya te hayas dado cuenta de que cada misión -cada batalla- podría significar la infestación, o algo peor. Probablemente ya hayas notado que ganamos tanto como perdemos. Pero tratamos de detener a los yeerks, y una persona más puede marcar la diferencia.

Sabes que tendremos que tomar un montón de decisiones. Las respuestas correctas nos mantendrán con vida. Las erróneas -bueno, es bastante obvio. ¿Qué opinas?

¿Estás listo para ser un Animorph?

 

Datos del libro:

Alternamorphs es una serie de dos libros basados en Animorphs que no sigue la línea temporal de la historia. Como narración independiente te permite elegir tu propia aventura tomando distintas decisiones a lo largo de la narración. Ahora tú eres el protagonista.

 

[b]Introducción[/b] Me llamo Rachel. ¿Que quién soy yo? Solamente una chica. Una chica con padres divorciados y dos hermanas pequeñas. Voy al colegio, hago mis deberes y salgo con mis amigos. Si me vieras, apuesto a que no me mirarías dos veces. Pensarías que soy otra chica de ciudad. Nada especial. Es gracioso que esto suene como un insulto. Se que odias ser un cualquiera. Sé que hace tiempo que esperas que te pase algo para sentirte diferente y especial. Seguramente sólo deseas que te pase algo emocionante. Ten cuidado con lo que deseas. Una noche me sucedió algo muy emocionante. Me dieron un arma. Una maravillosa y horrible arma. El poder de la transformación, para cambiar de chica a cualquier tipo de animal. Desde un pájaro hasta un insecto. Solo cinco chicos humanos poseemos este poder. Yo; Cassie, mi mejor amiga; Jake, mi primo y nuestro líder; Marco, nuestro bromista particular; y Tobias, nuestra alma perdida. Cinco jóvenes únicos en todo el universo. La verdad es que esto nos hace bastante especiales. Pero el poder de la transformación, conlleva una misión: salvar el mundo. No estoy bromeando. Esto no es un tema del que se debe bromear. Mirad, la Tierra esta siendo invadida por unos alienígenas llamados Yeerks. Poseen cuerpos repulsivos. Son babosas. Parásitos. Los yeerks quieren nuestros cuerpos humanos. Nuestras fuertes piernas y manos. Nuestros sensibles oídos, bocas y ojos. Ellos controlan a los humanos entrando en su cerebro, los dominan y someten sin que puedan hacer nada. Por eso luchamos. Cinco chicos humanos y Ax, un alienígena. Un andalita. Los andalitas combaten a los yeerks por toda la galaxia. Es una guerra con demasiados frentes. Algún día, los andalitas enviaran refuerzos a la Tierra. Hasta entonces, estamos solos. Cada batalla nos cambia. Nos transforma tanto exterior como interiormente. La guerra no es un videojuego. En una guerra real, tú tomas medidas desesperadas, por las cuales se producen consecuencias desesperadas. Tú derramas sangre de otos, y tu sangre, a si vez, es derramada. Tu puedes cambiar. Sabes que no estas a gusto; y que ya no podrás volver a ser alguien normal, y pensar que esto ha sido un mal sueño. ¿Qué harías si te diéramos la oportunidad de ser diferente, único, extraordinario? Si alguien te ofreciera el poder de transformarte, ¿lo aceptarías? Y si lo aceptas, ¿cuánto crees que podrías aguantar? Son unas preguntas que podrías averiguar. Pero te lo advierto, piensa en ello primero. Piénsalo con calma. Y pregúntate: ¿Puedes realmente sopórtalo? [b]©2000 K.A. Applegate 2004 de la traducción de David Usón Peña[/b]

[b]Capítulo 1:[/b] El chico nuevo. Ya sabes como es eso. Te has sentido igual mas de una docena de veces. Tu primer día en una nueva escuela, los niños te lanzan miradas curiosas. Unos cuantos te dicen hola. Aunque la mayoría no lo hace. Un profesor preocupado le pide a un alumno que te muestre los alrededores: te ayuda a encontrar la cafetería y los servicios. Los únicos chicos que te prestan atención son aquellos a los cuales no quieres ni acercarte. Perdedores. Tipos demasiado amistosos, la gente normal esta demasiado ocupada para preocuparse por algún chico nuevo. Almuerzo. Lo comes solo, en la esquina de una mesa de la cafetería. No puedes esperar para salir de allí. Irte a alguien sitio y quitarte ese vapor. La campana final es la salvación. Sales a pie, explorando tu nueva ciudad. No es tan diferente de otras. Dunkin’Donuts. Burguer King. Wal-Mart. Casa de Deportes. Una calle peatonal con las tiendas habituales: Mrs.Fileds. The Gap, Express. No quieres entrar allí. No quieres afrontar otra muchedumbre de caras extrañas. En cambio, prefieres esquivar el trafico y vas hacia una obra en construcción que parece abandonada. Al fondo ves una carretera. Hay árboles rodeándolo todo. Sobre el lejano final un amplio lugar. Un lugar desierto. Una ciudad fantasma. Un gran lugar para estar solo. Das vueltas por los alrededores durante diez minutos. Explorando. Comprobando de cerca las enormes barras de acero. Las pirámides echas con tubos, profundos hoyos llenados de agua negra, fangosa. Un montón de grava, con rocas del tamaño de una copa de Reese’s. Recoges una y alejas una mosca. ¡THWONK! La roca golpea el bloque concreto con la satisfacción que ello conlleva. Despues de que un par alcanzaran su objetivo hasta comienzas a mejorar. ¡THWONK! ¡THWONK! ¡THWONK! Consigues que tres rocas den exactamente en el mismo punto. Al recibir los tres golpes, el hormigón se derrumba. Extraño. Ese material es por lo general bastante fuerte. No importa. Es tiempo de volver hacia casa. Cenas con Mama y Papa. Haces los deberes. Entonces decides volver mañana mismo. Tal vez mañana alguien se dirija a ti. Te diriges allí cuando lo ves. Una pequeña caja esta en el interiore del bloque que se deshizo. Es celeste. Muy simple. Pequeña, quizás de cinco pulgadas a cada lado. Sobre ella se dibujaban unas cosas. Antes de nada, echas un vistazo sobre tu hombro. Después lo sacas de un tirón del bloque. Notas que la caja es bastante pesada para su tamaño. Cuando la recoges notas una extraña sensación. Algo parecido a una descarga eléctrica. Solo que no es dolorosa. Levantas la caja hacia la luz mientras ves como se descolora. Algo esta escrito sobre la caja. No esta en español ni en ninguna otra lengua que reconozcas. Tal vez este en griego o egipcio. Guardas la caja en tu mochila. Tiene el aspecto de algo caro. Te preguntas cuanto puede costar, y decides poner un anuncio en Internet. En cuanto llegas a casa, antes de la cena, pones unos cuantos mensajes. La caja azul esta disponible al mejor postor. [b]©2000 K.A. Applegate 2004 de la traducción de David Usón Peña[/b]

[b]Capítulo 2:[/b] Segundo día en el nuevo colegio. Un chaval llamado Marco insiste en comer contigo. No es mucho mejor que comer solo. No puedes esperar para llegar a casa. Esa mañana ya había una respuesta para los anuncios de venta que has colgado por Internet. Un tipo dice que quiere ver la caja. Dice que pagará una buena suma. Le escribiste un mail. Ajustaste la hora para que recibiera tu dirección justo antes de que llegaras a casa. Última clase. Sales corriendo del edificio. Quieres llegar a casa temprano y ocuparte de tus cosas. Hay un problema: estás frente a la puerta unos dos segundos cuando te das cuenta de que algo va mal. Tu padre ya está en casa. Puedes oírlo hablar con alguien escaleras arriba. Y no suena nada bien. Subes las escaleras de dos en dos. Irrumpes en tu habitación. Tu padre está de pie apuntando con su revólver de servicio a— A algo. A algo del tamaño de un perro Retriever con ocho patas a medio formar, piel azul y curtida, una cola de escorpión y dos brazos. La cosa está viva. Creciendo y transformándose ante tus ojos. “¡Whoa!” dices. “Es algún tipo de alien,” explica tu padre. “¡Un alien, imposible!” <¡Sí, posible!> Te quedas congelado, anonadado. ¡La voz viene de dentro de tu cabeza! Y lo que es más extraño: te resulta vagamente familiar. <Escúchame,> continua la voz. <Las cosas se van a poner muy feas por aquí. Tenéis que esconderos los dos.> “¿Escondernos? ¿¡Por qué tenemos que escondernos?!” preguntas. <Porque la alternativa es morir.> ¡Dingdong! Suena el timbre. Tu padre ni se inmuta. Es un militar entrenado. Aún tiene el arma sobre –sobre esa [i]cosa[/i]. Ha dejado de crecer y trasformarse. Ahora parece un ciervo de curtida piel azul con una amenazadora cola de escorpión. La cola es definitivamente un arma. Como un idiota, te preguntas si los que llaman a la puerta te buscan a ti. Podría ser el comprador de la caja azul. Entonces– ¡BLAM! ¡BLAM! ¡Tu padre está disparando! ¿A qué? ¡Fwapp! ¡El alien agita su cola! El arma sale volando. Junto con uno de los dedos de tu padre. “¡Hey!” gritas. “¡Ahhh!” grita tu padre. ¡CRRRRUNCH! Abajo la puerta estalla en astillas. Se oye un intenso escándalo de pasos que agita la casa mientras un gran número de enormes pies suben corriendo las escaleras. Tus rodillas son de goma. Tus tripas, gelatina. Tú y tu padre os quedáis plantados mientas dos criaturas saltan al interior de la habitación. Tienen los pies como un T-rex. Cuellos de serpiente. Enormes picos como de pájaro. Tres cuernos con forma de daga sobresaliendo de su frente. Patas inclinadas hacia atrás y brazos muy largos. Una cuchilla curvada en cada muñeca y tobillo. Más cuchillas surgiendo de las rodillas y del final de la cola. Te recuerdan a los monstruos de [i]Where the Wild Things Are (NdT: libros infantiles sobre monstruos).[/i] “Uh. ¿Qué son?” <¡Os he dicho que os escondáis!> dice la voz de tu cabeza. A los [i]Wild Things[/i] se une otro alien con forma de ciervo azul. Algo en él hace que un escalofrío te recorra la columna. De alguna manera sabes que es peligroso. “¡Fuera de aquí!” gritas. <¿Fuera de aquí?> dice el ciervo azul alienígena. <¿Por qué? Has herido mis sentimientos. Acabo de recibir tu primitiva transmisión y he venido en cuanto he podido.> “¿T-t-tú quieres c-c-comprar la caja azul?” tartamudeas. <Oh, sí, definitivamente,> dice el alien. <Quiero, quiero. Y no me importa pagar lo que sea. Veamos, ¿qué podría ofrecerte a cambio de la caja? ¡Ya sé!> Azota la cola y la presiona contra la garganta de tu padre. <Te pagaré con la vida de tu padre.> [b]©2000 K.A. Applegate 2004 de la traducción de Tara[/b]

[b]Capítulo 3:[/b] <No te vas a quedar con la caja,> dice el otro alienígena con forma de ciervo azul. Te sientes confuso. Simplemente habías asumido que todos los ciervos azules extraterrestres estaban en el mismo bando. <Entonces este humano perderá la cabeza. Creo entender que normalmente es algo mortal para los humanos.> ¡Un movimiento repentino! Tu padre echa hacia atrás la cabeza, alejándola de la cuchilla de la cola del extraterrestre. Tú corres directo hacia el alien, gritando, “¡Suéltale!” ¡FWAPP! ¡FWAPP! Los dos ciervos alienígenas están luchando con sus colas. Los Wild Things se acercan. Las cuchillas centellean. Tus posters salen volando, tus cortinas quedan desgarradas, tus libros esparcidos por la habitación. ¡BLAM! ¡BLAM! ¡BLAM! Tu padre está en la esquina, disparando la pistola con su mano izquierda. Normalmente ni siquiera puede sostener un tenedor con esa mano. Pero aparecen tres círculos en el pecho de un Wild Thing. Cae al suelo. Entonces — “¡Hhhhrrroooarrrhh!” Un rugido gutural. Te das la vuelta para mirar. ¡Un enorme oso pardo está entrando por la puerta de tu habitación! Y detrás del oso hay un formidable tigre naranja y negro. Gritas y te ríes a la vez. ¡Esto es una locura! Te preguntas si te estás volviendo chiflado. De pronto te dan arcadas. Convulsiones. Te estás poniedo enfermo. Quizá sea el miedo. Pero [i]definitivamente[/i] estás fuera de ti. Le das la espalda a la violencia salvaje y loca y corres hacia el lavabo. Acabas de arrodillarte sobre los azulejos cuando— ¡CRASH! Uno de los Wild Things atraviesa la pared como un montón de ladrillos. Se levanta, se sacude un poco, y salta a través de la pared para volver a unirse a la lucha. Olvida lo de vomitar. Es hora de escuchar la voz de tu cabeza y esconderse. Te metes en la bañera y te quedas encogido. La pared que hay entre el baño y la habitación ha quedado reducida a un trozo de yeso desgarrado de dos por cuatro. Puedes ver escenas de la encarnizada batalla en tu habitación. Tu padre entra gateando. Se agacha entre la bañera y el retrete. Está pendiente de la acción en la habitación de al lado, apuntando salvajemente con su arma. Uno de los ciervos alienígenas empieza a cambiar. Su piel y su vello se vuelven violetas. Sus hombros aumentan de volumen. Dos de sus piernas se arrugan y desaparecen. Las otras se hacen más grandes y más fuertes. Surgen cuatro brazos, dos de cada hombro. Los brazos se arrugan a la altura en la que deberían estar las manos. Y en vez de manos hay una huesuda punta roja. ¡FwooooooOOOMPH! ¡La piel arrugada del final del brazo sale volando como un cohete! El cono alcanza al otro ciervo alienígena y lo tira de rodillas. Al instante, la mano cónica se retrae y se arruga, lista para disparar de nuevo. <Ahora, acabemos con esto,> aparece una voz dominante en tu cabeza. <Quiero la caja azul. Tendré la caja azul. Y todos vosotros moriréis.> Te levantas tambalente. La caja está en tu mochila. “¡Bien!” gritas. “Te daré la caja. ¡Sólo déjanos en paz!” <¡No!> grita otra voz en tu cabeza. No tienes ni idea de donde viene la voz, pero sabes que este mensaje va especificamente dirigido a ti. <Escúchame,> dice con urgencia la nueva voz. <¡Estoy de tu lado! Podemos sacarte de aquí vivo. Pero hagas lo que hagas, no entregues esa caja.> [b][i]¿Qué haces? Si entregas la caja, ve al capítulo 4. Si no lo haces, ve al capítulo 5.[/i][/b] [b]©2000 K.A. Applegate 2004 de la traducción de Tara[/b]

