Crónicas Elimistas, capítulo cuatro

Capítulo 4

Regresé a mi muelle,escaso de tiempo. Abracé y le grité a Lackofa.

-¡Oye, hey, Lackofa!

Abrió los ojos y me miró con su acostumbrada mirada de desaprobación.

– “¿Ahora que?”-

-¡Lo soy, soy un no-esencial!

-“Eres un no-esencial, sí, porque eso es algo posible”, dijo secamente.

-“Muy gracioso, Lackofa, pero ni siquiera tienes una oportunidad de molestarme, hoy no, estoy en el EmCee, seremos tripulantes juntos, ¡Me voy!”

-Oh, sí, lo sé.

-“¿Cómo sabes? No puede estar en el uninet todavía. Hay un tiempo de retraso de un cuarto de hora para los anuncios oficiales.”

El uninet fue un desarrollo relativamente reciente, apenas de cien años de antigüedad, nadie quería dejar obsoletos los oradores y sus tradiciones.

Lackofa me miró a los ojos. Accedí a la uninet. No, el anuncio todavía no estaba. Espera, aquí estaba, apenas subiendo. Le di un puñetazo y leí mi propio nombre, mi encantador nombre. Lo resalté en letras carmesíes y lo volví a leer.

Un nombre muy fino que parecía muy, muy fino colocado ordenadamente cerca de la parte inferior de la lista. La visión de él me llenó de profunda satisfacción.

Entonces, me di cuenta. -Oye, Lackofa, ¿cómo lo sabes si acaba de llegar a la red?

Sin respuesta.

-“Lo hiciste”,- lo acusé. -Me has patrocinado.-

-“¿Por qué habría de hacer eso?” – Gruñó

-“¿Por qué harías eso?” -Repetí con un énfasis diferente.- “Ni siquiera te agrado, soy un jugador, un jugador perdedor, tengo ciento setenta y nueve en el ranking ¿Por qué yo?”

Lackofa no respondió al principio, pero supongo que se dio cuenta de que no iba a dejarlo pasar.

Suspiró otra vez, gruñó inaudiblemente para sí mismo por un momento, entonces, sonando como una persona que se ve obligada a confesar a un crimen, dijo: -“He desarrollado una curiosidad mórbida acerca de tus fracasos, Toomin. Soy un biólogo, por lo cual tengo acceso a tu mapa de ADN, de hecho eres ciento noventa y cuatro en el ranking, tu derrota anterior te ha golpeado bastante “.

-“Ay.”

-Pero en términos de pura inteligencia analítica estás muy cerca del pico.

-“¿Yo?”

-“Sí, y no juegues conmigo, sabes que eres más listo que los jugadores que te golpean regularmente, pierdes los juegos que debes ganar, no deliberadamente, sino obstinadamente. Estás jugando el juego a un nivel diferente. Tratando de ganar, tratando de ganar con bondad, con altruismo. “

Estaba avergonzado. Me sorprendió eso. Lackofa me había estado prestando atención a un nivel que nunca sospeché.

-“De todas formas “-dijo Lackofa-. “Tenemos muchos científicos brillantes, brillantes analistas, brillantes comunicadores, brillantes teóricos, brillantes físicos, técnicos brillantes y brillantes astrónomos a bordo del MCQ3. Me pregunté lo que no teníamos, y la respuesta me llegó. No tenemos perdedores brillantes. Por lo tanto, sí, te patrociné. Por favor, cállate, tengo trabajo que hacer.”- Cerró los ojos y terminó la conversación, esta vez de verdad.

¿Perdedor brillante? ¿Era posible ser tan alabado e insultado al mismo tiempo? Evidentemente.

Una notificación apareció, una invitación a un juego de un jugador llamado Dryhad. Rechacé. Este no era el momento para un partido. Tenía profundos pensamientos para resolver; planes para hacer; arreglos para organizar. ¿No es cierto? Si, absolutamente. Definitivamente no era tiempo para un juego.

En primer lugar, tuve que aprender todo lo que había que aprender. Sobre el MCQ3, acerca de los motores de espacio cero, sobre el Cuadrante Tres y sus principales sistemas estelares.

Accedí a los datos de MCQ3. El resumen solo me llevaría un año poderlo digerir. No hay tiempo para todo eso. Además, no necesitaba las cosas técnicas, sólo necesitaba. . . Bueno, por ahora solo necesitaba las fotos.

Sí, sí, allí estaba ella. Una verdadera nave espacial. Mi nave espacial. Mi propio MCQ3 personal, ya la amaba.

¿Perdedor brillante?

Al menos yo no iría a bordo de ella desprevenido, parecería un tonto perdido que no podría distinguir lo interno y lo externo. Iba a memorizar cada centímetro cuadrado de ella.

Tan poco tiempo. Diecinueve días. Hay mucho que hacer y no hay tiempo. Prácticamente no hay tiempo. ¡Diecinueve días!

Me tomaría toda la vida aprender todo eso.

2 pensamientos en “Crónicas Elimistas, capítulo cuatro

  1. Hola: Recien me acabo de enterar de este proyecto. Yo también era usuario de asterisco y estoy traduciendo las cronicas elimistas. Voy por el capítulo 24 si me quieres contactar te puedo enviar lo que tengo. Gracias por este bello homenaje a asterisco.

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