[b]Capítulo 4:[/b] Ignoras a la voz suplicante de tu cabeza. Sacas la caja azul de tu mochila. “¡Aquí!” dices, intentando sonar valiente. “Tómala.” <¡Cogedla!> estalla la voz dominante. Uno de los Wild Things te arranca la caja de entre las manos. “¡Ahora marchaos!” gritas. <¡Ha! ¡Ha! ¡Ha! Estos humanos son unos idiotas encantadores. ¡Traedlos también!> Otro Wild Thing te coge, prácticamente sacándote el brazo de su articulación. Te conduce bruscamente hacia la puerta. Aplicas todo tu peso, intentas resistirte. Pero el Wild Thing se limita a levantarte como si fueras un saco de harina. Es como intentar luchar contra un oso polar. “¡No! ¡Suéltame o te mataré!” Es tu padre. Los están arrastrando escaleras abajo detrás de ti. Un Wild Thing en cada lado, cogiéndole por debajo de los brazos. Atravesando la sala de estar y entrando en la cocina. Al exterior por la puerta trasera y directos a la parte de atrás del camión de mudanzas. El Wild Thing te lanza a la parte de atrás del camión. Tu padre aterriza a tu lado. Entonces – Gritos fuera. ¡Tu madre! ¿Cuándo ha llegado a casa? Está llorando y suplica que la suelten. Un Wild Thing la trae y la tira al lado de tu padre. Se la ve confundida, aterrorizada. “¡¿Qué está pasando?!” “Nos hemos vuelto todos locos,” responde tu padre. “¿Qué te ha pasado en la mano?” Tu madre empieza a vendar la herida de tu padre con un pedazo de tela que ha desgarrado de la parte de debajo de su blusa. Sientes que el motor del camión ruge de vitalidad. ¡Os movéis! “¿A dónde nos lleváis?” preguntas. Los Wild Things no responden. Te das la vuelta. ¡El que está conduciendo el camión es humano! Puedes verle a través de una pequeña mampara de cristal. Golpeas el cristal. “¡Ayúdanos! ¡Ayúdanos!” El conductor no se da la vuelta, pero puedes oírle riéndose. Minutos después, os detenéis en un almacén. Los Wild Things te empujan bruscamente a su interior. Te defiendes, pero no puedes liberarte. Tu padre y tu madre están detrás de ti. Ahora se mueven sin hacer ruido. El almacén está vacío excepto por unos pocos coches viejos. En el centro del suelo de hormigón hay unas escaleras de metal circulares que van hacia abajo. Oyes ruidos. Un lejado chapoteo, el sonido de agua. Gritos, lloros aterrorizados, alaridos. Los Wild Things te conducen más y más abajo hasta unas diez plantas bajo tierra. Un extraño olor te irrita la nariz. Es casi como… polvo o rayos. Apareces en una inmensa caverna. En el mismo centro hay un estanque, como un lago pequeño. El agua de su interior se mueve como el mercurio. La superficie del líquido forma olas y chapoteos. ¡Hay algo bajo el agua! “Barracudas,” dice tu padre. Te echas a reír. “¿Qué es esto? ¿El escenario de una peli?” Tu guarda se detiene al final de un bajo muelle de metal tendido sobre el agua. Los guardas de tus padres se dirigen a la derecha. Tu madre está sollozando. Tu padre se resiste y maldice. “¡No te preocupes!” grita tu madre. “¡Vamos a salir de aquí!” grita tu padre. “Hey –¿a dónde os los lleváis?” gritas. “¡Parad! ¡No podéis hacer esto!” Tú también estás llorando. Ahora te fijas en las jaulas que se alinean al borde del estanque. ¡Las jaulas están llenas de gente! Hombres y mujeres y niños. Parecen resignados, derrotados. La mayoría simplemente tiene la mirada fija en el vacío. Uno de los guardas abre una puerta y empuja violentamente a tus padres al interior con los demás. “¡Mamá! ¡Papá!” gritas. Ahora el guarda te arrastra por el muelle. Pataleas y gritas. No tienes ni idea de lo que va a pasar pero sabes que probablemente no va a ser nada bueno. Al final del muelle, el Wild Thing te empuja. Te gira la cabeza. Te emte la oreja a la fuerza en el denso líquido. Entonces lo sientes. Algo haciéndote cosquillas en la oreja. Algo empujando y tanteando para entrar en tu canal auditivo. “¡NOOOOO!” gritas. En el bode de tu campo de visión, puedes verlo. Algo gris y viscoso. Como el gusano más grande del mundo. ¡Y está impulsándose fuera del lodo hacia el interior de tu oreja! El dolor es increíble. Peor de lo que nunca hayas imaginado. Los Wild Things tiran de ti hasta ponerte en pie y te sueltan. Quieres correr. Huir. Ayudar a tus padres. Pero no puedes mover las piernas. No puedes controlar tus ojos. [i]¿Qué está pasando?[/i] te preguntas. Para tu sorpresa, alguien responde. <Ahora eres mi huésped.> De repente, sin quererlo, estás caminando tranquilamente por el muelle. Quieres ver lo que les ha pasado a tus padres, pero tus ojos no se mueven en dirección a las jaulas. <Olvídalos,> dice la voz de tu cabeza. <¡No! ¡Nunca!> gritas. Luego — <¿Quién eres?> <¿No lo sabes? Soy el yeerk de tu cabeza. Me he instalado en las hendiduras de tu cerebro. Ahora controlo tu cuerpo.> <¿C—Cómo?> preguntas. La voz de tu cabeza se echa a reír. <¡Intentaste negociar con Visser Tres! ¡Menudo idiota! Ahora eres un esclavo. Un esclavo para siempre. Y tus padres compartirán el mismo futuro. ¡Hahaha! ¡Hahahahaha!> [b][i]¿En qué estabas pensando? Vuelve al capítulo 3 e inténtalo de nuevo.[/i][/b] [b]©2000 K.A. Applegate 2006 de la traducción de Tara[/b]

[b]Capítulo 5:[/b] “No” dices, desafiante. “La caja es mía” <¡Atacad!> dice la horrible voz dominante en tu cabeza. “¡No, espera!” respondes. Pero es demasiado tarde. El monstruo morado de pesadilla, las Wild Things, el ciervo alienígena, el oso y el tigre, todos están encima de ti. Tú retrocedes contra la pared de azulejos, alejándote de ellos lo más que puedes. El oso pardo se mueve primero. Ruge, baja su cabeza, cae sobre sus cuatro patas y corre hacia ti. Como un tren. Detrás del oso pardo, como misiles de calor, aparecen dos enormes formas cónicas. Se dirigen directamente hacia ti. Cierras los ojos. Pero no puedes “cerrar” los oídos WHUM-WHUMPH! WHAM! CRUNCH! Abres los ojos. ¡Las manos cónicas han fallado! ¡Sí! Entonces – ¡WHOMP! El oso te barre y te empuja a través del yeso y vidrio destrozados. Durante un segundo vuelas. Puedes ver el cielo vespertino. Una rama de árbol. Mueves los brazos. Y – WHAM! El aire sale de tus pulmones cuando tocas el suelo. Tu columna vertebral cruje. Cierras la boca de golpe. Caes hacia atrás y tu cabeza se golpea contra el suelo. WUMP! Oscuridad Despiertas rodeado de un olor a heno, medicamentos y excremento de animal. Estás rodeado. Cinco chicos a tu alrededor formando un círculo. Solemnes, cansados. Uno de ellos te resulta familiar. “Tú eres Marco,” dices con una leve risa. “Hoy desayunamos juntos.” Marco asiente con la cabeza y te hace un pequeño ademán. Los otros se presentan. Jake. Cassie. Rachel. Ax. Te hablan a cerca de yeerks, a cerca de la invasión. Aprendes un poco de vocabulario. Los [i]Wild Things[/i] se llaman hork-bajir. Los ciervos alienígenos son andalitas. “¿Qué hay de mi madre y de mi padre?” preguntas. Marco camina de un lado a otro y se para justo en frente de ti. “Tus padres han sido llevados a una instalación secreta bajo tierra llamada estanque yeerk. Imagina un pozo de un estanque fangoso y con el color del plomo fundido. Los guerreros hork-bajir llevarán a tus padres al final del muelle. Ellos –“ “¡Marco!” dijo Cassie furiosa “Los llevarán al final del muelle, les golpearan en las piernas y los forzarán a que bajen sus cabezas hacia el lodo…” Te quedas mirando a Marco mientras él sigue hablando. Sus palabras te apuñalan por los intestinos. No lo asimilas. Pero entiendes que tus padres son esclavos. Esclavos del más triste género. Te alcanza una ira intensa. Un deseo de pelear, de enviar a esos yeerks de vuelta por donde vinieron. Quieres salvar a tus padres. Tienes que hacerlo. “Es muy tarde para salvar a tus padres,” dice Jake tranquilamente. “Desde ahora, no tienes hogar y no puedes volver a la escuela. Si lo haces, los yeerks te encontrarán. Y te llevarán a ese muelle de acero.” Tu mente no puede entenderlo. Tratas de discutir, de convencerte a ti mismo de que es un truco. Pero ellos te lo prueban. Ax, un chico muy perturbador se convierte en un alienígena mucho más perturbador. Ahora sabes que es un andalita. “Hay una cosa buena en todo esto,” dijo Cassie. “Hay una compensación por el peligro y el miedo. Cualquier animal que toques, podrás convertirte en él. Un delfín, una mofeta, un lobo.” “Un elefante o un oso pardo,”dice Rachel. “Un gorila. Un tiburón,” dice Marco “Un tigre, una mosca, una cucaracha,” dijo Jake. “Cualquier animal. Cualquier tamaño. Pero sólo durante dos horas cada uno. Nunca debes permanecer en el cuerpo del animal por más de dos horas.” “¿Por qué?” preguntas. Y después conoces a Tobias. Está atrapado en un cuerpo de ratonero de cola roja. Ahora vive como un ave de rapiña. Te dan unas pocas horas para pensar acerca de todo eso. Te das un paseo por el bosque, detrás del granero de Cassie. Intentas pensar, pero tu mente rehúsa ponerse a trabajar. Te duele la mandíbula, y la espalda. Sigues pensando en tus padres. Irreal. Todo tu mundo ha quedado destrozado, arruinado. Te sientes desalentado cuando regresas al granero. Los otros están esperándote. “Estoy listo,” dices. Alguien saca la caja. [i]Tu caja[/i]. La caja que ha destruido tu vida. Se la dan al alienígena. <Pon tu mano en la cara más cercana a ti,> te dice Te acercas y pones tu mano en el cubo. “Hace cosquillas,” dices <Ya puedes quitar la mano,> dice el alienígena. Lo haces, pensando que el experimento ha fallado. No sientes ninguna diferencia. Los otros están tranquilos, pero te sonríen y te dan la mano. “Quiero intentarlo,” dices. Cassie te lleva al establo de un caballo. “Pon tu mano en su cuello,” te dice. El caballo se vuelve y te lanza una mirada de sorpresa. Después te ignora, volviendo a comer su heno. Su pelaje es áspero y tibio. “Concéntrate,” dice Cassie. “Imagina al caballo en tu cabeza. Piensa en él, lo que es, lo que representa.” Cierras los ojos, te concentras. “Ahora quita la mano,” dice Cassie dulcemente. “Ya tienes el caballo dentro de ti. Su ADN está en tu sangre. Ya puedes convertirte en él. Inténtalo.” [i]Esto es ridículo[/i], piensas. Pero debes asegurarte. Cierras los ojos. Imaginas al caballo. No pasa nada. Lo único que sientes es un pequeño hormigueo, una sensación lejana en tus piernas. “HrrrEE-hee-hee-hee” Tus ojos se abren de repente. El caballo está asustado. Se levanta, relinchando. Cuando miras hacia abajo entiendes por qué. Tu pecho, tus manos, están cubiertas con un pelaje liso, brillante y color café. Puedes ver el pelo fluyendo por tu cintura, pero no parece tu pelo. Parece la crin del caballo. “¡Agggghhhh!” gritas. “¡HrrrEE-hee-hee-hee HrrrEE-hee-hee-hee-he!” “¡Cuidado!” te dice Rachel. Te aleja del establo, del caballo asustado. Das pasos en falso sin mirar, hipnotizado por la visión de tus pies haciendo explotar tus zapatos. Creciendo, haciéndose redondos, volviéndose pezuñas. Tu cuerpo se vuelve más largo, más pesado. ¡WHUMP! Caes sobre tus cuatro patas. Emerge la mente del caballo. Está nervioso, asustado. Pero no tan asustado como tu mente humana. Cassie te lleva a la pradera. El cielo está gris, llueve. Pero el aire fresco tranquiliza a la mente del caballo. Sin pensar, comienzas a correr. ¡Estupendo! Sientes la fuerza fluyendo a través de tus piernas y tu espalda. ¡Más fuerza de la que jamás has conocido! Corres hasta que tu piel queda empapada en sudor y agua de lluvia. Hasta que tus delgadas piernas tiemblan de cansancio. Tu enfado por lo de tus padres te proporciona un arrebato de intensa adrenalina. “¡Ya es suficiente!” grita Cassie. “No dejes que el cuerpo del caballo te controle. No puedes olvidar el límite de dos horas.” De repente tienes un nuevo miedo. ¿Cómo deshacer estos cambios? ¿Volveré a ser humano? Regresas al granero y te concentras en tu cuerpo. Casi lloras de alivio cuando los cambios comienzan. Los otros esperan, mirándote con curiosidad. “¿Qué tal?” pregunta Rachel. “Divertido,” reconoces. Cassie te sonríe. “Transformarse no es un juego,” dice Jake misteriosamente. “No,” aceptas. “Es un arma. Y estoy listo para combatir a los yeerks.” [b]©2000 K.A. Applegate 2006 de la traducción de Mariel “chiclez”[/b]

[b]Capítulo 6:[/b] La alegría se desvanece de la cara de Cassie. “Un arma. Sí, creo que eso es lo que es la transformación para nosotros.” “Un arma que podemos compartir ahora que tenemos la caja azul,” indica Jake. Sientes cómo su atención se desvía, cambia y se centra en este nuevo asunto. Ellos discuten a cerca de usar la caja azul para formar un ejército de animorphs. Tratas de seguir la conversación. Pero es como cuando tus padres hablan de política o discuten acerca de la bolsa de valores. Realmente no sabes lo bastante del asunto como para dar una opinión, y nadie te pregunta lo que piensas. Jake, Rachel, Marco y Cassie son los que siempre hablan. Ax opinaba ocasionalmente. Tobias es, por lo general, muy taciturno. Está en su forma de ratonero de cola roja, arriba en las vigas. Aún cuando no habla mucho, de alguna manera no olvidas que está presente. Te sientes excluido. Ellos seis –obviamente son un grupo muy cerrado. De repente, esperas que los otros usen la caja azul una y otra vez. Así no serás el único extraño. La lluvia golpea el techo del granero y los animales se mueven en sus jaulas y Tobias se está limpiando las plumas y la voz de Rachel va subiendo de volumen mientras discute un punto y Marco pone los ojos en blanco, cuando – Todo se detiene Todo. Todos los sonidos. Silencio. La lluvia. Silencio. Los animorphs en su postura de debate. Congelados. El granero lleno de animales. Detenidos, como muertos. Congelados. Quietos. Inmóviles. Todos. Excepto tú. Miras a Tobias. Tiene una garra sobre la viga, las alas medio abiertas para ganar estabilidad. Congelado en una pose imposible. Lentamente, cuidadosamente, te diriges a la puerta. Las gotas de lluvia están suspendidas en el aire. Estás asustado, sorprendido. Es como si todo el mundo fuese un video y alguien hubiera pulsado el botón “pausa”. Te sientes pequeño, impotente y terriblemente solo. De alguna manera… olvidado. Tienes deseos de permanecer quieto, de entrar en el mundo congelado. Un mapache está de pie sobre sus patas traseras. Saltas unos sesenta centímetros. Especialmente cuando el mapache atraviesa su jaula. Simplemente pasa a través de los barrotes como si fueran aire. El mapache se dirige lentamente hacia ti y pone una de sus patas color blanco y negro en tu rodilla. Busca tu mirada y dice <Soy el Ellimista.> “¿Eres – Eres un extraterrestre?” preguntas. <Por así decirlo.> “¿Tú lo has detenido… todo?” preguntas. <Sí.> “¿Cómo?” preguntas. <Desde tu perspectiva, soy un ser todopoderoso. La perspectiva humana es, sin embargo, muy limitada.> “¿Tú has detenido la lluvia?” <Sí.> Te relajas un poco. No mucho. Este, este Ellimista –lo que quiera que sea– no parece que vaya a hacerte daño. “¿Por qué?” preguntas. ¡PORQUE ME HAS HECHO ENOJAR! Sientes escalofríos en todo tu cuerpo, mientras la luz del sol parpadea. Te encuentras en una oscuridad total. Flotando en un vacío monótono. No puedes levantarte. No puedes bajar. Y la voz del Ellimista viene de todos lados. Y de ninguno. “Lo – lo siento,” tartamudeas. “¿Qu-qué he hecho?” HAS ALTERADO LA LÍNEA DEL ESPACIO-TIEMPO. “Pero yo ni siquiera sé lo que es el espacio-tiempo” protestas. Entonces – Lo ves. Brilla como una carroza de carnaval. Hilos. Cientos, miles de ellos de todos los colores del espectro. Moviéndose en todas direcciones alrededor de ti. Hilos pasando como rayos en la distancia, formando círculos dentro de ellos mismos, desapareciendo, reapareciendo, retorciéndose, enredándose, e hilando tejidos. Un caos de complicaciones. Y cambiando todo el tiempo. Moviéndose. Haciéndose más brillante u opaco. No eres capaz de encontrarle sentido. No importa. Es hermoso. “¿Pasará algo malo por mi culpa?” preguntas ESO DEPENDE. “¿Depende? ¿Depende de qué?” DE TU VALOR. HARÁS UNA PRUEBA PARA MEDIR TU VALOR. “¿Qué clase de prueba?” preguntas, haciéndote el fuerte. SI LO HACES BIEN, SALVARÉ A TUS PADRES DE LOS YEERKS. SI LO HACES MAL, MORIRÁS. “¿Qué clase de prueba?” vuelves a preguntar. Los hilos desaparecen. La oscuridad desaparece. Ahora estás flotando en un vacío blanco. ESCOGE. Miras hacia abajo. En tu mano tienes un control remoto con dos botones redondos. Uno tiene marcado la letra A. El otro tiene marcado B. [b][i]Si presionas el botón A, ve al capítulo 7.[/i][/b] [b][i]Si presionas el botón B, ve al capítulo 18.[/i][/b] [b]©2000 K.A. Applegate 2006 de la traducción de Mariel (chiclez)[/b]

[b]Capítulo 7:[/b] El vacío blanco desaparece. ¡Estás rodeado de colores! ¡Colores primarios por todas partes! Rojo, azul, amarillo. Donde quiera que estés, el lugar parece haber sido construido a base de bloques brillantes de colores, como los Legos. ¡Una manada de extraterrestres viene directa hacia ti! Extraterrestres feos. Cabezas salientes sobre largos cuellos. Caras triangulares, con la punta hacia arriba. Ojos rosas en pequeñas antenas. Bocas abiertas con gruesas lenguas de color azul y pequeños dientes teñidos también de azul. Ocho, diez de ellos. Todos hablando por telepatía al mismo tiempo. <Humano, ¡véndeme tus recuerdos!> <¡Ven a visitar mi teatro de pesadillas!> Sus cuellos sobresalen de unos hombros planos como bandejas. Dos brazos bajan desde los hombros. Cada uno está dividido en tres articulaciones, terminando en una mano prensil compuesta por tres dedos con garras. La rodilla del extraterrestre se dobla hacia el lado equivocado. La parte más baja de sus piernas yace aplanada contra el suelo. Los pies están desnudos y tienen un solo dedo grande, y dos pequeños. La parte más asquerosa es la central. Es un acordeón hecho de carne venosa y rosa. Se mueve de arriba abajo, jadeando y lamentándose mientras el extraterrestre os suplica. <¡Tus ojos producirán el máximo de ventas en las mejores boutiques! ¡Especialmente si siguen sujetos a tu cabeza!> <¡Los pelos de tu nariz son demasiado largos! ¡Te los trenzaré!> Te encoges de terror. En ese momento te das cuenta de que te encuentras a una altura vertiginosa. A unos centímetros del final de la plataforma, a kilómetros de la tierra. Una plataforma sin barandilla. Si cayeras, tardarías un par de horas en llegar al suelo. De repente te sientes mareado. <¡Cuidado!> Ax usa su cola para alejarte del borde. “¡Atrás!” les dice a los extraterrestres. Empuja rudamente a uno que se estaba acercando demasiado. “Iskoort,” dice Cassie. Parece desconcertada. Te sientes relajado al ver que todos los animorphs están contigo. También te alivia el hecho de que parece que saben dónde están. <¿Qué hacemos aquí?> pregunta Tobias. “¿No lo recuerdas?” pregunta Marco. “Nos cogimos la oferta de viajero habitual la última vez.” “Sólo una cosa, no vamos a vender mi pelo,” dice Rachel firmemente. “Me llevó semanas para hacerme una cola de caballo decente, después de mi corte de cabello a la Iskoort.” “Asumo que el Ellimista nos transportó aquí,” dice alguien. Te das cuenta de que nunca habías visto al chico que está hablando. Tiene el cabello castaño, cortado a la altura de sus orejas. “Hola,” saludas. “Hola. Soy Erek King.” “Algo me dice que esto no son vacaciones,” dice Jake. CORRECTO Te aclaras la garganta. “Resulta que el Ellimista está un poco molesto porque habéis creado un nuevo Animorph,” explicas. PELEARÉIS OTRA VEZ CONTRA LOS HOWLERS. ESTA VEZ SERÁ UN OCHO CONTRA SIETE. TENDRÉIS UN ALIADO EXTRA – PARA BIEN O PARA MAL. “¿Por qué me viene a la cabeza que él sabe algo que nosotros no?” pregunta Marco. Rachel se encoge de hombros. “Ganamos la última vez. ¿Qué dificultad puede tener vencerlos de nuevo?” BORRARÉ VUESTROS RECUERDOS DE ESTE LUGAR. COMENZARÉIS LA PRUEBA DE NUEVO. “¡Eso no es justo!” dice Marco. “¿El qué no es justo?” pregunta Jake. “¿Huh?” pregunta Marco. “¿De qué estábamos hablando?” “No – No sé.” Y PARA EL NUEVO ANIMORPH, ESCOGE TUS FORMAS. TE PROVEERÉ CON AQUELLAS QUE NO TIENES: ANDALITA, TIBURÓN Y DRAGÓN DE KOMODO. O MOSCA, HALCÓN, Y HORK-BAJIR. “¿Qué es esto – McDonald’s?” pregunta Marco. “¿Quieres patatas fritas para acompañar tu comida?” Los ojos principales centellean al mirarte. ¿Por qué? ¿Le desagrada la idea de que te transformes en andalita? TUS AMIGOS NO PUEDEN AYUDARTE. ESCOGE. [b][i]Si escoges andalita, tiburón y dragón de Komodo, ve al capítulo 8.[/i][/b] [b][i]Si escoges mosca, halcón y hork-bajir, ve al capítulo 11.[/i][/b] [b]©2000 K.A. Applegate 2006 de la traducción de Mariel (chiclez)[/b]

[b]Capítulo 8:[/b] LA BATALLA EMPIEZA YA. “¡Howler!” grita Erek, y señala algo. Miras. El howler sube por unas escaleras y llega a tu plataforma. Tiene el tamaño de una persona grande. Dos brazos, dos piernas, y manos con cinco dedos, que casi parecen humanas. Desde la muñeca proyecta una garra retráctil con cuatro pinzas con cuatro garras ganchudas de punta de acero. La cabeza negra, la piel áspera. Bajo el negro, en lasa grietas y las arrugas de su piel, hay líneas de color rojo brillante. Parece que está hecho de lava derretida. Lleva puestos una serie de cinturones aflojados alrededor del torso. Cada uno con un arma diferente. Pistola de rayos dragón. Cuchillos. Boomerangs. Pistolas de diferentes tamaños y calibres. “Transformaos,” dice Jake. “¿Ax? Tú delante. ¿Tobias? Gana un poco de altura. ¿Erek? Quítate de en medio.” ¿Quítate de en medio? Te preguntas por qué Erek no pelea. Pero ahora no es momento para hacer preguntas. Ax tiene la cola arqueada y lista, y tres ojos puestos en el Howler. Y otro en ti. A unos pocos metros los demás están empezando a transformarse. Un pelaje naranja brota en las manos y los brazos de Jake. Sus dedos se hinchan convirtiéndose en garras. Una cola larga brota de la base de su columna vertebral e inmediatamente comienza a moverse. Es un tigre; el mismo tigre que viste pelear en tu casa. Rachel se está transformando en un oso pardo. Se cubre de un áspero pelaje color café. Marco se está transformando en gorila. Cassie, en lobo. Erek se queda debajo de las escaleras. Estaba hablando. “Tenéis que tener cuidado con la voz del howler. Su grito os paralizará, os nublará los sentidos –“ La mano del howler se mueve. ¡Está buscando un arma! Tienes que transformarte. ¿Pero en qué? Seguramente no en un tiburón. ¡Estás en tierra seca! Eso te deja dos opciones: andalita o dragón de Komodo. [b][i]Si escoges Andalita, ve al capítulo 9.[/i][/b] [b][i]Si escoges dragón de Komodo, ve al capítulo 10.[/i][/b] [b]©2000 K.A. Applegate 2006 de la traducción de Mariel (chiclez)[/b]

[b]Capítulo 9:[/b] <¡A por él!> grita Jake. ¿Que vaya por él? ¡No puedes! No hasta que te transformes. Miras a Ax. [i]Andalita[/i], piensas. [i]Transfórmate en un andalita.[/i] Los músculos de tus piernas se ondulan, aumentando de volumen y definición al mismo tiempo. Un par extra de piernas brotan de tus caderas y se recubren de músculo a una velocidad impresionante. ¡FLUMMP! Caes a cuatro patas. No puedes creer todo el poder que has obtenido sin esfuerzo alguno. Es como convertirse en Schwarzenegger sin haber hecho un solo ejercicio. Sientes un dolor lejano cuando la cola andalita surge de la base de tu espina vertebral. Crece, crece y crece hasta que es tan larga como tu cuerpo. La levantas sobre el suelo. ¡SPLING! El lado más afilado de la cuchilla es al última parte de la cola en brotar. Brilla a la pálida luz solar del mundo Iskoort. Te salen del cráneo las antenas oculares, como una antena desplegándose en un caro coche deportivo. Oyes como tus globos oculares aparecen en la punta. ¡PAAMP! ¡POOMP! De repente puedes ver en todas direcciones al mismo tiempo. Arriba. Abajo. Izquierda. Derecha. Al frente. Atrás. Los 360 grados. Detrás de ti, Iskoorts. Algunos están viendo la pelea. Otros siguen en sus asuntos de compra y venta. Ambos lados, una caída muy profunda más allá del borde de la plataforma. Frente a ti los otros están terminando su transformación. Atacando al howler en grupo. Tobias desde el aire. Jake saltando. Cassie corriendo. Rachel embistiendo sobre sus cuatro patas. Ax moviéndose velozmente a la derecha del howler. Marco avanzando asombrosamente rápido sobre sus piernas arqueadas. ¡No sabes qué hacer! ¿Cómo puedes ayudar a los demás? Pero entonces emerge la mente andalita. La mente del andalita es arrogante, casi atrevida. Resultado: Tu pánico se desvanece. Estás listo para la batalla. La mente del Andalita es calculadora, piensa estratégicamente. Necesitas acercarte. Es la única manera de que puedas usar tu cola. Corres, las pezuñas repiqueteando contra el liso pavimento del mundo Iskoort. Te sientes torpe e inseguro. Tener un cuerpo nuevo y extraño es como jugar a un videojuego cuando no sabes bien cómo funcionan los controles. “¡Hhhhhrrroooowwwwrrrr!” ruge Jake mientras salta. ¡Ya estás ahí! En la batalla. Moviéndote a la izquierda del howler. Flexionas el músculo de tu cola y la lanzas a desgarrar. ¡FWAAP! Te tambaleas, habiendo perdido el equilibrio por el impacto. La mano del howler cae. El ruido de armas disminuye. Pero antes de que el arma deje de disparar, ¡la mano vuelve a crecer! Giras para volver a golpear. Pero tu cola alcanza el pecho de Marco, hiriéndolo. <¡Cuidado!> grita Marco. <¡Retira la cola por encima de tu cuerpo!> te asesora Ax. <¡Perdón!> gritas. Entonces, el howler se libera “KEEEEEEEEEEEEEE-row” El sonido es una explosión como ninguna que hayas escuchado nunca. Cassie grita de dolor. “KEEEEEEEEEEEEEE-row.” Jake falla en su ataque y cae hecho una maraña sobre los escalones. Rachel cae encima de Jake. Tobias está cayendo desde el aire. Todo se nubla. Una neblina arremolinada, roja, caótica. Con tus extraños dedos andalitas te cubres los oídos y sientes como la sangre se escurre entre tus dedos. “KEEEEEEEEEEEEEE-row.” El tercer grito te alcanza y te hace caer de rodillas [b][i]Mueres con la sangre manando de tus ojos y oídos. Los howlers son armas diseñadas para matar especies sensibles. Mala opción. Regresa al capítulo 7 e inténtalo de nuevo.[/i][/b] [b]©2000 K.A. Applegate 2006 de la traducción de Mariel (chiclez)[/b][b]Capítulo 10:[/b] <¡Al ataque!> grita Jake. Te concentras en el dragón de Komodo. Dibujar una imagen mental de la criatura es muy fácil. Una vez viste un programa especial sobre los dragones en la PBS [i]NdT: PBS, canal estadounidense de televisión pública.[/i] Tu piel se vuelve seca y gruesa. Después, rápidamente, se vuelve de color verde Godzilla, áspera. Tus dedos se alargan y tus uñas se vuelven afiladas y puntiagudas. Tu lengua se estira, estrechándose hasta que te cuelga hasta la barbilla. Ves con horror cómo tu boca se parte en dos y todo se vuelve amarillo. Tu lengua se contrae. Sin pensarlo, la sorbes de vuelta a tu boca. ¡Comida! Giras a tu alrededor. El viento viene detrás de ti y te trae el olor de la carne putrefacta. A media milla algo está muerto, algo que puedes comer. Empiezas a correr hacia esa cosa. La mente del dragón es simple, antigua. Una mente de depredador. Concentrada en una sola cosa: comida. Corres con tus patas mitad humanas, mitad dragón. Por ese camino –el olor dulce, putrefacto, viene de ahí. No… ¡Espera! No deberías estar haciendo esto. Con un gran esfuerzo te obligas a detenerte. Ganas el control sobre la mente del dragón. Ahora en tu mandíbula han aparecido dientes grandes, curvados y puntiagudos. Tu cuello se hace más grande, más grande. Cuando caes sobre tus cuatro patas, una cola enorme empieza a crecer desde la base de tu columna vertebral. ¡ERG! ¡ERG! ¡ERG! ¡ERG! Tu cola emerge violentamente. ¡Medio metro! ¡Un metro! ¡Metro y medio! ¡Dos metros! ¡FWAAPP! Ax y el howler ya están peleando. Tobias vuela sobre el howler con sus garras extendidas. Oyes un ruido cuando el howler tira un arma. El sonido es extraño, distorsionado. Tus orejas se han arrugado y han desaparecido. Cassie es completamente lobo. Corre con sus dientes al descubierto. Marco se mueve pesadamente sobre sus piernas de gorila. Tus ojos se desplazan hacia los lados de tu cabeza. A través de los ojos del dragón, los colores de Legolandia se ven descoloridos. Y entonces – ¡Movimiento! <¡Más howlers!> gritas por telepatía <¡Están bajando por las escaleras!> “¡Hhhhhrrroooowwwwwwrrrrrr!” ruge Jake y se lanza en un salto. Rachel embiste sobre sus cuatro patas. Pero entonces uno de los howlers se libera. “KEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEE-row.” Jake falla en su ataque y cae hecho una maraña sobre los escalones. Rachel cae encima de Jake. Tobias está cayendo desde el aire. Ax se tambalea, se revuelve. Tú escuchas… nada. ¡Sí! El oído del dragón de alguna forma es insensible al arma más poderosa de los howlers. Los howlers están rodeando a los demás. ¡Tienes que atacar! La mente del dragón se resiste. El dragón quiere encontrar un buen sitio y esconderse. Encontrar un buen sitio y esperar hasta que una presa se acerque… “KEEEEEEEEEEEEEEE-row.” Marco balancea su puño, golpeando a un howler en el brazo y haciéndole dar una vuelta. El howler gira sobre su extraña cintura dispuesto a tomar un arma. ¡F-t-t-t-t-t-t! ¡Dispara! Una docena de dardos de acero, triángulos pequeños, atraviesan el aire rápidamente. Un agujero sangriento aparece en la espalda de Marco. Cae al suelo como una pila de ladrillos. Cassie se recupera lo suficiente como para volver a la acción. El howler levanta la pistola, pero es demasiado lento. La mandíbula del lobo se agarra firmemente al brazo del howler y Cassie se mantiene ahí como un bulldog, mordiendo, desgarrando. Fuerzas al dragón a seguir adelante. Te mueves rápido, con tu boca haciendo un sonido como una ametralladora ahogada. Lo único que puedes ver son las patas de lava de los howlers. Muerdes con fuerza. Desgarrando la carne expuesta con tus garras. Nada. Ni un grito de dolor. ¿Has herido al menos al howler? No lo sabes. La mente del dragón está satisfecha, lista para descansar. El dragón sabe que estos howlers morirán. Tu mordisco contiene un veneno. Los howlers se debilitarán en unos días. ¿En unos días? ¡No tienes tanto tiempo! Uno de los howlers toma su pistola. Te dispara los dardos triangulares de acero. [b][i]Estás muerto antes de poder transformarte. Regresa al capítulo 7 e inténtalo de nuevo. [/i][/b] [b]©2000 K.A. Applegate 2006 de la traducción de Mariel (chiclez)[/b]

[b]Capítulo 11:[/b] Estás detrás de Jake, Cassie y Marco, cuando de sus cuerpos comienzan a crecer músculos, pelaje, y garras. Puedes oír el aleteo las alas de Tobias encima de ti mientras gana altitud. Ax y el howler se enfrentan, moviéndose en círculos. Entonces – ¡FWAPP! Ax lanza una cuchillada con su cola, golpeando al howler en el hombro. Haciéndole girar sobre su grotesca cintura lazy-Susan. [i]NdT: Lazy-Susan, bandejas giratorias, del tamaño de una pizzera.[/i] El howler aprovecha la velocidad para sacar un arma. Una pistola de rayos dragón. Dispara. Ax lo esquiva. El disparo se desvía. Estás confundido. ¡Todo está sucediendo tan rápido! Sólo te has transformado una vez. Y nunca has estado en una batalla. “¿En qué debo transformarme?” Preguntas. Nadie te contesta. El howler apunta de nuevo. Apunta hacia la cabeza de Ax.. “Ax, ¡ve a la izquierda!” grita Erek desde su lugar debajo de las escaleras. Tobias baja en picado con sus garras abiertas, directo hacia los ojos azules del Howler. El howler levanta una mano y la agita. Halcón, decides. “Otros seis howlers,” informa Erek. “Vienen por las escaleras.” <Olvidad las formas de bata… > dice Jake. Su pelaje de tigre naranja y negro comienza a desvanecerse. Rápidamente su hocico se hunde y emerge su boca humana. “GGGGrrrrroaro – ¡En moscas! Y me refiero a todos.” Te concentras en el ADN de la mosca que está dentro de ti, y comienzas a encogerte. Crecen piernas puntiagudas de tu pecho. Tus órganos internos se derriten y son reemplazados por órganos simples de insecto. Tu boca y tu nariz crecen para convertirse en una horrible y larga probóscide. [i]NdT: Probóscide, cualquier parte de la boca de insectos y algunos artrópodos adaptados especialmente para una forma específica de alimentación.[/i] Legolandia se convierte un espejo destrozado de imágenes. Los ojos compuestos de la mosca ven con miles de pequeñas y confusas pantallas de televisión, cada una sintonizando un canal diferente. “¡Los howlers están aquí!” grita Erek. <¡Vámonos!> grita Jake. Pones tus alas en marcha y despegas como un helicóptero – ¡hacia arriba! Ves enormes manos rojas y negras tratando de atraparte. Una se acerca, pero le das a la marcha atrás, pasando a gran velocidad a través de los dedos. Con tus ojos compuestos ves que los howlers parecen estar hechos de venas negras palpitantes de color morado y azul brillante. Las muchas facetas de tu “Casa de los espejos” los rompen en pedazos. Están por todos lados a tu alrededor mientras tú vuelas sin ser molestado, y pasas desapercibido. Das unas vueltas en el aire y te reúnes con los demás. <Un poco de pelea,> dice Rachel. <Sí,> asiente Marco. <Les hemos demostrado quién manda.> [i] Al menos hemos escapado[/i], piensas. [b]©2000 K.A. Applegate 2006 de la traducción de Mariel (chiclez)[/b]

[b]Capítulo 12:[/b] Encontráis un guía Iskoort. Un lugar donde esconderos. Esa noche, todos dormís por turnos. Dos hacen guardia todo el tiempo. Tú estás vigilando con Erek, mirando la oscuridad. Alerta ante cualquier sonido que pueda ser la señal de un ataque de los howlers. “Puedes relajarte,” te dice Erek. “Yo escucharía a los howlers mucho antes que tú.” “¿Por qué?” preguntas. “Yo soy un Chee,” te explica Erek. “Soy parte de una raza de androides creados hace miles de años. Mi sentido del oído es mucho más fino que el humano.” “¿Es por eso que hoy estuviste de vigilante en la batalla?” preguntas. “No,” dice Erek. “No puedo pelear. Estoy programado para no ser violento.” “¿Quién te programó?” preguntas. “Los Pemalitas crearon a los Chee,” explica Erek. “Los pemalitas fueron una raza muy pacífica. Pero un día aparecieron los howlers desde el espacio Zero y los exterminaron. Os ayudaré a derrotar a los howlers de todas las formas que pueda. Sin embargo, no puedo matar ni herir a un ser vivo.” Después de dos horas, Rachel y Tobias os relevan. Erek, siendo un androide, no necesita dormir. Te acomodas en una de las cómodas camas que los Iskoort han dispuesto para vosotros. Tratas de dormir. Un olor como aceite y naftalina y…. “¡Insecticida!” grita Rachel. Despiertas de un brinco. <¡Howlers!> grita Tobias. ¿Qué hacer? Los Howlers están llenando de veneno el escondite. Han aprendido rápido. Demasiado rápido. Las formas de insecto ya no son una opción. [b][i]¿Qué forma escogerías? Si escoges halcón, ve al capítulo 13. Si escoges hork-bajir, ve al capítulo 17.[/i][/b] [b]©2000 K.A. Applegate 2006 de la traducción de Mariel (chiclez)[/b]

[b]Capítulo 13:[/b] El olor del veneno se vuelve más fuerte a cada segundo. Ya estás transformándote en halcón. Las plumas brotan de tu piel. Tu carne resuma y se desplaza como el lodo bajando por una colina. Tu cara se encoge, para brotar luego con la dura forma de un pico. Los dedos de tus pies se convierten en garras. Los demás están transformándose también en pájaros. Podríais abastecer de aves a un aviario. Un águila calva, un par de águilas pescadoras, un aguilucho, dos ratoneros de cola roja y un halcón peregrino. <¡Erek!> le llama Jake. <¿Podrías proyectar un holograma en la otra ventana? ¿Un holograma de nosotros?> “Claro. Eso no haría daño a los howlers, y quizá os salve. Está dentro de mis parámetros.” <A la de tres,> dice Jake. <Uno, dos, ¡AHORA!> La ventana más alejada se abre de golpe. Al instante siete pájaros salen volando. Los rayos dragón se disparan. Las armas truenan. Los howlers están atacando al holograma. ¡El plan de Jake está funcionando! Sales por la ventana, aleteando como loco, desesperado por cada paso de distancia. Los demás aceleran inmediatamente Pero tú nunca habías sido un pájaro antes. Estás abrumado por la libertad de moverte en tres dimensiones. Por tu sentido de la vista que hace de cada hinchado árbol naranja del mundo Iskoort una composición de miles de detalles. ¡TSEEEEW! <¡Aggghhh!> gritas. ¡Dolor! Como una atizadora caliente en tu ala. ¡Te han herido! <¡Abajo, abajo, abajo!> grita Jake. ¡Sigues volando! Vale. El disparo no ha sido tan malo. No ha terminado aún. Los otros están bajando en picado. Hacia la maraña de árboles, arbustos y flores. Los sigues por la vereda, a centímetros sobre las cabezas de los Iskoort que caminan a la luz del amanecer. ¡B-r-r-r-r-r-r-r-t! Una hondonada de pequeñas lanzas desgarra un árbol a un poca distancia de ti. ¡Los howlers están detrás de ti! Giras hacia la izquierda, rodeando una línea de árboles. Un howler dispara. <¡Detente!> grita Tobias. ¡Tseeeew! ¡Tseeeeew! El ala derecha de Marco desaparece, cayendo como ascuas ardiendo entre los Iskoort paseantes. Marco empieza a girar, fuera de control, cayendo como una roca. Toca tierra, y desaparece de tu campo de visión. Jake se lanza tras él. Un howler salta desde un gran árbol. Apunta con su pistola de rayos dragón mientras va cayendo. ¡Tseeew! ¡Tseeew! <¡Agghhh!> grita Jake. <¡Tenemos que ayudar a Jake y a Marco!> gritas. Te lanzas directo hacia el suelo. ¡Árbol! Giras bruscamente, estirando los músculos de tu ala al máximo. Tensándolos. Y entonces – ¡Bonk! Te golpeas la cabeza con un árbol que tú no has llegado a ver. Caes al suelo, atontado. Un Iskoort está quieto delante de ti, mirándote. <¡Llamad a un miembro del Gremio de Embalsamadores!> dice. <Aún no estoy muerto,> respondes. Jake grita en tu cabeza. <El Ellimista y Crayak tienen un acuerdo. ¡No pueden matar a los Iskoort! ¡Usa al Iskoort para cubrirte!> <¡Ax! ¡Detrás de ti!> <¡Aquí viene otro!> Los demás corren por su vida. Tu cabeza comienza a despejarse. Te sientas. Flap. Flap. Flap. Cassie aterriza a tu lado. <¿Estás bien?> <Sí… eso creo.> <¡Entonces vamos!> Cassie despega, aleteando para ganar altura. Agitas las alas una vez, dos veces. Estás lo suficientemente alto como para ver a un howler. Corre hacia ti, con sus letales ojos azules fijos en tu. <Cassie – ¡cuidado!> gritas. ¡TSEEEW! ¡El howler dispara! ¡Un águila calva ataca! Rachel. Agitas las alas, y te vuelves hacia donde está el howler. Levanta su pistola de rayos dragón. Apunta. ¡TSEEEW! ¡TSEEEW! <¡Agggghhhhh!> Cassie cae del cielo. <¡Cassie!> grita Rachel. <Estoy… estoy bien… voy a transformarme… no os preocupéis.> El howler se acerca a Cassie, pistola en mano. Desciendes en picado. Rachel desciende en picado. Extiendes tus garras, estás listo para barrer la cabeza calva del howler con ellas. ¡TSEEEEW! ¡TSEEEEW! El howler dispara a una distancia imparable. <¡NO!> grita Rachel. Miras hacia abajo con horror. Cassie no puedo haber sobrevivido a ese disparo. Su cuerpo de águila pescadora echa humo. Puedes percibir el olor acre de la carne quemada. De repente un grupo de Iskoort se acerca a gran velocidad por el camino. Llegan hasta donde está Cassie, y ésta desaparece. <¡Hey!> gritas. Rachel baja a toda velocidad, lista para atacar. <Calma, calma,> dice Tobias. <Somos nosotros.> Erek había creado un holograma de Iskoorts. Ax, Marco y Tobias están ocultos dentro de él. Erek desactiva el holograma lo suficiente como para examinar a Cassie, para ver si hay una manera de salvarla. Después de unos momentos de tensión, el holograma reaparece. “Lo siento,” dice Erek. “Cassie está muerta.” <No…> dice Rachel. Sus feroces ojos de águila están vacíos. Pero puedes escuchar el dolor de su voz. Los otros permanecen callados mientras tú te reúnes con Guía y encuentras un nuevo lugar para esconderos. Una fábrica abandonada. Llena de maquinaria misteriosa y polvorienta. Erek pone el cuerpo de águila pescadora de Cassie en el asiento de una máquina extraña que parece un carrusel para herramientas. Rachel encuentra una manta vieja y la cubre con ella. Tú y Rachel os transformáis. “¿Qué ha pasado con Jake?” preguntas. <Lo vi merodeando por el borde,> dice Ax. “¿Se ha… ido?” preguntas. <No,> dice Tobias severamente. <Voy a encontrarlo.> “Voy contigo,” dice Rachel. <No,> insiste Tobias. <Si los howlers atacan, necesitaréis la máxima fuerza aquí. Iré solo.> Tobias se va. En cuanto desaparece, Rachel se gira hacia ti, sus ojos brillando de dolor e inquietud. Su intensidad te asusta. “Todo esto es por tu culpa,” dice simplemente. Marco también se ha transformado y os observa silenciosamente a unos cuantos metros. <Rachel,> dice Ax. <Todos estamos tristes. Echarnos la culpa no ayudará.> Los ojos de Rachel están clavados en los tuyos. Irradiando furia. “¿Mi culpa?” preguntas con timidez. “Hiciste que mataran a Cassie,” dice ella. “Rachel,” interviene Marco intentando calmarla. Pero Rachel no se detiene. Está justo delante de ti. “Quiero que me prometas una cosa,” dice ella. “¿Qué?” preguntas. “Que te mantendrás fuera de esto desde ahora,” dice Rachel. “No quiero que nadie más muera.” [b][i]¿Lo prometes? Sí es así, ve al capítulo 14. Si te rehúsas, ve al capítulo 16.[/i][/b] [b]©2000 K.A. Applegate 2006 de la traducción de Mariel (chiclez)[/b]

[b]Capítulo 14:[/b] “Está bien,” dices. “Prometo no arriesgarme más.” Rachel finalmente retrocede. Se retira a una esquina con su dolor. Marco y Ax van tras ella. Puedes escuchar a los tres murmurando pero no oyes lo que están diciendo. Te sientas con la espalda apoyada a la pared y esperas el regreso de Tobias y de Jake. Erek se sienta silenciosamente a unos cuantos metros. Casi tienes la sensación de que te está protegiendo. Estás impresionado. Horrorizado por la muerte de Cassie. Atormentado por la culpa. Pero inseguro a cerca de lo que podrías haber hecho para evitarlo. Quizás si hubieses ignorado esa caja. No haberla cogido nunca. Tick. Tick. Tick. Las horas pasan. Pero entonces – Flap, flap, flap Das un salto cuando uno – no, ¡dos! – pájaros vuelan al interior de la fábrica. Sientes alivio mientras los demás se acercan corriendo. <¡Príncipe Jake!> “¡Jake!” “Oh, Jake… Cassie… Cassie está…” Jake aterriza al lado de Cassie. Comienza a crecer desde su forma de halcón, para resurgir como humano. Cuando se forma su boca humana, Jake deja salir un grito lleno de dolor y furia que te revuelve el estómago. Las horas pasan con Jake sentado al lado de Cassie. El sol se está desvaneciendo cuando os te llama para reuniros.”Tengo un plan,” anuncia Jake. Guía os dirige hacia una tienda vacía al final de una larga y estrecha calle. Ax se va. Se va a va un paseo por las calles atestadas, esperando desviar a los howlers de vosotros. Tobias, flotando por encima de las calles estrechas, informando por telepatía de lo que ve. <Los howlers están juntos. No tan engreídos como suelen ser. Deberían verle notarlo en unos cuantos segundos. En unos cuantos segundos.> “Hazlo ahora,” te dice Rachel. Asientes suavemente, deseando no haber aceptado nunca mantenerse alejado de la situación. Ahora que el plan está en marcha, ahora que los demás están enfrentándose al peligro, te sientes como un cobarde. “HAZLO,” ordena Rachel. “¡Está bien!” Comienzas a transformarte. Abajo, abajo, abajo, te vas encogiendo. Sientes algo como un líquido espeso dentro mientras tus órganos humanos se deslizan y se mezclan. Te crece vello áspero en los brazos, en las piernas. Dos piernas extras brotan violentamente de tu pecho. <¿Es que están ciegos?> se pregunta Tobias. <Ax se está acercando demasiado. La multitud está impidiendo que lo vean. Demasiados Iskoort en el camino. ¡Oh, Dios! Está demasiado… ¡lo ven! Ax-man, ¡corre! ¡corre!> Tu boca y tu nariz se alargan para convertirse en una trompa succionadora. Se activa la visión compuesta de la mosca. Puedes ver de nuevo a Rachel. Puedes ver su cara desde miles de ángulos distintos. Sólo que ahora su cara de enfado se ha convertido en la feroz cara de un oso pardo. <Súbete,> dice Rachel. Impulsas tus locas alas de mosca, zumbando más y más arriba, y yendo a descansar detrás de la oreja con forma de U al revés del oso. “Ya es la hora,” dice Jake. “Tengo que hacer esto, Rachel, ya sabes qué hacer. Si pierdo el control, si no puedo controlar la forma. Si empiezo a gritar… tienes que hacerlo.” Si Jake perdía el control en su forma, Rachel lo… lo… bueno, haría lo que tenía que hacer. Rápidamente. Antes de que Jake pudiera herirnos a alguno de nosotros. Estás perdido en un denso bosque de pelaje color café. Te aferras con tus patas adherentes de mosca. No puedes ver, no puedes influir en lo que suceda en la batalla., pero puedes escuchar lo que está sucediendo. <¡Están rodeándolo!> grita Tobias. <Todos, los seis. Como sabuesos tras un conejo. ¡Dios! ¡Ese chico sí que puede correr! ¡Ax-man! ¡A tu derecha!> Los minutos de tensión se suceden. Sabes que Jake está transformándose en un howler, pero no puedes verlo. Nadie habla. Hasta que – <Puedes dejarme ir,> dice Jake a Rachel. <¿Estás seguro?> <Sí,> dice Jake. <Esto no está fuera de control. Matar es un juego para los howlers. Están divirtiéndose. Están disfrutándolo.> <¡Aquí vamos!> grita Tobias. <Treinta segundos. ¡La multitud se está disolviendo, Ax-man! ¡Van a disparar!> El sonido de las pistolas de dardos, en la calle más allá de nuestra puerta, a sólo unos cuantos pasos de vosotros. <¡Ahhhhhh!> grita Ax de dolor. <¡Está herido!> grita Tobias. ¡WHAM! Oyes las pezuñas de Ax. Corriendo pesadamente tras él, lo que debe de ser un howler siguiéndolo. Una escaramuza. Golpes, explosiones, chirridos. Gemidos, gruñidos. Disparos con dardos. El sonido de puños impactando contra la carne. Crees que Rachel está corriendo, peleando, esquivando disparos. Puedes sentir el aire moviéndose sobre tus sensibles partes de mosca. Pero no puedes decir lo que está pasando. Entonces – <¡No!> grita Jake. <¡Olvídalos! ¡Por aquí!> Mantenerse al margen, esconderse en el pelaje de Rachel es insoportable. Pero es muy tarde ya. No puedes ayudar. No tienes poder en tu forma de mosca. Y tienes que cumplir tu promesa. El desbordamiento de sonidos y vibraciones continúa. Algún tipo de arma disparando cada minuto. Bofetadas. Cuerpos cayendo. Guía lloriqueando. <¡AHORA!> grita Jake por telepatía. <¡Marco! ¡El emisor de memoria! ¡Ahora! ¡Se está levantando!> ¿Qué esta sucediendo? Te preguntas desesperadamente. ¿Dónde está Marco? ¿Por qué no responde? El plan era juntar las memorias de todos y meterlas en la cabeza de los howler. Tu vida junto con las vidas de Jake, de Rachel, de Marco, de Ax, y de Tobias. Incluso la de Guía. Y la memoria larga, larga de Erek. Una vez dentro de la cabeza del howler, las memorias fluirían dentro de la gran piscina de la memoria colectiva de los howlers. De repente, silencio. Ninguna batalla. Ninguna pistola de rayos dragón disparando. Calma. <¿Qué ha pasado?> preguntas cautelosamente. “Se han ido,” dice Erek. “Los howlers han desaparecido.” [b]©2000 K.A. Applegate 2006 de la traducción de Mariel (chiclez)[/b]

[b]Capítulo 15:[/b] El mundo Iskoort se desvanece. Simplemente desaparece. Ya no eres una mosca. Estás en tu verdadero cuerpo, sentado atrás de una limusina descapotable. Una brisa suave sopla en tu cara mientras conduces a través Nueva York. El confeti cae desde un cielo azul sin nubes. Una multitud de personas recubre la calle y grita tu nombre. “¿Quién ha cambiado de canal?” gruñe Rachel. <El Ellimista,> dice Ax. “Un desfile [i]ticker-tape[/i],” dice Marco. “¿Esto quiere decir que los Yankees han ganado otra Serie Mundial?” [i]NdT: Un desfile ticker-tape es un evento que se celebra en un entorno urbano, más que nada en el centro de la ciudad, donde se permite aventar cantidades grandes de productos de papel destrozados desde edificios de oficinas sobre la ruta del desfile, creando un efecto triunfal como si fuese una ráfaga de nieve. Se reservan generalmente para los triunfos de la exploración en el espacio, homenajes militares y campeonatos deportivos.[/i] Te giras y cuentas a tus compañeros. Marco, Ax, Jake, Rachel, Tobias… No está Cassie. ACEPTAR TUS LIMITACIONES NO ES FÁCIL La voz resonante llena fácilmente el cañón de los rascacielos. “No me digas,” refunfuñas. HAS PASADO LA PRUEBA. “Gracias.” PERO EL COSTE HA SIDO CARO. TUS ACCIONES SE COBRARON UNA VIDA. YO HARÉ LO MISMO. “¿Qué? ¿Qué quieres decir?” gritas. “Teníamos un acuerdo. Si ganaba, ¡tú salvarías a mis padres!” SÓLO UNA VIDA. “¡Ese no era el acuerdo!” DEBES ELEGIR. ¿Cómo puedes elegir? Elegir que uno de tus padres viva significa elegir que el otro muera. ¿Desearías que tu padre viviera con el conocimiento de que tu madre esta infestada? ¿Desearías que tu madre viva con el conocimiento de que tu padre es un esclavo? El resto de los Animorphs te observan. Rachel enfadada. Ax, resignado. Marco, volátil. Los fieros ojos de halcón de Tobias, imposibles de leer. Y Jake… Jake implorando. Esperanzado. Sabes lo que tienes que hacer. “Elijo a Cassie,” dices. Y ella aparece de repente. Sentada entre Jake y Rachel. Sonriendo. “¡Hey!” dice ella. “¡Me encantan los desfiles ticker-tape!” [b][i]Buena elección. Muy buena elección.[/i][/b] [b]©2000 K.A. Applegate 2006 de la traducción de Mariel (chiclez)[/b]

[b]Capítulo 16:[/b] Alguien te sacude para que despiertes en mitad de la noche. Ax. <¡Gas!> dice él por telepatía. <Usa tu forma de mosca. Tenemos que salir de aquí.> Estás mareado, confundido. La habitación es negra. Una oscuridad tan profunda que no ves nada. Escuchas algo golpeando la puerta, a los demás corriendo. Te transformas. No puedes ver el suelo acercándose a ti a toda velocidad, tu nariz alargándose, o la rara visión compuesta de la mosca activándose. Pero eres más que consciente de los cambios que están teniendo lugar dentro de ti. No sientes dolor. Pero puedes oír los cambios. Entonces – ¡Una corriente de aire! No mucho, pero perceptible para los sentidos de mosca. ¡Algo baja sobre ti! Impulsas tus alas. Despegas. ¡Un techo! Sigues zumbando hacia delante. ¡Una pared! Giras de golpe. Otra pared. Bzzzzzzzzzzzzzzz… Tus alas golpean contra el techo y la pared, haciendo un sonido como el de un insecto atrapado en un vaso. Un vaso… Estás dentro de un contenedor diez veces más alto que tú, y la mitad de ancho. Atrapado. <¿Ax?> llamas. <¿Jake?> Ninguna respuesta. [i]Transfórmate[/i], piensas. Te concentras en tu propio cuerpo y comienzas a cambiar. Pronto eres una extraña masa de carne presionando las paredes. Pero el contenedor no se rompe. Las paredes y el techo te presionan, te aplastan. ¡No, no, no! Te transformas de nuevo en mosca. Te está entrando el pánico. ¿Te han capturado los howlers? No, eso no puede ser. Los howlers no toman prisioneros. Los howlers atacan. No les va el sigilo. Entonces lo recuerdas… La voz de Ax. Ax diciéndote que te transformaras en mosca. Eres un prisionero, pero no de los howlers. <¿Por qué me hacéis esto?> preguntas. Silencio. Y escuchas la voz de Rachel. <Eres un peligro. Tuvimos que encargarnos de ti antes de que alguien más resultara asesinado.> Te lleva dos horas convertirte en un nothlit. Una persona atrapada en una forma. Dos horas de horror. Las pasas llorando, amenazando, suplicando. Sabes que las dos horas han terminado porque alguien levanta el vaso y te libera. [b][i]Eres un nothlit. Y desafortunadamente las moscas sólo viven dos semanas. Vuelve al capítulo 13 e inténtalo de nuevo.[/i][/b] [b]©2000 K.A. Applegate 2006 de la traducción de Mariel (chiclez)[/b]

[b]Capítulo 17:[/b] Erek, Guía y Tobias vigilan impacientes mientras el resto os transformáis. Te has transformado en hork-bajir. Cassie y Marco se transforman en águilas pescadoras. Jake, halcón peregrino. Rachel, águila calva. Ax, un aguilucho. Mientras los demás se encogen, creces hasta un metro más. Eres lo suficiente alto como para cepillarte la cabeza con el techo de la habitación Iskoort. Tu cara se alarga. La mandíbula crece y se vuelve tan lisa como una bala. Tus labios se estiran, más y más. Tus ojos se estrechan. Tu piel adquiere un tono verde negruzco. Los dedos de tus pies se desplazan y se funden en tres dedos, la garra afilada de un hork-bajir. Tu cola crece y crece vértebra a vértebra. Transformarse en hork-bajir es grotesco, por decirlo de manera suave. La última vez que viste a una de esas criaturas de pesadilla, estaban haciendo tu casa en trizas. Ahora te estás transformando en una de las [i]Wild Things.[/i] ¡SHWOOP! Surgen cuchillas de tu frente. ¡SHWOOP! ¡Cuchillas en tus muñecas y en tus codos! ¡SHWOOP! Cuchillas en tus rodillas. Te gusta esta forma. Te sientes seguro en este cuerpo. Fuerte. Pero te preparas, esperando enfrentarte a la violenta mente de un hork-bajir. Te inunda con una avalancha de instintos. Pero no son instintos violentos. Quieres… correr. Correr y escalar. <¡Vamos!> dice Tobias. <Los pájaros no toleran el veneno tan bien como los insectos.> <Tampoco lo tolera el hork-bajir,> dices. Los gases están empezando a marearte. <Ya tengo un blanco,> dice Jake. <A la de tres. Uno, dos, ¡AHORA!> Los demás se mueven hacia la ventana. Dejas que los demás vayan primero. Seis pájaros agitando las alas desesperadamente. Sube a la cornisa, sabiendo que tienes que darte prisa. Miras hacia abajo. Estás a cinco pisos de altura. Es mareante, terrorífico. Pero el hork-bajir no conoce el miedo. No entiende el concepto de caerse. Dejas que los instintos del hork-bajir te dominen. Sacas la garra de tu pie por la ventana y te giras de cara a la habitación. Te aferras al alféizar con tus fuertes manos de cuatro dedos. ¡Abajo! Piensa el hork-bajir. Das una ligera patada para clavar las cuchillas de tus rodillas. ¡Scrreeeccch! ¡Tus cuchillas no se adhieren! Te quedas confundido, tratando desesperadamente de de impulsarte para volver a subir a la ventana. Pero ahora la gravedad te empuja hacia abajo. El veneno está enlenteciendo tus reflejos. Los howlers corren y saltan doblando la esquina del edificio. ¡Te han visto! ¡Scrreeeccch! ¡Scrreeeccch! ¡Scrreeeccch! ¡Scrreeeccch! Tus cuchillas resuenan como uñas en un pizarrón, mientras tú de deslizas por la fachada Iskoort, ganando velocidad. ¡Splat! Estás muerto. [b][i]Mala opción. Las cuchillas de hork-bajir están preparadas para edificios de ladrillo – pero no de Iskoort. Vuelve al capítulo 12 e inténtalo de nuevo.[/i][/b] [b]©2000 K.A. Applegate 2006 de la traducción de Mariel (chiclez)[/b]

[b]Capítulo 18:[/b] El vacío blanco se desvanece. Estás en un bosque. Rodeado de árboles y helechos de una altura que llega a tus hombros. La luz del sol brillante se filtra a través de las hojas. “¡Hrrrrhuh!” Saltas. Un resoplido, un gruñido, viene de detrás de ti. Escuchas ramas moviéndose. Algo moviéndose. Algo grande. “¿Qué es eso?” pregunta Cassie temerosa. Ax se gira, con su cola-aguijón lista. <Veré qué es,> se ofrece Tobias. Agita las alas elevándose por encima de los árboles. ¡Crash! ¡Crash! Sigue detrás de ti. Pero más cerca. “¡HuuuuuRROOOOOOOAARR!” ¡Wham! ¡Wham! El suelo se mueve con las vibraciones. ¡Algo viene! <¡Corred!> grita Tobias. No tiene que decírtelo dos veces. ¡Crash! ¡Crash! ¡Crash! ¡La tierra tiembla! Tienes que luchar para mantenerte en pie, para seguir avanzando. “¡HuuuuuRROOOOOOOAARR!” ¡Justo detrás de ti! Echas un vistazo hacia atrás. Lo que ves casi hace que te orines en tus pantalones. Estás siendo perseguido por… por un reptil. Pero es un reptil sacado de una película de Godzilla. Es la mitad de largo de un campo de fútbol y del tamaño de una casa pequeña. Tiene afilados dientes brillan humedecidos. “¿T-rex?” murmuras con horror. ¡Imposible! ¡Es de locos! ¡Y sólo está a unos pasos de distancia! “¡HuuuuuRROOOOOOOAARR!” ¡Corre! Tu corazón está martilleando contra tus costillas, tu piel está cubierta de sudor frío. Estás gritando, llorando mientras escapas. Las hojas golpean tu cara. Las ramas azotan tus brazos desnudos. Los demás están delante. Vas viendo breves imágenes de ellos. ¡CRASH! ¡CRASH! Más rápido. Corres con todas tus fuerzas. El T-rex está ganando. ¡Quizá a un pie de distancia, ahora! ¡CRASH! ¡CRASH! ¡CRASH! ¡CRASH! ¡Una raíz intercepta tu pie! Estás volando, lanzado por los aires. Entonces – “¡Ah!” Caes al suelo. No puedes respirar. No puedes moverte. Estás helado de puro pánico. Ahí viene la cabeza del T-rex. Ojos hambrientos centrados en tu garganta. Puedes sentir el calor de su aliento en tu cara. Huele rancio. Es el fin. Aprietas tus ojos. Entonces – ESCOGE TU FORMA. CUCARACHA O LOBO. El Ellimista. “¿Qué estás haciendo?” gritas. “¿Tratas de matarme?” Abres los ojos. Esperando estar a salvo. Esperando ver ese mundo en “pausa”. “¡HuuuuuRROOOOOOOAARR!” A unos centímetros de tu nariz, una mandíbula poderosa ruge. Puedes ver las filas de dientes, la lengua del tamaño de un sofa. “¡Aaaagggghhh!” gritas. ¡CRUNCH! El T-rex cierra su mandíbula a un pelo de distancia de tu oreja derecha. Agarras tu oreja con ambas manos. Llorando, temblando. ESCOGE. [b][i]Si escoges cucaracha, ve al capítulo 19. Si escoges lobo, ve al capítulo 26.[/i][/b] [b]©2000 K.A. Applegate 2006 de la traducción de Mariel (chiclez)[/b]

[b]Capítulo 19:[/b] Ruedas sobre ti mismo. Te pones en pie. ¿Qué tiene de bueno la forma de cucaracha? ¿Qué tiene de bueno cualquier forma? Un T-rex va a convertirte en su cena antes de que tengas oportunidad de transformarte. La cabeza gigante se acerca otra vez. Tan cerca que puedes ver la piel guijarrosa, y una fosa nasal oscura y húmeda. Instintivamente, te escondes detrás de un árbol. Concentras una pequeña parte de tu cerebro en la cucaracha. Imaginas el cuerpo pequeño, fácilmente compactado. Deseas volverte así. “¡HuuuuuRROOOOOOOAARR!” El T-rex grita con rabia. ¡WHAM! ¡WHAM! Viene por ti. No puedes esconderte. No puedes huir de ahí. No puedes transformarte lo suficientemente rápido. Sólo una oportunidad. Corres directo hacia el hocico abierto. Te mojas con la saliva de dinosaurio. Te arañas la espalada con la barbilla enorme. Corres por entre las piernas del dinosaurio, tan grandes como unas columnas gigantescas. Por debajo de la barriga que está sobre ti, como un techo gris guijarroso. El T-rex no puede alcanzarte. No puede poner su enorme cabeza bajo sus piernas. Salta y se gira, volviéndose casi con gracia, excepto por el árbol que golpea con su cola. Mientras corres empiezas a encoger. Cuatro pies. Tres y tres cuartos. Tres y medio. Mirándote los pies, ves como tu pecho se cubre con una armadura color café que es el caparazón de la cucaracha. Es asqueroso, pero al menos significa que la transformación está funcionando. ¡SPLOUT! ¡SPLOUT! Las antenas surgen de tu frente cuando corres por debajo de la cola del T-rex. Tu cuerpo se vuelve más torpe mientras tus piernas van adelgazando. Tres y un cuarto de pie. Tres pies. Dos y tres cuartos. Te pones en cuclillas, tratando de ocultarte entre los arbustos. Te pica la cintura. La parte más baja de tu cuerpo se hincha para formar el abultado abdomen de insecto. Tu cráneo se derrite. Tus orejas y tu sentido del oído se desvanecen, haciendo del rugido del T-rex un sonido muy lejano. Lo cual es algo bueno. Porque el T-rex está cerca. Está olfateando pacientemente a través de los helechos, buscándote con su hocico del tamaño de un Buick La mente de la cucaracha emerge al mismo tiempo que unas piernas extra brotan de tu pecho. [i]Estoy genial[/i], parece decir la mente de cucaracha. Ella es feliz debajo de los helechos. Calmada, tranquila. Entonces – ¡CHOMP! ¡Te atrapó! Subes, subes y subes. Una cucaracha de dos pies empalada en el diente de un dinosaurio aún más grande. Arriba en el aire. Húmedo, rosa, caliente. ¡Estás en la boca del T-rex! Colgando sobre un estanque de saliva justo debajo de la tabla que es su lengua. De alguna manera, te las arreglas para mantenerte concentrado, para seguir transformándote. Ahora tienes un pie de largo. Ahora medio pie. Te liberas del enorme diente. Estás prácticamente desgarrado en dos. Pero de alguna manera sigues vivo. T-rex intenta sujetarte. Pero ahora eres más cucaracha que humano y el espacio que hay entre los dientes del dinosaurio y sus encías parece como una gran caverna rosada. [i]Ve hacia la luz[/i], piensas. Ahora la mente de la cucaracha comienza a entrar en pánico, a protestar. Luchas por el control. Te arrastras por encima del labio del T-rex y ahora sobre la piel guijarrosa. Debe de darle cosquillas. El T-rex comienza a girar su cabeza y te echa volando. <¡Aggggghhhh!> Abajo, abajo, abajo. Ves un destello de azul, verde, café. ¡Thunk! Aterrizas boca arriba en la tierra musgosa. Moviendo tus piernecitas en el aire. Te estiras, te retuerces, te estiras, te retuerces, y te das la vuelta. Estás boca abajo y vivo. Matar a una cucaracha es difícil. [b]©2000 K.A. Applegate 2006 de la traducción de Mariel (chiclez)[/b]

[b]Capítulo 20:[/b] Te posas debajo de un agradable pedazo de musgo cerca de la raíz de un árbol. El cuerpo de cucaracha se acurruca, se queda perfectamente quieto. El T-rex no sabe que has salido de su boca. Ya no está interesado. Ha encontrado una nueva presa. <¡Cuidado Marco!> <¡Viene detrás de ti!> Desde tu escondite, no puedes ver lo que les sucede a tus amigos. Pero notas que sus llamadas y gritos se vuelven más distantes. Incluso el sonido de las pisadas del T-rex se desvanece. Eres un insecto solo en Dinolandia. ¿Ahora qué? [i]Encuentra a los demás[/i], piensas. Eso significa volver a transformarte. Tienes que hacerlo. Alcanzarlos como cucaracha te llevaría una eternidad. Con mala gana, te concentras en tu cuerpo y sientes que los cambios comienzan. Las antenas se disuelven. El exoesqueleto de cucaracha se suaviza y se convierte en piel humana. Las piernas extras se marchitan y son absorbidas al interior de tu pecho. Y creces. Por encima de tu seguro escondite de musgo. Recuperando tu verdadera altura. Un sonido rechinante mientras tus huesos vuelven a crecer y se juntan para formar un esqueleto. Un sonido [i]slish-slosh[/i] cuando tu estómago, riñones, páncreas, arterias y venas vuelven a brotar. Tu corazón reaparece e inmediatamente comienza a latir contra tus costillas. Ahora eres un humano solo en Dinolandia. Caminas, después trotas, y después empiezas a correr. “¡Chicos! ¡Esperad!” gritas. Nadie responde. Seguir las huellas no es difícil. Puedes ver los árboles cortados y los helechos arrancados donde el yeerk se habría paso por el bosque. Puedes seguir las huellas de las patas del dinosaurio. Hay una huella cada cinco o seis pies. Corres hasta que tus pulmones te arden y te duelen los lados. Bajas la velocidad y empiezas a caminar penosamente. Tus pies descalzos están llenos de sangre y rozaduras. El sonido del bosque te aterra. Ramitas partiéndose Hojas crujiendo. Algo corriendo a toda prisa a través de la vegetación. La luz bajo los árboles comienza a desvanecerse. Los tonos del cielo van de azul, a azul marino, y luego a rojo. Los árboles alrededor de ti comienzan a perder su claridad. Se acerca el atardecer. Quizá tengas diez minutos de luz de diurna. Máximo, veinte. ¿Los dinosaurios cazan en la noche? No tienes ni idea. Sales de la arboleda a lo que parece una pradera llena de pastos altos. Ves una luz parpadeando a la distancia. Hueles algo. ¡Humo! Y algo más. ¡Carne! Empiezas a correr. Jake, Cassie, Marco, Rachel y Ax te cuentan todas sus aventuras mientras masticas lo que parece ser una brocheta de T-rex. Esto es lo que pasó: Ax mató al T-rex segundos antes de que matara a Marco. Cassie descubrió la manera de convertir la piel del T-rex en comida y zapatos. Rachel usó un par de ramitas para prender fuego. Después de comer un par de trozos de carne, comienzas a bostezar. La persecución por el bosque, el constante flujo de adrenalina, te han agotado. Te es muy difícil mantener tus párpados levantados. También tu cabeza. Los demás siguen hablando, discutiendo la situación. Te estiras en tu lado para dormir, cerca del fuego. Haces una almohada con tus manos y cierras los ojos. Casi inmediatamente entras en un sueño profundo. Al principio no estás seguro de lo que te despierta. Miras fijamente la noche negra. Te giras y miras el fuego. Cassie y Ax están de pie. Rachel está sacudiéndose para despertarse. Todos miran la oscuridad. “¿Qué es?” preguntas, sentándote. La voz de Jake. Sale corriendo de la oscuridad. “¡Salid todos del camino!” grita. “Estampida.” “¿Estampida?” pregunta Marco incrédulo. “¿Qué es esto, una película de vaqueros?” “¡MOVEOS!” grita Jake. [b][i]¿Te transformas en cucaracha? Ve al capítulo 21. ¿Corres? Ve al capítulo 22.[/i][/b] [b]©2000 K.A. Applegate 2006 de la traducción de Mariel (chiclez)[/b]

[b]Capítulo 21:[/b] ¡[i]Transfórmate, transfórmate, transfórmate[/i]! Piensas. Casi puedes escuchar a los dinosaurios acercándose. ¡Boom! ¡Boom! ¡Boom! Tratas de concentrar tu mente aterrada en la cucaracha. Las antenas brotan violentamente de tu cabeza. ¡Los cambios están comenzando! Más rápido, piensas. Un sonido de pisadas atronadoras. Como un tren que va hacia ti. ¡BOOM! ¡BOOM! ¡BOOM! Vagamente puedes deducir quiénes están en la estampida. Dinosaurios con cuello largo. Grandes. Colas enormes. Más grandes que elefantes o jirafas. Cabezas al mismo nivel que la cima de los árboles. “¿Por qué están corriendo?” preguntas. <¡Un T-rex!> grita Tobias. <Persiguiéndoles.> ¡BOOM! ¡BOOM! ¡BOOM! ¡BOOMBOOMBOOM! Los dinosaurios se están acercando. Más cerca. Más cerca. Esconderse o ser aplastado. Pero no puedes esconderte hasta que seas pequeño. ¡Y no te estás haciéndote pequeño! Tu cuerpo se está segmentando. Un caparazón duro se forma sobre tus brazos y piernas humanas, sobre tu cara. Pero no encoges. Eres mitad cucaracha, mitad humano de cuatro piernas. ¡Y aquí vienen los chicos enormes! <¡Corred!> grita Tobias. Lo intentas, y tropiezas. Tus piernas se están fusionando, convirtiéndose en un abdomen hinchado. El trueno se vuelve más fuerte. Te rodea. Un dinosaurio del tamaño de una ballena pasa a tu lado, tapando la luna. La manada está a tu alrededor. ¡Estás atrapado! Una pata enorme pasa justo sobre tu cabeza. Los dinosaurios se mueven alrededor de ti como el agua se mueve al lado de una roca en una corriente. Lo único que puedes hacer es permanecer quieto y temblar. Hazte más pequeño, te dices a ti mismo. HAZTE MÁS PEQUEÑO. Comienzas a encoger. Eres una cucaracha del tamaño de un perro. Una cucaracha del tamaño de un gato. Y entonces – Otra pata descendiendo sobre tu cabeza. Uh-oh. Eres cucaracha muerta. [b][i]Mala elección. No has tenido tiempo para transformarte. Vuelve al capítulo 20 y escoge otra vez.[/i][/b] [b]©2000 K.A. Applegate 2006 de la traducción de Mariel (chiclez)[/b]

[b]Capítulo 22:[/b] Corres. ¡Boom! ¡Boom! ¡Boom! Jake está justo delante de ti. Ax delante de él. Los demás están detrás de ti, en algún lugar. [i]Me alegro de que mis piernas no sean tan cortas como las de Marco[/i], piensas. Puedes oír a los dinosaurios acercándose. ¡Boom! ¡Boom! ¡Boom! Un sonido de pisadas atronadoras. Como un tren viniendo hacia ti. ¡BOOM! ¡BOOM! ¡BOOM! Aquí y allá, echas unos vistazos fugaces a la manada. Cuellos largos. Colas enormes. Suficientemente grandes y pesados como para aplastarte como una apisonadora. Los músculos de las piernas te arden. Te duelen los pulmones. Pero sigues más rápido. Impulsado por el miedo. <¡Un T-rex!> grita Tobias. <Persiguiéndoles.> ¡BOOM! ¡BOOM! ¡BOOM! ¡BOOMBOOMBOOM! Más cerca, más cerca. El trueno se vuelve más fuerte. Te rodea. La manada está a tu alrededor. Tratas de correr con ellos. Pero los dinosaurios de cuello largo son más rápidos. Y también están impulsados por el pánico. ¡WHAMMM! El suelo retumba, haciéndote tropezar y caer de rodillas. “¡ScreeeeeEEEEEE!” chilla un dinosaurio de cuello largo. Una sombra que apaga la luna y las estrellas. Temblando, te das la vuelta y miras. Y entonces – ¡CHOMP! “¡Agggghhhh!” gritas. Oscuridad. Aliento caliente. Una superficie babosa, áspera debajo de ti. ¡Una lengua! ¡Estás en la boca del T-rex! ¡GULP! Presión por todos lados. Estrujándote y arrastrándote más y más abajo por algún túnel de pesadilla. ¡Te está tragando! Un espacio más grande. Líquido por todos lados. Agua. No, no, no. Muy caliente como para ser agua. Ácido gástrico. Estás siendo digerido. Estás ciego. Sordo, excepto por el sonido de las tripas. Y por el latido de tu corazón. Te apretas contra la carne caliente, contra algo que parecen huesos. ¿El último aperitivo del T-rex? Estás conteniendo la respiración. No quieres respirar los ácidos gástricos que tiene el T-rex en su estómago. ¿Qué puedes hacer? Con un despliegue desesperado de energía, tratas de dar zarpazos. Pero es inútil. No puedes agarrarte a la carne suave del estómago. ¿Qué puedes hacer? El Ellimista sólo te ha dado una transformación. Comienzas a transformarte. Casi inmediatamente tu cerebro privado de oxígeno se calma. Tus pensamientos se aclaran. El cuerpo de la cucaracha puede vivir más que los humanos con mucho menos aire. Estás haciéndote pequeño. Ahora el batido del estómago no es tan doloroso. Estás vivo. ¿Pero por cuánto tiempo más? Pierdes el conocimiento. Despiertas. Pierdes el conocimiento. Cuando despiertas por segunda vez, notas que el estómago ha dejado de revolverse. Tus sentidos de cucaracha pueden oler aire fresco. Fuerzas a la cucaracha a ir hacia el aire. ¡Corre! Hacia un tubo del tamaño de una cañería. ¡Corre! Por una caverna alineada con dientes brillantes. ¡Corre! A través de una planicie de carne rosa. [b]©2000 K.A. Applegate 2006 de la traducción de Mariel (chiclez)[/b]

[b]Capítulo 23:[/b] Comienzas a transformarte. Vuelve tu visión humana. Puedes ver que estás al lado de un cadáver enorme. Aún mides sólo unos cuantos centímetros. El dinosaurio parece tener el tamaño de un portaviones. Los demás te ven. “¡Hey!” dice Cassie. “¡Estás vivo!” <Por poco,> dices, aún más cucaracha que humano. “Lo logramos,” dice Jake, sacudiendo su cabeza. “Impresionante.” “¿Quién mató al T-rex?” preguntas. “Creo que he sido yo,” dice Jake. “¿Cómo?” “Me comió,” dice Jake. “Entonces lo adquirí y empecé a transformarme en su garganta.” Todos están repletos de energía y nervios. Decidís seguir caminando aún cuando está oscuro. Camináis con pesadez por el pasto unos cuantos kilómetros. Os detenéis y dormitáis un poco. Os levantáis y camináis un poco más. Nadie sabe a dónde vais. Pero de alguna manera, caminar os hace sentir mejor. Poco a poco el cielo se ilumina y el sol aparece. Seguís caminando. Y ahora estáis empezando a pensar que sentaros y no volver a caminar jamás sería un buen plan. “Oh, mira,” dice Jake. “Creo que estamos en una especie de barranco o algo así.” Vais hacia allá. Un cañón enorme. Estás al borde de un valle de cientos de metros de profundidad y kilómetros de largo. El valle no está vacío. Ahí abajo, a lo largo de kilómetros de valle, hay edificios brillantes y relucientes. Y cerniéndose sobre ellos hay algo que parece un platillo volador. [b][i]¿Platillos voladores y dinosaurios? Esto se está volviendo raro. Si decides fingir que no vas a ver nunca la ciudad, ve al capítulo 24. Si decides investigar, ve al capítulo 25.[/i][/b] [b]©2000 K.A. Applegate 2006 de la traducción de Mariel (chiclez)[/b]

[b]Capítulo 24:[/b] Os volvéis de espaldas al cañón y te os vais por donde vinisteis. A través del pasto alto, hacia el bosque. Estás hambriento. Sediento. Irritado. Bañado de sudor por la pesada humedad. Y es más: Estás atrayendo insectos del tamaño de pájaros pequeños. Al principio te quejas por los insectos, por la humedad. Pero después de un rato, el grupo se tranquiliza. Todos parecen estar luchando contra la depresión. No tenéis ni idea de a donde ir o cómo volver a casa. Incluso a Tobias se le ve cansado. Notas que va volando de árbol en árbol, descansado mientras el resto de tu pequeño y raro grupo le alcanza. Una vez que habéis cruzado la planicie, os adentráis en el bosque. Os detienes para beber de un manantial. “Me gustaría tener una Coca-Cola,” dice Jake mientras se limpia la boca con el reverso de la mano. “Lo que sea de la familia de las gaseosas,” dice Marco. “Coca-Cola, Pepsi, Sprite, Orangina, cerveza sin alcohol. Hey, incluso relamería un Tab.” [i]NdT: Tab, bebida gaseosa de dieta producida por Coca-Cola.[/i] Ax tiene una pezuña dentro de la corriente de agua. <Encuentro el agua de este periodo muy refrescante. Muy superior al agua del siglo veintiuno.> “Yo quiero un baño,” dice Rachel. “¿Por qué?” pregunta Cassie. “Ya pareces demasiado limpia y bien arreglada. Juro que tienes alguna clase de campo de fuerza que repele la suciedad.” <Shhhh…> dice Tobias. “¿Por qué?” dice Marco. “Me gustaría que hiciéramos un acuerdo para intercambiar consejos de belleza. ¿Alguna vez te he dicho cómo mantengo mi cabello tan suave y brillante?” <Creo que algo he oído.> Jake se pone alerta al instante. “Compruébalo.” “¿[i]Crees[/i]?” repites. Las aves de caza tienen un increíble y agudo sentido del oído. No entiendes la duda de Tobias. Tobias agita las alas con fuerza, ganando altitud. <Uh-oh. Un deinonychus. A sólo dos metros a tu izquierda.> Te giras. Ves los árboles. Tobias sabe mucho más de dinosaurios que tú y parece preocupado. “No veo nada,” dice Jake. Rachel ya está empezando a transformarse. Está creciendo, y le empieza a brotar un pelaje gris. “¿Qué es un deinonychus?” “¿No eran los tipos malos de Parque Jurásico?” preguntas. “Esos eran los velociraptores,” dice Marco. “¿Cuál es la diferencia?” pregunta Cassie. <Los deinonychus son más grandes,> dice Tobias, confundido. <Es raro. Los paleontólogos dicen que los deinonychus eran inteligentes cazadores en grupo. Pero éste está solo.> “Quizás sea un exiliado,” sugiere Rachel. “Como un lobo solitario.” Tú tienes otra idea. “O – “ “¡Heeeeesssss!” Viene de tu izquierda. “¡Heeeeesssss!” ¡Viene de tu derecha! Te giras justo a tiempo para ver un destello de movimiento. Un dinosaurio del tamaño de una persona. Saltando. Después – ¡BAM! Garras afiliadas te golpean en el pecho, haciéndote caer de espaldas. ¡Te tienen inmovilizado contra el suelo! Le pegas en la piel rocosa con las manos descubiertas. El dinosaurio levanta una pata. Acerca una garra curva y retorcida hacia tus tripas. “¡No!” gritas. ¡SLASH! [b][i]Eres la comida de un deinonychus. Vuelve al capítulo 23 y escoge nuevamente.[/i][/b] [b]©2000 K.A. Applegate 2006 de la traducción de Mariel (chiclez)[/b]

[b]Capítulo 25:[/b] “Tenemos que llegar ahí abajo de alguna manera,” dices. “Investigar. Quizá quien haya construido esa ciudad puede ayudarnos para encontrar una manera de volver a casa.” ¡FLAS! El valle desaparece. El paisaje prehistórico se desvanece. Tú y los demás estáis sentados en medio de una sala IMAX vacía. Tú tienes el mejor asiento de la sala. El asiento de en medio, de la fila del centro. Cassie, Ax y Tobias están a tu derecha. Marco, Rachel y Jake están a tu izquierda. Tienes un bote de palomitas con mantequilla en el regazo. Hay un vaso tamaño extra grande lleno de soda en el receptáculo de vasos. Marco toma su vaso. Sorbe. “¿Coca-Cola?” preguntas. Marco hace un gesto. “Tab.” INVESTIGAR, la voz de trueno del Ellimista resuena. ENCONTRAR UNA MANERA. ESAS SON COSAS QUE LOS HUMANOS HACEN MUY BIEN. Las luces de la sala se apagan. La enorme pantalla curvada frente de ti se llena con una imagen. Un primer plano de un hombre primitivo sin nombre. Sus manos mugrientas están frotando dos ramitas. Un poquito de fuego comienza a crecer, iluminando la cara del hombre llena de dudas y miedo. La escena cambia. Ahora ves a una mujer salvaje sucia, golpeando ligeramente una pieza de sílex contra una piedra para dar forma a una herramienta tosca. Otra vez la escena cambia. Ves hombres y mujeres de todas las razas tejiendo, forjando objetos brillantes de metal, recogiendo semillas, plantando semillas, construyendo barcos y canoas y preparándose para explorar vías de navegación. Ahora el ritmo de las imágenes se hace más rápido. Más fabricantes de herramientas. En ese tiempo moldean lanzas, arpones, y flechas. ¡Ruedas! Una docena de ruedas de diferentes tamaños. Ruedas en vehículos primitivos, en autos llenos de polvo, en tornos. Y ahora los humanos que ves están empezando a parecer diferentes. Tienen ojos más brillantes. Una conciencia aguda. Los ver trazando el movimiento de las estrellas. Creando los primeros sistemas de irrigación. Amontonan primitivos ladrillos para construir refugios y después ziggurats y después pirámides. [i]NdT: Los ziggurats son primitivas pirámides escalonadas.[/i] Gente vistiendo túnicas y sandalias inventa tornillos, poleas, palancas. Bombas, motores simples, molinos de agua, arado. Arcos, bóvedas, cúpulas. Anfiteatros, acueductos, túneles, puentes. Faros, caminos y brújulas. Ahora las imágenes van más rápido. Castillos. Pólvora. Cañones. Mapas. Relojes. Tinta, papel, imprentas, libros. Telescopios. Máquinas de vapor. <Increíble,> murmura Ax. Ahora las imágenes pasan tan rápido que sólo son destellos. Ves a quien debe de ser Benjamin Franklin con su cometa. Edison con una bombilla brillante. Después una ciudad gigante encendiéndose. ¡Nueva York! Un montón de gente con sombreros bajando unas escaleras hacia un tren que hace paradas. Un subterráneo en Londres, o en Boston o en Paris. Puentes delicadamente suspendidos. Trenes, fotografías, teléfonos. Gente escalando una montaña llena de nieve, investigando el fondo del mar, yendo al espacio en cohetes. Imágenes destellando, difuminando una a la otra. Aviones, ascensores, rascacielos, coches, ordenadores, plástico, drogas, medicamentos, televisiones, láseres, robots, vacunas, satélites. La pantalla se vuelve oscura. Las luces del teatro vuelven a encenderse. <Eso ha sido genial,> dice Tobias. “Muy PBS,” agrega Marco. ”¿Qué significa eso?” preguntas. HAS PASADO LA PRUEBA El teatro desaparece. Los Animorphs desaparecen. Estás en el asiento trasero del coche de tus padres. Tu padre está conduciendo y tu madre está en el asiento de al lado. Están siguiendo a un coche de mudanzas enorme de color amarillo. Vas en camino a tu nueva casa. “¿Mamá?” dices con desconfianza. Lo recuerdas todo – la batalla en tu habitación, las transformaciones, los howlers, el T-rex. También recuerdas esta vuelta en coche. Había pasado hace una semana. Antes que hubieras pasado ni un minuto en tu nueva escuela. Tu madre se gira y te sonríe. “¿Qué pasa, cariño?” “Nada.” Sientes que quieres llorar. Puedes empezar desde el principio. Ya no tienes que ir al solar en construcción. No tienes que ir a encontrar la caja azul. A menos que quieras hacerlo. [b]©2000 K.A. Applegate 2006 de la traducción de Mariel (chiclez)[/b]

[b]Capítulo 26:[/b] Ruedas sobre ti mismo. Te pones en pie. ¡CORRE! Concentras una pequeña parte de tu cerebro en la transformación. Te imaginas a ti mismo como un lobo gris corriendo a través del bosque. Mientras corres con tus lentas piernas humanas, sientes como comienzan los cambios. Tu mandíbula se estira hacia fuera. Tus huesos rechinan cuando tu boca humana se convierte en la mandíbula de un lobo. Ahí viene la cabeza enorme del dinosaurio, dientes destellando, escupiendo saliva. Puedes ver un ojo amarillo mirándote. Instintivamente, te escondes detrás de un árbol. Te giras rápidamente. ¡CHOMP! El T-rex cierra su hocico a unos centímetros a tu izquierda. Un pedazo de corteza de árbol vuela a tu mejilla. “HrrrrRRRROOOOAAAAARRRRR!” grita el T-rex con furia. <¡Ve a comerte otra cosa!> suplicas. Estás corriendo, sabiendo que es inútil, pero necesitas poner la mayor distancia posible entre tú y ese hocico. ¡SPLING! ¡SPLING! ¡Tus rodillas cambian de sentido a media carrera! Te tropiezas. Tus brazos están creciendo, se hacen más fuertes, tus hombros se ensanchan. Pones las manos en el suelo. Aún son humanas, pero estás tratando de correr sobre cuatro patas. Tus piernas de lobo están a medio formar, pero ya eres más rápido. Te mueves rápidamente de un árbol a otro, sintiéndote más como en casa, ahí en el bosque. En los pies te están creciendo almohadillas ásperas, haciendo más fácil la carrera. Después los sentidos del lobo se encienden. Los oídos del lobo lo oyen todo. Oyen a los insectos corriendo debajo de las hojas húmedas. Oyen a tus amigos desplazándose por el bosque a cien metros de ti. Oyen a Marco llorando de pánico. Y oyen las pisadas del T-rex. ¡WHAM! ¡WHAM! ¡WHAM! Justo detrás de ti. La mente humana está asustada. La mente del lobo está aterrorizada. Un extraño ladrido es escapa de tus labios. “UrrrUrrUrr…” ¡WHAMWHAMWHAMWHAM! ¡CORRE! Ya eres un lobo completamente. Los lobos pueden moverse. Especialmente los lobos asustados. Te estás volviendo tan rápido que el suelo debajo de tus patas parece un borrón. Entonces – “¡HrrrrRRROOOAAAARRRR!” ¡CHOMP! Sientes un poco de dolor y después – Nada. [b][i]Mala elección. Los lobos pueden correr rápido. Pero no tan rápido como un T-rex. Vuelve al capítulo 18 e inténtalo otra vez.[/i][/b] [b]©2000 K.A. Applegate 2006 de la traducción de Mariel (chiclez)[/b]

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